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VIDEO. "No sabemos cómo vamos a hacer": las voces de los salteños golpeados por la crisis del transporte

Desde las 23.30 quedará suspendido el servicio nocturno de colectivos en toda el área metropolitana de Salta. El Tribuno recorrió las calles para escuchar a quienes deberán enfrentar las consecuencias: trabajadores que no saben cómo volver a sus casas, estudiantes que perderán horas de clase, docentes obligados a reorganizar sus actividades y usuarios que sienten que otra vez son los principales perjudicados. 
Lunes, 01 de junio de 2026 20:29
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Irene vive en Atocha y trabaja en un hotel. Para cumplir con su jornada laboral necesita tomar cuatro colectivos por día. La noticia del recorte la golpeó de lleno. "Estoy muy angustiada, muy complicada y con mucha bronca", dijo al hablar con El Tribuno. 
La frase de Irene resume el sentimiento de incertidumbre y malestar que atraviesa a cientos de salteños frente al corte del servicio nocturno de colectivos que comenzará a regir desde esta noche.  "Me afecta muchísimo. Tomo cuatro colectivos en el día para ir a trabajar. Imagínense. Me afecta un montón", contó.
La trabajadora reconoció que todavía no encuentra una solución para trasladarse cuando el servicio deje de funcionar entre las 23.30 y las 5.30. "No sé cómo voy a hacer. Me dijeron que vea cómo me arreglo. Quiero que el Gobierno me dé una solución para volver al trabajo", reclamó.

La angustia se mezcla con enojo
"Estoy muy angustiada, muy complicada y con mucha bronca. El Gobierno no da la cara, no le dice nada al pueblo. La gente trabajadora es la que termina perjudicada", sostuvo.
Incluso admitió que ya piensa con preocupación en los próximos días. "Estoy saliendo del trabajo pensando qué voy a hacer mañana. Le pido a Dios que esta situación no sea permanente porque me afecta muchísimo", expresó.
Su testimonio refleja el impacto directo que tendrá la medida sobre miles de usuarios que dependen exclusivamente del transporte público para sostener sus empleos.

"Me afecta totalmente"
La preocupación también alcanza al ámbito educativo. Ana Lía, docente de nivel superior que trabaja en La Silleta, aseguró que el corte modifica completamente su realidad laboral.
"Me afecta totalmente. Trabajo en las últimas horas de la noche y la verdad que me lleva a repensar qué tengo que hacer ahora", afirmó.
La profesora explicó que desde la coordinación de la institución ya comenzaron a reorganizar horarios, aunque todavía reina la incertidumbre.
"Tenemos que ver si esto se soluciona o cómo avanzamos. Si esto fuera permanente sería complicado", señaló. Pero su mayor preocupación pasa por los estudiantes.


"Va a quedar mucha gente sin poder terminar su horario de trabajo. Los chicos de los terciarios también van a perder sus horas. Nos vamos a ver perjudicados todos los que trabajamos de noche", sostuvo.

 Padres preocupados por las horas de clase perdidas
Miriam, trabajadora independiente y madre de estudiantes que asisten al turno nocturno, advirtió sobre las consecuencias educativas de la medida. "A mí no me afecta tanto porque termino de trabajar temprano. Pero mis hijos van a la escuela de noche y van a perder horas", señaló.
Si bien Educación anunció una reorganización para adelantar el horario de salida de los establecimientos, la mujer considera que el daño ya está hecho. "Las horas que pierden los chicos después no se recuperan. Eso ya no vuelve", lamentó.
También cuestionó la falta de explicaciones. "Lo peor es que nadie da la cara a la gente, al pueblo", expresó.

"Es un atentado contra la educación"
Marcos, vendedor independiente de pochoclos sobre avenida San Martín, fue uno de los más críticos con la medida. "Me parece un atentado contra la educación, si nos ponemos extremos", afirmó.
Según explicó, el problema no se resuelve simplemente adelantando horarios. "No importa cómo lo acomoden. Va a afectar igual porque hay contenidos que no se pueden comprimir más. Ya la universidad está bastante ajustada en los tiempos", analizó.
Para él, las consecuencias también alcanzarán al comercio. "Muchos negocios trabajan hasta tarde. Si la gente no tiene cómo volver a su casa, los comercios van a cerrar antes y eso significa ventas que se pierden", señaló.
Y resumió el sentimiento de muchos usuarios. "El usuario siempre es el principal afectado. Nosotros no tenemos nada que ver con este conflicto y terminamos pagando las consecuencias", indicó. 

Menos colectivos, menos educación
La preocupación por la pérdida de horas de clase también apareció entre los estudiantes.
Luciana, alumna de una carrera de salud de un instituto privado, aseguró que muchos compañeros se verán perjudicados.
"Hay institutos que tienen clases hasta las 11 de la noche. Ahora tendrán menos horas y por lo tanto menos educación", sostuvo.
A su lado, Catherine coincidió con el diagnóstico. "Afecta bastante, especialmente a los alumnos que tienen clases hasta las 11. Es un golpe muy fuerte dentro de todo lo que está pasando económicamente", expresó.
Las jóvenes consideran que la reorganización horaria anunciada no resolverá el problema de fondo. 

 "Nadie quiere trabajar gratis"
Entre quienes intentan comprender el conflicto aparece Carmen, vecina de San Luis y usuaria habitual de las líneas 7A y 7B.
"Ellos tienen razón. Como está la vida hoy, nadie quiere trabajar gratis", opinó sobre el reclamo de las empresas. Sin embargo, aclaró que el sistema ya venía funcionando con múltiples problemas.
"A veces estoy esperando desde las 11 de la noche hasta la 1.30 para que pase un colectivo. O vienen todos juntos. Es un desastre total", denunció.
Además, aprovechó para exponer una situación de inseguridad que, teme, podría agravarse con menos circulación de personas y unidades.
"Dos veces me asaltaron frente a la terminal mientras esperaba el colectivo. Es una zona insegura y nadie dice nada. Es una vergüenza", relató a El Tribuno. 

La resignación de quienes dependen del colectivo todos los días
Elena, vecina de la zona norte y usuaria frecuente del transporte público, resumió el impacto de la medida con pocas palabras.
"Mucha gente se va a ver perjudicada. Los que salen de trabajar a las 11 de la noche no van a tener cómo volver", afirmó. Y agregó con resignación: "Ojalá se solucione todo. Así es como estamos."

Una crisis financiera que termina golpeando al usuario
La suspensión del servicio nocturno llega en medio de una profunda crisis financiera del sistema de transporte. Según explicó el gerente general de SAETA, Claudio Juri, el sistema necesita entre 13.000 y 14.000 millones de pesos mensuales para funcionar normalmente, pero actualmente dispone de alrededor de 10.450 millones. El déficit oscila entre los 3.000 y 4.000 millones de pesos cada mes.
A este escenario se suma un conflicto con la UTA por incumplimientos en pagos acordados con FATAP, situación que amenaza con profundizar aún más la crisis.
Mientras las autoridades, las empresas y los gremios discuten responsabilidades, en las calles la preocupación tiene nombres concretos. Son los de Irene, Ana Lía, Miriam, Carmen, Elena, Luciana, Catherine y Marcos. Todos distintos. Todos atravesados por la misma incertidumbre.
Desde esta noche, Salta no sólo se quedará sin colectivos durante seis horas. También quedarán en suspenso los planes, los trabajos, los estudios y la tranquilidad de miles de personas que dependen del transporte público para sostener su vida cotidiana.
 

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