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En materia de tierras raras y minerales críticos fundamentales para la transición energética y la tecnología avanzada, Salta tiene escrito un capítulo pionero del sector tecnológico más desarrollado del país. Los hitos se remontan hasta la década del 50, cuando años de afanosa búsqueda se tradujeron en importantes descubrimientos de zona mineralizadas en los valles de Tonco y Amblayo, a pocos kilómetros de la localidad homómima del departamento Can Carlos, en los Valles Calchaquíes.
Como bien recordara Mario Alberto Raskovsky -protagonista de parte de esa historia- en un artículo publicado en El Tribuno el 31 de mayo de 1987, con aquellos hallazgos se abrió la década del 60, que fue particularmente brillante para el desarrollo de la minería del uranio en Salta. La prospección radimétrica detallada de los afloramientos permitió destacar rápidamente a los yacimientos denominados Don Otto, Martin Miguel de Güemes y Los Berthos como los importantes por la cantidad y calidad del mineral.
En ese contexto, se planteó para los profesionales y técnicos el desafío tecnológico de la evaluación de yacimientos y desarrollo de la cadena de producción. El campo para geólogos y economistas era propicio, y las expectativas abonaron el desembarco de un connotado geólogo mendocino, Carlos Alberto Parera, en la jefatura de la joven seccional Norte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Parera, especializado en uranio en los desiertos de Utah y Mohave, aplicó con un entusiasta equipo apropiadas técnicas de muestreo y mapeo de detalle de los bancos mineralizados. Entre esos profesionales Raskovsky recordaba en 1987 a los geólogos Néstor Davids, Hipólito Salinas, Raúl Omar López y Luis Azamor. También rememoraba a técnicos que llegaron desde distintos puntos del país para integrarse al laboratorio uranífero del Tonco y Amblayo.
Por los trabajos exploratorios plasmados en la mina Don Otto, la CNEA abrió en Salta en 1957 su regional del NOA. El yacimiento vallisto apuntaló al Plan Nuclear Argentino desde 1964 hasta 1981, cuando la dictadura decidió su cierre.
La mina salteña Don Otto fue uno de los siete complejos mineros del país donde se procesó uranio y que terminaron parados y abandonados por decisiones políticas y conflictos legales y medioambientales. A la par, grupos de investigación de la CNEA cayeron en un desfinanciamiento absurdo en un país que tiene todo para asegurar su soberanía energética con una fuente sostenible y posicionarse como un líder global en el uso pacífico de la energía atómica.
El CAREM (un prototipo de reactores modulares de baja potencia para generación eléctrica); el RA-10 (un reactor orientado a abastecer la demanda de radioisótopos aplicados en la medicina) y los SMR (pequeños reactores modulares diseñados para ser más flexibles y económicos) son tres innovaciones estratégicas concretos que prueban la capacidad que tiene el programa nuclear sostenido por la CNEA desde los tiempos de la mina Don Otto para posicionarse a nivel internacional con tecnología 100% argentina desarrollada por ingenieros nucleares reconocidos entre los mejores del mundo.
Recursos minerales
El yacimiento Don Otto, constituido por diferentes formaciones del Grupo Salta, fue el que mayor interés despertó en el distrito minero de los valles del Tonco y Amblayo. Su mineralización de uranio es diversa. Se encuentran carbonatos, vanadatos, fosfatos, silicatos y óxidos, como la uraninita UO2 y UO3 y su variedad masiva, la pechblenda, por mencionar las menas más comunes de uranio.
En 2007, la CNEA suscribió un entendimiento con el gobierno de Salta en busca de reactivar la mina. Se preveía la lixiviación en bloques para producir 30 toneladas de uranio al año, pero la iniciativa, como en otras provincias con yacimientos cerrados, no llegó a plasmarse.
Argentina tiene tres centrales nucleares (Atucha I, Atucha II y Embalse) que generan entre un 5 y 10% de la electricidad del sistema interconectado nacional utilizando uranio como combustible. Aunque el país cuenta con reservas significativas en Salta, Mendoza, Chubut y otras provincias de la Patagonia, actualmente el uranio es importado de países como Canadá, Kazajstán y República Checa.
Reactivarán un yacimiento en Mendoza
La canadiense Jaguar Uranium acaba de anunciar el inicio de su plan de exploración en el área de Huemul. El proyecto abarca un distrito de uranio, cobre y vanadio de 27.700 hectáreas en Mendoza. Esa mina fue operada por la CNEA desde 1955 hasta 1975. Hasta su cierre, el yacimiento había producido cerca de 130.000 toneladas de mineral procesadas en Malargüe. El plan de reactivación se apoya en dos hitos recientes: el instrumento marco que firmaron Estados Unidos y Argentina, en febrero último, para asegurar el suministro de minerales críticos y un acuerdo de cooperación suscripto en marzo por Jaguar y el gobierno mendocino.