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La morosidad de las familias en los colegios privados de Salta se consolida como un desafío creciente. Según estimaciones del Consejo Provincial de Educación Católica (COPRODEC), entre el 30% y 40% de los hogares presentan atrasos en las cuotas. Y la Asociación de Establecimientos Educativos Privados de Salta (AAEPSA) afirma que algunos no han abonado las cuotas desde marzo de este año. Esta situación se suma a un escenario de aumentos históricos: el Indec registró que la educación en el Noroeste argentino tuvo un incremento interanual del 53,9% a mayo de 2026, el más alto del país para el sector, superando a vivienda, electricidad, gas, transporte y alimentos. En el acumulado enero-mayo, la suba ya alcanza el 24%, apenas por debajo de vivienda y servicios públicos (25,9%).
Los 30 colegios privados laicos nucleados en AAEPSA aplicaron un único aumento del 25% en marzo, que ya quedó desfasado frente a los costos salariales y operativos. Según Pablo Pereyra, titular de la asociación, los colegios debieron absorber aumentos retroactivos de 2025 durante los meses de receso, cuando no facturan, a diferencia de los colegios católicos que reciben aporte estatal. "Algunos padres están atrasados desde marzo y, en muchos casos, sabemos que han perdido el trabajo o no han podido seguir acompañando con la cuota. El aumento de marzo se destinó en gran parte a cubrir deudas anteriores, no al año en curso", explicó Pereyra.
La situación se agrava por la deuda estatal. AAEPSA recibe un subsidio equivalente al 15% de la masa salarial, muy por debajo del 75% que perciben los colegios católicos, y que llega con meses de demora y a valores desactualizados. "Lo último que recibimos fue a mediados de mayo: lo correspondiente a octubre y noviembre del año pasado. Los pagos de diciembre a junio permanecen impagos y lo poco que llegó alcanza apenas al 6% de los salarios actuales", señaló Pereyra.
En los colegios católicos nucleados en COPRODEC, los aumentos fueron menores y se ajustan a las paritarias provinciales: 2% en abril, 2% en mayo y 3,1% en junio. Aun así, la morosidad se mantiene entre el 30% y 40% de las familias, un fenómeno que preocupa a las autoridades educativas. "Los padres siguen apostando por la educación de nuestros colegios, pero se nota la dificultad para afrontar las cuotas. Muchas instituciones ofrecen becas y acompañamiento para sostener la continuidad de los estudiantes", indicó Agustín Montivero, presidente de COPRODEC.
Los colegios enfrentan un dilema: ajustar las cuotas al ritmo de los aumentos para cubrir salarios y gastos, o congelarlas para no generar rechazo entre las familias. Pereyra destacó que la estrategia de congelamiento de marzo a junio busca equilibrar estos factores, aplicando un aumento semestral único en lugar de ajustes mensuales que suelen ser más difíciles de tolerar.
De las 174 instituciones privadas de Salta, 54 no reciben aporte estatal. AAEPSA mantiene abierto su reclamo histórico de equiparación con los colegios católicos y busca sumar otras instituciones a la convocatoria. Pereyra cuestionó además que las estadísticas nacionales reflejen la realidad local: "Los números están basados en Buenos Aires. Medidas como los vouchers educativos se diseñan sobre esa estructura, que no coincide con la realidad del interior del país".
El escenario es complejo: mientras los aumentos presionan los presupuestos de las familias y la mora se incrementa, los colegios buscan sostener la educación privada en Salta.