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Las cifras son contundentes. Una encuesta realizada por El Tribuno con 16.525 votos reveló que el 75,78% de los participantes asegura que sus ingresos llegan apenas hasta el día 10 de cada mes. Apenas el 5,04% afirmó llegar a fin de mes sin sobresaltos y solo el 4,97% dijo tener capacidad de ahorro.
La segunda consulta realizada por este medio mostró un panorama igual de preocupante. Con 3.194 votos, el 73,83% respondió que utilizará el aguinaldo para pagar deudas o tarjetas de crédito. Solo el 10% planea ahorrar o invertir y apenas el 4,3% destinará ese ingreso extra a vacaciones.
Detrás de esos porcentajes aparecen historias de jubilados que deben elegir qué gastos priorizar, trabajadores que suman horas extras o segundos empleos para completar ingresos, estudiantes que hacen malabares entre el estudio y trabajos temporales, y comerciantes que observan cómo el consumo se retrae mes a mes.
Victoria: "Trabajé 40 años y hoy llego apenas a mitad de mes"
Victoria llegó desde Orán para realizar trámites en la capital salteña. Jubilada, reconoce que cada mes se vuelve más difícil sostener los gastos cotidianos. "Se complica mucho. Uno trabajó 40 años y resulta que llega a la mitad del mes con el sueldo. Es difícil", contó.
Su principal preocupación son los servicios. Asegura que la factura de la luz pasó de rondar entre 60 y 70 mil pesos a superar los 110 mil. "Para mí es muchísimo. Además ahora ni siquiera te entregan una boleta fácil de entender. Te dan un ticket y muchas veces no sabés exactamente qué te están cobrando", cuestionó.
Según relató, en Orán los reclamos por las facturas elevadas son frecuentes y hay vecinos que directamente no pudieron afrontar los pagos. "Hay personas que se hicieron cortar la luz porque no podían pagar", afirmó.
Cuando se le preguntó por el aguinaldo, su respuesta fue inmediata. "Un poco para comprar mercadería y otro poco para pagar deudas. No queda otra".
La posibilidad de ahorrar o planificar algún gusto personal quedó completamente fuera de sus prioridades.
Lucas: "Llegamos, pero privándonos de muchas cosas"
Lucas Villada trabaja como acompañante terapéutico y cobra por quincena. Esa modalidad le permite distribuir mejor sus ingresos, aunque reconoce que cada vez cuesta más sostener el presupuesto. "Llego al mes, pero ahí, arañando", resumió.
Cuenta que hubo cambios importantes en los hábitos familiares. "Antes podíamos salir a comer afuera o hacer algunas actividades. Ahora todo es casa y comida de primera necesidad. Se compra lo justo y necesario".
Padre de una niña, asegura que gran parte de sus recursos están destinados a garantizarle lo indispensable. "El aguinaldo se va para la escuela, las cuotas y para adelantar algunos gastos que vienen más adelante. Para ahorrar no creo que alcance".
Aun así, mantiene una mirada optimista. "Está difícil para mucha gente. Uno ve cada vez más personas grandes trabajando en la calle, pero los salteños tenemos eso de ponerle garra y seguir adelante".
Zoe: estudiar, trabajar y hacer cuentas todos los meses
Zoe Villegas es estudiante y complementa sus ingresos realizando trabajos ocasionales como niñera. "No llego tan mal porque todavía estudio y tengo algunos ingresos, pero llegamos arañando a fin de mes", contó.
Su situación refleja la realidad de muchos jóvenes que intentan sostener sus estudios mientras enfrentan un costo de vida cada vez más elevado.
Uno de los aspectos que más le preocupa son los servicios. "La luz me llegó entre 15 mil y 20 mil pesos más que antes. Lo mismo pasa con el agua. Son aumentos que se sienten porque después hay que seguir pagando todo lo demás".
Aunque reconoce que el contexto económico es complicado, intenta mantener la esperanza. "Quiero creer que las cosas van a mejorar. Es lo último que se pierde".
Candela: llegar al 25 ya es un logro
Candela Leguizamón es docente y reconoce que, dentro de un contexto complejo, cuenta con algunas herramientas que le permiten sostenerse. "Yo llego al 24 o al 25. Arañando también, pero llego", explicó.
Cuenta que un incentivo docente que percibe cerca de fin de mes funciona como un alivio para terminar de cubrir gastos. "Eso me ayuda bastante. También tengo algo de acompañamiento familiar y eso marca una diferencia".
