La cuenta regresiva ya comenzó y la ansiedad crece a medida que se acerca el debut de la Selección argentina en el Mundial 2026. En Salta, el sueño de ver a Lionel Messi y compañía desde una tribuna parece lejano para muchos. Pero para algunos comprovincianos, la ilusión ya tiene fecha, estadio y hasta bandera preparada.
A miles de kilómetros de la provincia, en Estados Unidos, Lorena Liendro ya se calzó la camiseta albiceleste y vive el clima mundialista con intensidad. La salteña, que reside allí desde hace más de una década, tiene en sus manos el ticket para el partido debut de Argentina frente a Argelia, el martes 16 de junio en el Kansas City Stadium.
“Nos juntamos a preparar una mega bandera con otros argentinos. También fuimos al aeropuerto a recibir a la Selección y al hotel donde se hospedan. Somos de varias provincias y ya estamos con todo para el Mundial”, contó, en diálogo con El Tribuno.
La emoción no será en soledad. La familia de Lorena también cruzará el continente para sumarse a la experiencia. “Mi familia de Salta viajará a California y van a ver el partido entre Paraguay y Australia en San Francisco”, relató.
Con entradas categoría 1 compradas hace meses -“caritas”, admite entre risas-, la planificación comenzó mucho antes de que el Mundial encendiera oficialmente la pasión futbolera. “Los tickets los compramos en febrero porque sabíamos que después iba a ser más difícil”, explicó.
Pero detrás de la historia de una hincha que espera ver a la Selección hay otra mucho más profunda, la de una mujer que convirtió los obstáculos en impulso y que logró abrirse camino lejos de su tierra natal.
Lorena Liendro tiene 43 años, es ingeniera en sistemas y nació en Salta. Pasó buena parte de su adolescencia en Villa San Antonio, en una familia trabajadora, marcada por el sacrificio cotidiano. Su papá era fotógrafo y su mamá enfermera. Los recursos económicos no abundaban, pero sobraban las ganas de apostar por el estudio.
“Mis padres sabían que no podían pagarme el colegio, pero igual hicieron el esfuerzo. Yo siempre buscaba becas y pasantías para ayudarlos a costear mis estudios”, recordó.
La formación académica fue una carrera cuesta arriba. Estudió Ingeniería en Sistemas en la Facultad Regional Tucumán de la Universidad Tecnológica Nacional, mientras enfrentaba desafíos personales que podían haber frenado cualquier proyecto.
En el último tramo de la carrera quedó embarazada de Lucas, su único hijo. Convertirse en madre soltera mientras intentaba terminar sus estudios parecía un escenario complejo, pero no fue un límite.
Uno de los recuerdos que aún conserva como una bisagra de su vida ocurrió durante una tarde cualquiera. “La niñera había llevado a mi hijo al parque y aproveché esos minutos para mandar mi currículum a tres empresas. Me respondieron dos”, contó. Una de esas oportunidades cambió todo. Con el dinero de una pasantía logró costear el viaje para una entrevista laboral en Buenos Aires. Quedó seleccionada y, casi sin margen para titubear, dejó Salta detrás para iniciar una nueva etapa.
No fue sencillo. Hubo miedos, resistencias familiares y dificultades económicas. Incluso, durante un tiempo, el viaje parecía frustrarse por un momento. Sin embargo, la decisión ya estaba tomada. “En tres semanas logré acomodarme para poder vivir junto a mi hijo”, recordó.
Durante cinco años trabajó en Buenos Aires hasta que los viajes internacionales comenzaron a formar parte de su rutina laboral. Entonces surgió una posibilidad inesperada, aplicar a un puesto dentro de la misma empresa, pero en Estados Unidos. La apuesta volvió a salir bien.
Desde 2011 vive allí junto a Lucas y construyó una vida profesional sólida en una de las firmas contables más importantes de EEUU.“Gracias a esto puedo darle lo mejor a mi hijo y ayudar a mi familia”, afirmó.
Lucas, justamente, es otro de los orgullos de Lorena. Ingresó a la Universidad de California Santa Bárbara (UCSB) con una beca tras ser seleccionado entre los 200 estudiantes latinos más destacados de Estados Unidos. Hoy realiza una pasantía en una de las denominadas “Big Four” y además fue elegido copresidente de una asociación de estudiantes latinos.
Mientras tanto, la madre ya cuenta los días para el debut argentino. Entre banderas gigantes, camisetas albicelestes y reuniones con compatriotas, Lorena representa a esos salteños que, aun lejos, siguen sintiendo la Selección como una forma de volver a casa, aunque sea por un ratito.