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La ONU alertó sobre el aumento de la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe por el fenómeno meteorológico de El Niño que amenaza a millones de personas vulnerables ante la crisis climática y el alza de precios, y que tendría impactos de moderados a graves a finales de año. "Los fenómenos climáticos extremos seguirán ocurriendo, pero podemos evitar que desencadenen crisis humanitarias. Combinando seguros, crédito y servicios financieros digitales, ayudamos a gobiernos y comunidades a resistir sequías, inundaciones y tormentas", explicó la directora regional del Programa Mundial de Alimentos, Lena Savelli.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) discutieron medidas de acción temprana, preparación y fortalecimiento de la resiliencia frente a eventos climáticos extremos. Según estos organismos, más de 33 millones de personas padecen hambre, 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave y más de 181 millones no pueden pagar una dieta saludable en América; y añaden, que la región concentra un 22 % de las pérdidas globales por desastres agrícolas, valoradas en 713.000 millones de dólares.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sitúa la probabilidad de este fenómeno climático entre un 70% y un 80%, y alcanzaría su máxima intensidad a finales de año. En concreto, se espera un aumento de precipitaciones en el sur y un déficit de lluvias en centro y norte de América. Al fenómeno climático se suman los elevados precios internacionales de combustibles, fertilizantes y alimentos por la guerra en Oriente Medio, que pueden agravar la situación al reducir el poder adquisitivo de las familias y aumentar la presión sobre los sistemas de protección social.