A diferencia de la mayoría de los encuestados, Candela planea destinar el aguinaldo al ahorro. Sin embargo, reconoce que los aumentos en servicios también golpean su economía. "Entre luz y otros gastos este mes tuve unos 20 mil pesos más de lo habitual. Con el invierno se suma la calefacción y también aumenta el consumo de gas".
Por eso considera indispensable mantener algún respaldo económico. "Siempre hay que tener una reserva para una emergencia porque cualquier imprevisto te cambia completamente el panorama".
Nazareno: dos trabajos, una hija y el aguinaldo comprometido antes de cobrarlo
El caso de Nazareno Bazán sintetiza muchas de las preocupaciones que aparecieron durante el relevamiento. Trabaja desde hace una década en un correo y, cuando termina su jornada laboral, se sube a su moto para realizar viajes mediante aplicaciones. "Tengo un trabajo estable, pero igual no alcanza. Lo que gano con Uber me sirve para tapar huecos y comprar comida", relató.
Es padre de una niña de ocho años y asegura que una de sus principales preocupaciones es garantizarle todo lo necesario. "Lo más importante es que no le falte nada. Educación, salud y todas esas cosas que necesita una nena". Su rutina prácticamente no tiene descanso.
"Trabajo toda la semana y los fines de semana también hago viajes porque hay que aprovechar. Terminás agotado física, mental y emocionalmente".
El aguinaldo, reconoce, ya tiene destino. "Ya está gastado. Va para cubrir deudas. Tarjetas, servicios y algunas cuentas que fueron quedando".
También expresó preocupación por el aumento del alquiler y la próxima renovación de contrato. "Se me vence en agosto y estoy viendo si puedo seguir o si tengo que buscar algo más económico. Una mudanza también implica muchos gastos".
Para Nazareno, la situación económica en Salta es especialmente compleja por los bajos salarios y el trabajo informal. "Hay mucha gente que gana bastante menos que yo y realmente la está pasando muy mal".
Lorenzo: "Las ventas bajaron, pero seguimos remándola"
Lorenzo Sánchez es comerciante y representa otra realidad presente en la provincia: la de los trabajadores independientes. "Llego a fin de mes, no me quejo, pero las ventas bajaron muchísimo", aseguró.
A diferencia de los empleados en relación de dependencia, no cobra aguinaldo ni cuenta con una jubilación.
Incluso relató que no pudo jubilarse porque le exigen regularizar años de aportes con una suma que hoy resulta imposible afrontar. "Tengo edad para jubilarme, pero me pedían más de ocho millones de pesos para completar aportes. No puedo pagarlo".
A pesar de ello, mantiene una actitud positiva. "Hay días que se vende y otros que no. Lo importante es seguir trabajando".
En cuanto a los servicios, reconoce que hubo aumentos, aunque dice haber logrado acomodarse. "La luz pasó de unos 50 mil pesos a unos 54 mil. Aumentó, pero todavía la puedo pagar".
Entre la preocupación y la esperanza
Durante el recorrido también aparecieron voces más optimistas. Mabel, jubilada y pensionada de la provincia de Buenos Aires, contó que logra llegar a fin de mes y que utilizará el aguinaldo para arreglar su casa y financiar parte de su viaje por el norte argentino. "Hay que darse algún gusto de vez en cuando", afirmó.
Otra visitante, jubilada y residente en una zona rural, explicó que buena parte de sus ingresos se destinan a sostener la actividad productiva familiar. "La luz es cara porque tenemos granja y herramientas que consumen energía. Pero trabajamos mucho y nos organizamos".
Los números tienen rostro
Las encuestas de El Tribuno muestran porcentajes. Pero detrás de cada cifra aparecen historias concretas. Historias de jubilados que deben estirar sus ingresos hasta donde pueden, trabajadores que acumulan empleos para llegar a fin de mes, estudiantes que hacen esfuerzos para continuar sus estudios, docentes que intentan preservar un pequeño ahorro y comerciantes que enfrentan una caída constante del consumo.
Las realidades son distintas, pero en casi todas aparece un mismo denominador común: la sensación de que la comida, la luz, el alquiler y los gastos básicos ocupan cada vez más espacio dentro del presupuesto familiar.
Mientras el 75,78% de los encuestados asegura que sus ingresos se terminan antes del día 10 y casi el 74% afirma que utilizará el aguinaldo para pagar deudas, las voces recogidas por El Tribuno permiten comprender qué hay detrás de esos números: familias que ajustan gastos, postergan proyectos y hacen esfuerzos cotidianos para sostener una economía doméstica que, para muchos, se volvió cada vez más difícil de equilibrar.