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La subsecretaria de Medicina Social de la Provincia, Gabriela Dorigato, advirtió sobre el fuerte impacto que está generando en Salta la reducción y posterior interrupción del envío de insumos de salud sexual desde Nación.
La funcionaria aseguró que la situación se agravó de manera progresiva desde el inicio de la actual gestión nacional y que hoy el recorte “ya es total”, lo que obligó a la Provincia a salir a comprar anticonceptivos con fondos propios para intentar sostener la cobertura.
Según explicó, durante el primer año del nuevo gobierno nacional la provincia todavía pudo sostener parte de las prestaciones gracias al stock acumulado. Sin embargo, a partir de 2024 y especialmente en 2025, la falta de insumos comenzó a sentirse con fuerza en hospitales y centros de salud.
“Todavía teníamos cierto stock de insumos como para seguir funcionando correctamente, pero después fue bastante difícil y ahora el recorte ya es total”, señaló Dorigato a El Tribuno.
Ante ese escenario, el Gobierno provincial decidió adquirir mil implantes subdérmicos para garantizar cobertura hasta fin de año. Se trata de uno de los métodos anticonceptivos más utilizados en jóvenes y adolescentes por su duración —hasta cinco años— y por tratarse de un procedimiento sencillo y de alta aceptación.
Embarazos adolescentes
La funcionaria remarcó que durante los últimos años Salta desarrolló una política sostenida de salud sexual y reproductiva, especialmente en comunidades vulnerables y del norte provincial, articulando acciones con áreas de Derechos Humanos, organismos internacionales y equipos territoriales.
Uno de los principales ejes fue la colocación de implantes subdérmicos y el trabajo de educación sexual en escuelas y comunidades indígenas. Según sostuvo, los resultados fueron concretos.
“Cuando tuvimos casi 20 mil implantes disponibles en un año, logramos bajar a 89 los embarazos en menores de 15 años en toda la provincia”, explicó.
Sin embargo, la caída en la provisión de anticonceptivos comenzó a revertir esos indicadores. En 2025, con apenas 10 mil implantes colocados, los embarazos en niñas menores de 15 años aumentaron a 189.
“Sentimos que retrocedimos todos los casilleros avanzados”, lamentó la subsecretaria.
Además de la escasez de implantes, también faltan preservativos, anticonceptivos orales e inyectables. Dorigato sostuvo que esto ya se refleja en una mayor demanda de interrupciones voluntarias del embarazo (IVE), aunque aclaró que el objetivo de las políticas públicas es evitar que las mujeres lleguen a esa situación mediante el acceso a la información y a métodos anticonceptivos seguros.
La educación fue clave en el proceso. La licenciada destacó que el trabajo no se limitaba a la entrega de anticonceptivos, sino que incluía un fuerte componente educativo dirigido principalmente a adolescentes.
“Lo primero que tiene que tener una persona es información para después poder tomar decisiones”, afirmó.
En ese marco, explicó que en las ferias de salud y talleres escolares se abordaban temas vinculados al embarazo adolescente, enfermedades de transmisión sexual, uso correcto del preservativo y distintos métodos anticonceptivos.
“El implante evita embarazos, pero no previene infecciones de transmisión sexual. Por eso siempre se trabaja también sobre el uso del preservativo”, indicó.
Dorigato destacó que el método subdérmico era especialmente valorado por adolescentes y jóvenes porque no requiere intervenciones invasivas y garantiza una protección prolongada.
Consecuencias sociales y sanitarias
La subsecretaria alertó que la falta de insumos tiene consecuencias que exceden al sistema sanitario y repercuten en educación, economía familiar y situaciones de vulnerabilidad social.
“Estamos viendo distorsión escolar, vulnerabilidad económica y situaciones muy complejas, sobre todo en el norte y en comunidades indígenas”, expresó.
Las comunidades del norte son las más sensibles a los cambios en la política nacional. Explicó que el acceso a anticonceptivos forma parte de una estrategia más amplia para prevenir la desnutrición infantil y la mortalidad materna. En muchos casos, luego de un parto se promovía la colocación de implantes antes del alta médica para garantizar un período adecuado entre embarazos.
“Es importante que la mujer pueda recuperarse físicamente y tener condiciones saludables antes de afrontar otro embarazo”, señaló.
“La Provincia hace un gran esfuerzo”, aseguró la funcionaria. Dorigato reconoció que el contexto económico obliga al Gobierno provincial a redefinir prioridades presupuestarias para sostener programas esenciales. “Es vestir un santo para vestir otro”, graficó.
Aun así, destacó la decisión política de la gestión encabezada por Gustavo Sáenz de mantener las políticas de salud sexual y acompañamiento a las mujeres. “La voluntad del ministro y del gobernador es sostener lo más posible todo lo que veníamos trabajando”, afirmó.
Finalmente, la funcionaria recordó que Salta cuenta con legislación específica sobre violencia contra la mujer y remarcó que las políticas de salud sexual forman parte de ese enfoque integral de derechos. “Fueron más de seis años de trabajo articulado y no queremos perder todo lo que se logró”, concluyó.