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La Directora Nacional de Vigilancia, Control de Fronteras, Hidrovías y Centro de Monitoreo del Ministerio de Seguridad, Virginia Cornejo, participó de una reunión interprovincial del Consejo de Seguridad Interior en la que se abordaron distintos ejes vinculados a la seguridad fronteriza, entre ellos el Plan Güemes y la compleja situación en la frontera con Bolivia.
En diálogo con Radio Salta, la funcionaria aseguró que la tensión en la zona fronteriza “es muy compleja”, especialmente por el vínculo con Bolivia y las dificultades que existieron durante años para avanzar en acuerdos binacionales que permitieran mejorar los controles.
“Durante varias gestiones fue muy difícil llevar adelante acuerdos binacionales que nos permitieran tener fronteras mucho más ágiles y más controladas”, sostuvo. En ese sentido, destacó la implementación del Plan Güemes y aseguró que “es un gran acierto” impulsado por el presidente Javier Milei junto a la entonces ministra Patricia Bullrich y la actual titular de la cartera de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Críticas al gobierno anterior
La funcionaria también cuestionó el estado en el que, según indicó, se recibió parte de la infraestructura tecnológica destinada al control fronterizo. “Nos encantaría recuperar toda la tecnología que desgraciadamente se había desarticulado en la gestión de Alberto Fernández”, expresó.
En ese marco mencionó camiones radares, antenas, centros de monitoreo y drones que “quedaron herrumbrándose en la Aduana por no haber sido retirados y puestos en funcionamiento”.
Además, explicó que actualmente el Gobierno trabaja en un plan estratégico enfocado en combatir el narcotráfico y otros delitos complejos, sumando nuevas herramientas tecnológicas y avanzando con la radarización de distintas zonas fronterizas.
“Hoy se solicita la radarización de la zona porque, al existir el Plan Güemes y haberse frenado el narcotráfico en rutas, buscan hacerlo por medio de los espacios aéreos”, afirmó.
El monto de la mercardería ilegal que ingresa al país
Consultada sobre las declaraciones del interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, quien había mencionado el ingreso de unos 3.000 millones de pesos diarios en mercadería de contrabando, evitó dar cifras concretas y explicó que el movimiento comercial ilegal depende en gran medida de la situación cambiaria entre Argentina y Bolivia.
“El monto de dinero depende exclusivamente de la situación del peso argentino o del peso boliviano. Hoy vemos nuevamente una devaluación del peso boliviano, lo que intensifica el control”, explicó.
Y agregó: “Cuando esto cambia, baja la compra en Bolivia y dejamos de ver esa frontera colapsada con mercadería que ingresa. Se pueden dar números, sin lugar a dudas, pero yo no me arriesgo a dar números de algo que no depende de un comercio legal”.
La funcionaria también destacó una iniciativa impulsada en Tucumán, donde a fines del año pasado se aprobó la ley provincial 9957 para trabajar de manera conjunta con Nación en controles internos y radarización aérea.
En otro tramo de la entrevista fue consultada por la situación salarial de los gendarmes y reconoció que existe preocupación dentro de las fuerzas federales.
“Todos queremos el mejor salario para nuestras fuerzas federales de seguridad que ponen todos los días su cuerpo”, señaló, y aseguró que el tema “lo está trabajando la ministra”.
Asimismo, consideró que no solo es necesario un aumento salarial sino también una recomposición que permita “valorizar” el trabajo de las fuerzas de seguridad.
Drogas sintéticas
Finalmente, se refirió al avance del narcotráfico y al crecimiento de las drogas sintéticas, un fenómeno que calificó como “muy preocupante”.
“No solamente se trata de agarrar o incautar un camión con droga. Hay que seguirle el paso, saber hasta dónde llega y realizar una investigación profunda para desbaratar los sistemas de tráfico”, indicó.
En ese sentido, sostuvo que muchas drogas sintéticas llegan desde el exterior, aunque también existe fabricación en el país y movimientos hacia otros destinos internacionales.
“Tenemos que ser responsables y privilegiar la investigación, el seguimiento y saber hacia dónde se dirigen. Ahora ya tenemos un tipo de droga mucho más perjudicial que la que hasta este momento se utilizaba”, concluyó.