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El panorama del comercio en Salta atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Así lo describió Gustavo Herrera, presidente de la Cámara de Comercio, quien en diálogo con El Tribuno trazó un diagnóstico contundente sobre la realidad del sector: caída sostenida de ventas, aumento de costos, competencia desigual con la informalidad y una creciente dificultad para sostener los puestos de trabajo.
“Estamos bastante complicados. Venimos de un 2025 malo y arrancamos este 2026 con expectativas de mejora que no se cumplieron. Hoy tenemos muy bajas ventas, y tanto el comercio como las pymes no están pudiendo cubrir sus costos con lo que venden”, sostuvo.
Según explicó, el principal problema es la falta de poder adquisitivo de la población. “La gente no tiene plata, por lo tanto no hay consumo. Ese es el eje de todo lo que está pasando”, remarcó.
Competencia desigual y presión impositiva
A este escenario se suma, según Herrera, una fuerte competencia desleal que golpea de lleno al comercio formal.
“Salta es una provincia de frontera y tenemos contrabando, ferias y ventas ilegales con las que no podemos competir”, señaló. En ese sentido, explicó que la estructura de costos del comercio formal lo deja en clara desventaja: “Entre un 40% y un 50% del precio de nuestros productos son impuestos. Entonces, cuando la gente no tiene plata, compra donde puede, donde le alcanza”.
El resultado es un escenario donde los comercios registrados quedan “totalmente imposibilitados de competir”, frente a un mercado informal que crece sin control.
A esto se suma el incremento de costos fijos: “Tenemos presión impositiva, alquileres altos, subas en luz, gas, transporte y combustible. Todo eso hace que cada vez sea más difícil sostener un punto de equilibrio”.
Cierres, achiques y empleo en riesgo
El impacto de esta situación ya se refleja en el mapa comercial de la provincia. Herrera confirmó que se han producido cierres de locales en los últimos meses y una tendencia creciente al achique.
“Hay comercios que cerraron y otros que se trasladaron a locales más pequeños para bajar costos”, explicó.
Sin embargo, uno de los aspectos más sensibles es el empleo. “Para una pyme formal, despedir a un empleado es una de las decisiones más difíciles. Son años de formación. Pero al mismo tiempo, no poder pagar los sueldos también es un problema”, advirtió.
En el marco del Día del Trabajador, el dirigente destacó el rol de los empleados: “Quiero felicitar a quienes tienen trabajo, porque son los que sostienen la productividad y el comercio. El trabajo dignifica”.
Rubros más afectados
Si bien el impacto alcanza a todo el sector, Herrera indicó que los rubros más golpeados son aquellos que no corresponden a bienes de primera necesidad.
“Zapatería, indumentaria, perfumería… todo lo que no es esencial ha caído mucho. La gente compra lo justo, del 1 al 10 del mes”, detalló.
Además, señaló que el uso de tarjetas de crédito también se vio afectado: “Están muy complicadas por la falta de pago, ya no funcionan como herramienta de consumo y tampoco ayudan las promociones”.
Créditos insuficientes y financiamiento inaccesible
Consultado sobre las medidas implementadas para aliviar la situación, Herrera fue claro: “Los créditos que se lanzaron son pequeños y sirven apenas para comprar algo de mercadería, pero el problema no es comprar, es vender”.
En cuanto al financiamiento bancario, aseguró que es prácticamente inexistente: “No hay crédito porque las tasas son muy altas. Tomar un crédito hoy es casi imposible y después pagarlo también”.
Informalidad creciente y caída de la recaudación
Otro de los puntos críticos es el crecimiento de la economía informal. Según Herrera, el problema es estructural y difícil de revertir en el corto plazo.
“Tenemos un 67% de informalidad. Eso significa que los formales somos apenas un 40%. Y de ese porcentaje, el 60% son empleados públicos”, explicó.
En ese contexto, advirtió sobre el impacto en las cuentas del Estado: “Los que pagamos impuestos somos los que estamos sufriendo esta situación. Si no hay formalidad, no hay recaudación, y eso afecta también al Estado provincial y municipal”.
Incluso mencionó las dificultades recientes para afrontar compromisos salariales: “Se tuvo que salir a pedir préstamos para pagar sueldos. Esto demuestra que el problema es general”.
Reforma tributaria, una urgencia
Frente a este escenario, Herrera insistió en la necesidad de avanzar en una reforma tributaria integral.
“La única salida es que diputados y senadores, tanto nacionales como provinciales, se pongan de acuerdo para aliviar esta carga impositiva”, planteó.
Entre los principales reclamos del sector, mencionó la reducción de impuestos y la implementación de planes de pago accesibles. “Hay que bajar ingresos brutos, el impuesto PAIS, ganancias y el impuesto al cheque. No puede ser solo una política recaudatoria”, afirmó.
Un equilibrio cada vez más frágil
De cara a los próximos meses, el presidente de la Cámara de Comercio fue cauteloso pero preocupado: “Tenemos que sentarnos todos los sectores y ver cómo sostenemos un mínimo equilibrio de acá a fin de año. Porque si esto sigue así, cada vez va a haber menos formalidad y menos posibilidades de sostener el sistema”.
Sobre la pérdida de empleo, señaló que no cuentan con cifras locales precisas, aunque remarcó una tendencia preocupante: “Hace 13 años que no se genera trabajo formal en el país. Ese es el dato más importante”.
“El trabajo dignifica”
Finalmente, y en el marco de una fecha significativa para el mundo laboral, Herrera dejó un mensaje dirigido a los trabajadores del sector: “Lo más importante es reconocer a quienes tienen trabajo y siguen apostando a la formalidad. Tenemos que trabajar entre todos para sostenerlo, porque el trabajo dignifica al ser humano”.
El diagnóstico es claro: el comercio salteño enfrenta una tormenta perfecta donde se combinan la caída del consumo, la presión fiscal, la informalidad y la falta de financiamiento. El desafío, coinciden desde el sector, será encontrar soluciones antes de que el impacto sea aún mayor.