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“La coca llega normal a Salta”: el dato que sorprende en el caos de Bolivia

Bolivia, en una semana crítica. Crecen los bloqueos y la tensión política contra Rodrigo Paz. Sin embargo, la frontera se mantiene el comercio y la circulación con precios estables.
Miércoles, 13 de mayo de 2026 12:11

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Los bloqueos de rutas en Bolivia tomaron velocidad esta semana y amenazan con profundizarse y expandirse en distintos puntos del país. La consigna que comienza a repetirse en las protestas es contundente: “hasta que caiga el don”, en referencia al presidente boliviano Rodrigo Paz, cuestionado desde el inicio de su gestión por sectores sindicales, campesinos y organizaciones sociales.

La crisis ya genera fuertes complicaciones en la circulación vial y mantiene en alerta a distintos sectores económicos. Según reportó la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el pasado lunes 11 de mayo se registraban al menos 25 puntos críticos de bloqueo y restricciones en la Red Vial Fundamental del país, ayer fueron 30 bloqueos y hoy, ese sistema de transitabilidad de la ABC, donde se reportaban los bloqueos y el estado de las carreteras en Bolivia, informa que se encuentra "temporalmente fuera de servicio debido a trabajos de mantenimiento en la plataforma". Es decir: dejaron ya de informar.

"La Policía Boliviana informó que actualmente existen 47 puntos de bloqueo en La Paz y cerca de 60 a nivel nacional", informa hoy el diario El País en un artículo que titula "Crisis por bloqueos golpea al transporte y pone en alerta al sistema de salud".

Las interrupciones afectan el transporte de pasajeros, la carga pesada y la conectividad interdepartamental, especialmente en la zona central de Bolivia. Las fuentes consultadas por El Tribuno indican que el conflicto tiene como epicentro a La Paz y la región de El Chapare, donde históricamente se concentran sectores afines al expresidente Evo Morales.

El proceso penal que enfrenta Morales aparece como uno de los factores que alimenta el clima de tensión social y política que atraviesa Bolivia, en un escenario marcado además por reclamos salariales, rechazo a reformas impulsadas por el Ejecutivo y denuncias de intentos de privatización.

Situación en la frontera

Mientras el conflicto escala en el centro del país, en la frontera sur con Argentina la situación continúa siendo de relativa normalidad, al menos por el momento.

“Por ahora, todo el movimiento en Yacuiba es normal. Hay comida, combustibles, medicamentos y los precios se mantienen dentro de su normalidad. Quizás aumentó un poco el pollo, porque viene desde Santa Cruz de la Sierra; pero más aumentó para la zona central del país, que es donde están los bloqueos más duros”, explicó el periodista de Yacuiba, Alberto Grigera Soria.

En tanto, el presidente del Comité Cívico de Bermejo, Víctor Hugo Sánchez, señaló a El Tribuno que en la frontera con Aguas Blancas también se mantiene la normalidad comercial.

“Todos los productos que se comercializan en Bermejo están llegando con normalidad. Cubiertas, electrodomésticos, alimentos y hasta la coca están llegando sin inconvenientes por estos días”, sostuvo.

Sobre este último producto, muy requerido en el norte argentino, Sánchez aclaró que “la coca está llegando normal a pesar de los bloqueos en El Chapare. El precio en la frontera no tiene variaciones y por lo tanto no hay razones para que aumente el precio en Argentina”.

Los sectores más afectados

Uno de los sectores que manifestó mayor preocupación es la Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur), que alertó que la actividad ya no puede soportar “la inestabilidad e incertidumbre” provocadas por los bloqueos de caminos.

Desde la entidad señalaron que los cortes “estrangulan la economía” y afectan gravemente la imagen internacional del país, justo en un momento delicado para el turismo regional y el comercio interno.

La ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yañez, alertó que los bloqueos de carreteras provocan pérdidas de hasta 25 millones de pesos bolivianos, por día, al sector turístico, con efectos directos sobre el empleo, las reservas y la imagen internacional de Bolivia.

En paralelo, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, consideró que detrás de las movilizaciones existen “afanes de conspiración” y aseguró que “el presidente no va a renunciar”.

La COB se endurece

Las movilizaciones del martes 12 de mayo se produjeron un día después de que la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), junto a dirigentes de los Ponchos Rojos y el senador Nilton Condori, firmaran un pacto de unidad para sostener las protestas contra el Gobierno.

El acuerdo establece que la COB no firmará ningún entendimiento con el Ejecutivo y que los sectores movilizados permanecerán “al lado del pueblo hasta que renuncie el presidente Rodrigo Paz”.

Durante el acto, el dirigente sindical Mario Argollo rechazó las diez leyes anunciadas por el Gobierno, particularmente las vinculadas a Hidrocarburos y Minería, a las que calificó como “paquetazos”.

Por su parte, Condori acusó al Gobierno de estar integrado por “traidores” y denunció un supuesto intento de modificar la Constitución para perpetuarse en el poder.

En medio del creciente conflicto, el presidente Rodrigo Paz convocó al diálogo a dirigentes, comités de bloqueo y organizaciones movilizadas. Sin embargo, no fijó fecha ni lugar para una eventual reunión.

“Nadie quiere privatizar, nadie quiere hacer tarifazos, nadie quiere hacer muchas de las cosas que alguna dirigencia y algunos intereses políticos están queriendo confundir al pueblo”, sostuvo el mandatario al defender el paquete legislativo impulsado por su administración.

A pesar del llamado, las tensiones continúan escalando. La Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) de La Paz anunció nuevas movilizaciones y posibles bloqueos tras fracasar una reunión con el Ejecutivo.

“En rechazo a la ausencia del primer mandatario hemos tomado una decisión firme y contundente. Nos tendrán que ver en las calles y en las carreteras”, afirmó uno de sus dirigentes, identificado como Prado.

Con un escenario político cada vez más polarizado, Bolivia enfrenta una semana decisiva. Mientras el Gobierno intenta contener las protestas con llamados al diálogo, los sectores movilizados ratifican su permanencia en las calles y carreteras, alimentando la incertidumbre sobre el futuro inmediato del país vecino.

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