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En tiempos en los que las buenas noticias económicas suelen ser escasas, Mario Cruz, un reconocido carnicero de la zona sur de la ciudad de Salta, asegura que en las últimas semanas comenzó a notar señales alentadoras en su negocio. Con más movimiento en el mostrador y pedidos anticipados para compartir alrededor de la parrilla, el comerciante observa un cambio de ánimo entre sus clientes.
"Sin mentirle, está mejorando un poquito. La gente se está acostumbrando al precio de la carne y las ventas aumentaron un poco", cuenta Mario mientras atiende a vecinos y clientes habituales.
Según explica, el incremento no se refleja solamente en los pequeños cortes para el consumo diario. También comenzaron a reaparecer compras más importantes, especialmente de cara a reuniones familiares y encuentros entre amigos. "Ya vienen y piden milanesas, bifes, y para mañana tengo varios pedidos de asadito", señala.
Uno de los factores que contribuye a este escenario es la estabilidad de los precios. Mario destaca que hace aproximadamente dos meses la carne vacuna se mantiene sin aumentos significativos. Esa previsibilidad permite a muchas familias organizar mejor sus gastos y volver a incorporar algunos productos que antes quedaban fuera del presupuesto.
"La gente ya administra mejor lo que tiene. Antes venían buscando solamente lo más económico para cocinar. Ahora se nota una diferencia", afirma.
El comerciante también observa un movimiento creciente entre emprendedores gastronómicos, especialmente aquellos que elaboran sándwiches, empanadas y comidas rápidas. Pulpa, lomo, paleta y otros cortes para elaboración son algunos de los productos más demandados por este sector.
El cerdo, una alternativa
Aunque el cerdo continúa siendo una alternativa muy competitiva por sus precios más bajos, la carne vacuna recupera protagonismo. Y en una provincia donde el asado forma parte de la identidad cultural, cualquier mejora en el consumo tiene un significado especial.
Con el entusiasmo futbolero que siempre despierta la Selección Argentina y con la mirada puesta en el próximo Mundial, Mario ya imagina reuniones, partidos y parrillas encendidas. "Para mañana ya tengo varios pedidos", comenta entre sonrisas.
En definitiva, para este trabajador de la zona sur, la combinación de precios estables, una leve recuperación del consumo y el espíritu festivo que suele acompañar al fútbol permite mirar el futuro con algo más de optimismo. Porque si hay algo que une a los argentinos tanto como la pasión por la camiseta celeste y blanca es compartir un asado alrededor de una mesa. Y, al menos por ahora, en la carnicería de Mario esa tradición parece volver a ganar terreno.