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Antes de su presentación, habló con Radio Salta sobre la situación de la minería en la provincia, que empezó a mostra señales de recuperación con nuevos niveles de precios de los minerales y reactivación de inversiones.
Huidobro analizó el escenario global, el rol de los metales como el oro, el potencial de recursos estratégicos como el uranio y el grado de preparación de Salta frente a una nueva etapa de crecimiento minero.
Con un mercado internacional que empieza a reacomodarse luego de un período de retracción, la actividad minera vuelve a ganar dinamismo y reabre discusiones clave sobre inversiones, recursos estratégicos y capacidades locales. En ese contexto, el ejecutivo de Mansfield Minera operadora del proyecto Lindero sostiene que, si bien los valores actuales del litio están lejos de los máximos históricos, la recuperación registrada en los últimos meses ya comenzó a modificar decisiones empresariales. A esto se suma un contexto favorable para el oro y un debate creciente sobre los minerales vinculados a la transición energética, donde Argentina aún presenta desafíos en términos de desarrollo productivo.
También puso el foco en la necesidad de sostener la formación de recursos humanos, fortalecer a los proveedores locales y avanzar en una planificación que permita aprovechar los ciclos de la industria sin repetir los desajustes del pasado reciente.
¿Cómo analiza el contexto actual de la minería, particularmente en Salta?
Creo que estamos en un rumbo muy interesante. Venimos de dos años complejos, especialmente por la caída del precio del litio, que obligó a muchas empresas a replantear o retirar compromisos de inversión. Y recientemente, en lo que va de este año, el precio ha vuelto a algunos valores que, si bien no son los de hace unos años atrás, cuando llegó a 80.000 dólares la tonelada de carbonato de litio, hoy se ubican en torno a los 20.000 dólares. Eso ha hecho que muchas empresas mineras empiecen a volver y a replantear sus inversiones.
En ese aspecto estamos muy bien, porque hay empresas que ya están con plantas en funcionamiento o en lo que llamamos la puesta a punto. Entre ellas, el proyecto Mariana (Ganfeng), Centenario Ratones (Eramine) y varias más. Así que el panorama con el litio está mejorando de manera sustantiva.
También hizo referencia al comportamiento de los metales
Sí, los metales han tenido una muy buena etapa en este último tiempo. El caso del oro es un ejemplo claro. Hoy estamos en valores muy interesantes, cerca de los 4.750 dólares la onza. Yo veía hace poco un reportaje que me habían hecho en 1996, y en ese momento el oro estaba en 280 dólares la onza. Eso muestra cómo cambian los precios y cómo uno tiene que adaptarse permanentemente.
En esos procesos, los que primero sufren las caídas suelen ser los proveedores, porque cuando las empresas mineras retiran o desaceleran inversiones, el impacto es inmediato. Pero ese es el negocio minero. Sabemos que hay ciclos de precios altos y bajos. Lo importante hoy es ser resilientes y aprovechar incluso los momentos negativos para prepararse y estar en buenas condiciones cuando el escenario mejora.
En el panel se abordará la carrera por los minerales del futuro. ¿Cómo se posiciona ese debate hoy?
Hoy estamos, a nivel global, frente a lo que se viene sí o sí: la transición energética. No hay vuelta atrás. Todos los países van a tener que avanzar en ese sentido, no solo para reducir el uso de energías fósiles, sino también para disminuir la huella de carbono.
En ese contexto aparecen distintos recursos estratégicos. Se habla de tierras raras, pero también hay otros minerales que son fundamentales. Por ejemplo, el uranio. Es algo que a mí siempre me llama la atención: Argentina tiene reservas de uranio y hoy no está produciendo ni un solo kilo.
¿Qué implica eso en términos concretos?
Implica que estamos importando entre 200 y 250 toneladas por año para abastecer el funcionamiento de las tres centrales nucleares: Atucha I, Atucha II y Embalse. Es una situación que debería revisarse. Es necesario comenzar a impulsar inversiones en exploración y desarrollo de los proyectos existentes.
En Salta, por ejemplo, tenemos la mina Don Otto, al norte de Cafayate, que dejó de operar en 1981 después de unos 30 años de actividad. Hoy está inactiva, pero es una mina que podría volver a trabajarse. A eso se suman otros proyectos en el país, como Sierra Pintada o Cerro Solo en Chubut. Hay recursos, el desafío es avanzar en su desarrollo.
Pensando en lo que viene, ¿Salta está preparada para una nueva etapa de crecimiento minero?
Yo creo que sí. En estos últimos años la minería en Salta ha estado trabajando de manera permanente en prepararse para este momento, sobre todo en lo que respecta a los recursos humanos.
Hoy podemos ver cómo las empresas desarrollan programas de capacitación, con participación del Estado, para mejorar la formación de los trabajadores. Por ejemplo, se está impulsando que personas que trabajan en minería y no terminaron el secundario puedan completarlo.
¿Qué otras iniciativas se están desarrollando en ese sentido?
También se han lanzado carreras virtuales en la zona de la Puna, lo que es muy importante porque permite que los jóvenes que terminan la secundaria no tengan que trasladarse a grandes ciudades para estudiar. Sabemos que muchas veces ese traslado implica que no puedan continuar.
En estos años se ha trabajado mucho en ese aspecto y hay una mayor preparación de la gente. A eso se suma el trabajo que realiza, por ejemplo, CAPEMISA, que busca vincular a los proveedores con las empresas mineras para anticipar las necesidades de cada etapa.
¿Por qué es importante esa articulación con proveedores?
Porque no es lo mismo una empresa en etapa de exploración, que una en construcción o en operación. Son momentos distintos que requieren perfiles y servicios diferentes. Poder anticiparse a eso permite que los proveedores locales se preparen mejor y puedan integrarse a la cadena de valor.
Creo que hoy Salta está mejor preparada que en años anteriores. Pero de todas maneras, es clave sostener el trabajo conjunto entre el sector público, las empresas y los proveedores para poder aprovechar de la mejor manera lo que viene.