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El conflicto del transporte público en Salta suma tensión a días de una posible medida de fuerza. El ministro de Gobierno y Justicia, Ignacio Jarsún, apuntó a la desigualdad en el esquema de subsidios como uno de los principales obstáculos para resolver la disputa salarial con la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
"UTA negocia la paritaria en Buenos Aires y eso se traslada al resto del país. El problema es que Salta no tiene subsidio al transporte, mientras que Buenos Aires sí", explicó el funcionario en diálogo con Radio Salta.
En ese sentido, advirtió que esa diferencia genera una "desventaja abismal" para el sistema local al momento de afrontar aumentos salariales. "Para nosotros es abismal la desventaja comparado con el transporte en Buenos Aires", dijo, y planteó: "O le quitan el subsidio a todos o nos lo dan a todos. Los argentinos somos todos iguales".
Jarsún confirmó que el Gobierno provincial mantiene conversaciones con el gremio para intentar destrabar el conflicto y evitar medidas de fuerza. "Vamos a seguir conversando en estos días con el gremio, tratando de lograr un acuerdo", sostuvo.
En esa línea también se pronunció Claudio Mohr, quien es titular de Saeta. El funcionario señaló que ante esta problemática y la amezana de paro: "Estamos trabajando con las áreas del gobierno, con la Jefatura de Gabinete, con el Ministerio de Gobierno y el Ministerio de Economía para cumplir con nuestras obligaciones y con los sueldos, como lo hacemos todos los meses".
Paro en puerta
La advertencia del ministro se da en un contexto de creciente tensión. La UTA seccional Salta anunció que podría iniciar un paro de colectivos desde el próximo 8 de abril si no se abonan los salarios de marzo con el incremento acordado a nivel nacional.
El reclamo, encabezado por el secretario general Pedro Cruz, apunta contra la falta de actualización salarial conforme a lo pactado con la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP). Desde el gremio denunciaron "silencio" por parte de los responsables de SAETA y declararon el estado de alerta.
De concretarse la medida, el impacto sería inmediato en el área metropolitana, donde miles de usuarios dependen del servicio diariamente.
Desde la empresa, en tanto, sostienen que el pago de sueldos se realiza dentro de los plazos habituales -el cuarto día hábil del mes-, por lo que aún no consideran que exista incumplimiento.
El conflicto salarial se da en paralelo a una discusión estructural sobre el financiamiento del transporte. Actualmente, el 60% del sistema en Salta se sostiene con subsidios provinciales, mientras que el 40% restante proviene de la recaudación por boletos. A esto hay que sumarle las gratuidades: de cada dos pasajeros que suben al colectivo uno no abona el pasaje. Otro de los problemas que afronta la compañía es la brusca caída de los pasajes, que es de un 15 por ciento si se compara enero de 2015 con el mismo mes de 2024.
En este escenario, SAETA, encabezada por Claudio Mohr, consiguió una actualización tarifaria: el boleto común pasará de $1.150 a $1.450, tras una audiencia pública realizada el 30 de marzo pasado, en La Merced. El ajuste, que genera resistencia entre los usuarios, se justifica en el aumento de costos (entre ellos el combustible) y la inflación acumulada.
La quita de subsidios nacionales al interior del país profundizó este esquema, obligando a las provincias a absorber mayores costos y tensionando las negociaciones salariales del sector.
En este contexto, las próximas horas serán clave para definir si el servicio de transporte logra sostenerse con normalidad o si el conflicto escala hacia una medida de fuerza. La negociación entre la Provincia, SAETA y la UTA se da contrarreloj, con miles de usuarios pendientes de una resolución que evite un nuevo paro de transporte en el área metropolitana.