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En un escenario donde la demanda global de uranio podría crecer más de 140% hacia 2050, la Argentina continúa dependiendo de importaciones para abastecer su sistema nuclear, pese a contar con recursos propios y proyectos en carpeta. Ese fue uno de los ejes centrales que dejó la exposición de Luis López, especialista en recursos nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), durante el ciclo "Hablemos de lo que viene", organizado por El Tribuno en Salta.
La disertación, titulada "Uranio para la generación nuclear: situación mundial y en la Argentina", se realizó ayer en el Centro de Convenciones y puso en foco el rol estratégico del mineral en la transición energética, en un contexto de fuerte concentración del mercado y suba de precios.
"El uranio es el punto inicial de todo el ciclo nuclear", definió López, al explicar que este recurso funciona como la base de un sistema mucho más amplio que incluye la generación eléctrica. En ese sentido, subrayó que "pequeñas cantidades de material permiten producir enormes volúmenes de energía", en referencia a la eficiencia de la tecnología nuclear.
Demanda
De acuerdo con el informe "Uranio: panorama de mercado y su uso en la energía nuclear", elaborado por la Secretaría de Minería de la Nación, la demanda global ya muestra una tendencia sostenida al alza y se encuentra altamente concentrada: Estados Unidos, China, Francia y Rusia explican cerca del 63% del consumo mundial.
El mismo estudio, basado en datos de la Agencia de Energía Nuclear (NEA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (Iaea), proyecta que en un escenario de máxima, la demanda podría alcanzar las 142.631 toneladas hacia 2050, lo que implicaría un incremento del 141,7% respecto de los niveles actuales .
En línea con esos datos, López advirtió que el crecimiento del sector nuclear a nivel global exigirá un aumento sostenido en la producción de uranio. "En cualquier escenario de expansión, se va a necesitar más uranio", señaló durante su exposición.
Condicionado
Otro de los puntos destacados fue la concentración del negocio. Tanto los recursos como la producción mundial están dominados por pocos países, principalmente Kazajistán, Australia y Canadá, con fuerte presencia de empresas estatales.
"El mercado del uranio está fuertemente concentrado en pocos países", sostuvo López, y agregó que esta característica también se replica en las etapas industriales clave, como la conversión y el enriquecimiento, donde Argentina tiene un papel preponderante para el tratamiento de la materia prima.
El informe oficial coincide en ese diagnóstico y advierte que esta estructura, sumada a tensiones geopolíticas, impulsa a los países a buscar mayor autonomía energética .
Potencial
En contraste con ese escenario, la Argentina mantiene una situación particular: cuenta con recursos identificados por más de 34.000 toneladas de uranio recuperable y una cartera de al menos 21 proyectos en distintas etapas , pero no registra producción desde 1997.
"La Argentina no produce uranio desde 1997 y depende totalmente de importaciones", remarcó López, al describir un esquema en el que el país adquiere el concentrado en el exterior, aunque realiza localmente las etapas de mayor valor agregado, como la fabricación de combustible nuclear.
El informe también señala que el balance comercial del uranio es estructuralmente deficitario, justamente por la ausencia de producción local.
A esto se suma otro dato relevante: la inversión en exploración se encuentra en niveles mínimos. En 2024, los presupuestos exploratorios alcanzaron apenas 1,3 millones de dólares, el valor más bajo de la última década .
Rol estratégico
Frente a este panorama, López planteó la necesidad de redefinir el enfoque sobre el recurso. "La producción nacional de uranio es la opción más sustentable para el ciclo de combustible nuclear argentino", afirmó.
El planteo también aparece reflejado en el informe oficial, que señala que la reactivación de proyectos podría impulsar el autoabastecimiento y posicionar al país como proveedor global.
Además del impacto en la balanza energética, el especialista subrayó el efecto económico de la actividad minera. "No es lo mismo importar el uranio que producirlo localmente", indicó, al mencionar el potencial de desarrollo regional asociado a estos proyectos.
El contexto internacional refuerza la discusión. La energía nuclear vuelve a ganar protagonismo como alternativa de bajas emisiones, en un escenario donde más de 30 países ya utilizan esta tecnología y proyectan ampliarla.
En ese marco, López sintetizó el desafío: "El uranio puede verse como un commodity o como un insumo estratégico para un servicio esencial, que es la energía".