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En un escenario atravesado por la innovación tecnológica y nuevas demandas de los consumidores, la forma en que se producen y consumen los alimentos está cambiando a gran velocidad. Desde la inteligencia artificial hasta la impresión 3D y el blockchain, la industria alimentaria avanza hacia un modelo más eficiente, trazable y personalizado. En ese contexto, la ingeniera en alimentos y doctora en ciencia y tecnología por la Universidad Nacional de Quilmes, e investigadora del INTA Castelar, Analía Cecilia Colletti, llegará a Salta para reflexionar sobre estos desafíos.
En el marco del ciclo "Hablemos de lo que viene", organizado por El Tribuno, que este año pondrá el foco en ambiente bajo la consigna "Comer en el siglo XXI", Colletti, brindará mañana en el Centro de Convenciones, desde las 10.30, la disertación "De la revolución industrial hacia la producción de alimentos 6.0".
En diálogo con Radio Salta, adelantó los ejes de su disertación, explicó que las tecnologías emergentes están transformando las cadenas de valor agroalimentarias y remarcó que ese proceso se da en paralelo a cambios en los hábitos de consumo, en un país con rutinas alimentarias marcadas. En ese marco, sostuvo que la tendencia avanza hacia una nutrición cada vez más personalizada.
¿De qué trata este concepto de "producción de alimentos 6.0"?
El eje central de mi presentación va a ser justamente hablar de cómo estas tecnologías emergentes que surgen disruptivas hoy en día y cómo los procesos de innovación transforman las cadenas de valor agroalimentario, ya sea desde la producción primaria, los insumos, las técnicas de cultivo, las materias primas, hasta las etapas de distribución, comercialización y el consumo final. Justamente, cómo estas tecnologías tienen que ser herramientas que nos ayuden a poder mejorar procesos, aumentar rendimientos y también las tecnologías que surgen, sin duda, por ejemplo, las de blockchain, para asegurar la trazabilidad alimentaria, las tecnologías de impresión 3D para lograr alimentos funcionales con una nutrición personalizada, tecnologías de inteligencia artificial, que sin dudas, hoy están en boom para un sin fin de aplicaciones, para este ámbito también, además sobre cómo mejorar una producción, predecir condiciones adversas, simular un proceso, asistir también para el desarrollo de alimentos, entonces tienen un abanico muy grande de aplicación.
En ese escenario, ¿cómo es hoy el vínculo de los argentinos con la alimentación?
Es una pregunta amplia. Yo voy a hablar un poco más de la parte de procesos, tecnologías. Sin duda, somos un país muy rico, con una riqueza valiosa, cultural, de economías regionales, diversidad, a lo ancho y a lo largo del país, y también tenemos valor agregado. Ya no somos solo un país agroexportador, sino que damos valor agregado a nuestra producción, somos competitivos en el mundo, en el mercado global, entonces hay una tendencia también a un consumidor mucho más activo, en cuanto a su curiosidad de cómo se produce un alimento, no solo de la materia prima y nada más, sino saber con qué recursos se hizo, se desarrolló ese alimento, cuánta agua se utilizó, la huella de carbono, la sustentabilidad del proceso. Entonces, las empresas y las industrias tienen que estar a la altura de satisfacer esas nuevas demandas de un consumidor mucho más exigente, porque tenemos acceso cada vez mayor a las fuentes de información. Somos más curiosos, hay nuevas generaciones que acompañan estos procesos de sustentabilidad. Estamos frente a un desafío en que estas tecnologías nos tienen que ayudar a satisfacer esas demandas y, como consumidores, también alimentarnos mejor, tener una nutrición específica que es un poquito esa tendencia que se viene, cómo suplir una nutrición personalizada en base a nuestras rutinas, nuestro ejercicio, o qué enfermedad preexistente tenemos. Vamos hacia eso, hacia una nutrición cada vez más personalizada, en base a nuestros requerimientos.
"Tenemos riqueza, soberanía alimentaria, entonces podemos acceder de manera más fácil a productos".
¿Cómo se traduce todo esto en la vida cotidiana, entre la falta de tiempo y la necesidad de practicidad al momento de comer?
Justamente hay una tendencia al desarrollo de alimentos que sean listos para consumir, y que tengan un mínimo procesamiento posible. Son los alimentos mínimamente procesados, y en particular, a base de alimentos frescos, por ejemplo, frutas y hortalizas mínimamente procesadas, porque sabemos que hay un déficit, por ejemplo, en el consumo de estos productos, entonces, bueno, para salir a darle batalla, digamos, a este consumo y generar productos que sean fáciles de comer a toda hora, en cualquier contexto, espacio, y que sean económicos, toda esa ecuación tiene que estar impuesta a la hora de cómo diseñar un nuevo alimento. Justamente tenemos un déficit, ya sea frutas, hortalizas, también legumbres y entonces la inocuidad alimentaria es lo primero que se debe asegurar, pero también darle un valor agregado y suplir estas demandas también, tanto económicas, de tiempo, espacio, de forma de preparar el alimento. Si hoy en día tenemos menos tiempo para eso, entonces, hay que lograr un alimento funcional, enriquecedor, que pueda suplir esa demanda.
¿Qué tan saludable es hoy la alimentación en Argentina y qué nivel de conciencia hay sobre esto?
Como decía anteriormente, tenemos una diversidad cultural y un montón de tipos de producciones. Tenemos acceso a esos alimentos, gracias a Dios, tenemos riqueza, soberanía alimentaria, entonces podemos acceder de manera más fácil a productos, tanto de origen animal o vegetal, muy ricos nutricionalmente. Entonces, además de eso, también tenemos una riqueza cultural que nos permite tener una rutina, por así decirlo, de diverso tipo de productos, ya sea de consumo animal, frente, a un asado. También frente a otros acompañamientos de verduras. Cada vez se impulsa más esta cuestión. También se está impulsando el consumo menor hacia micronutrientes que pueden afectar a la salud, ya sea la sal, el azúcar, versus al consumo mejor de vitaminas, minerales, entonces, hay una conciencia. Yo creo, que eso se está impulsando ya desde la nutrición en las escuelas, de poder educar a ese consumidor para que se alimente de manera mejor. Y bueno, además de eso, todo lo que lleva a las rutinas. En otros países por ahí no tienen una rutina específica de alimentación, en Argentina yo creo que sí. Tenemos conciencia y ese poder de decisión.
En ese marco, ¿qué rol cumplen hoy los alimentos congelados?
Sin duda, son tecnologías de preservación que ayudan a que los alimentos tengan mayor vida útil, comercial y también para preservar la inocuidad y la calidad sobre todo. Entonces, el frío, sin duda es una tecnología antigua para poder preservar los alimentos y ahora surgen un montón de otras como hidrofibrizados, tecnologías no térmicas, para preservar los alimentos, por ejemplo, la irradiación. Yo hice mi tesis de doctorado con irradiación, que por ahora todavía es una tecnología así como muy novedosa y por ahí que da miedo también para la población, pero son tecnologías que sirven un montón para poder preservar los alimentos y de esa forma poder llegar a más consumidores en un país donde la extensión y la logística es compleja sobre todo.