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Crecen las señales de la precariedad laboral en Salta

Cayó el empleo privado, aumentó la informalidad y la búsqueda de otro trabajo.Son datos que se contraponen con la leve baja de la desocupación que midió el Indec.
Miércoles, 24 de junio de 2026 01:50
Más de la mitad de las personas ocupadas en Salta trabajan sin acceso a la seguridad social. Archivo
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Aunque el desempleo tuvo una muy leve baja y el empleo mostró una mejora (también pequeña) respecto del año pasado, el mercado laboral salteño sigue exhibiendo señales de fragilidad estructural. La baja de la desocupación convive con una elevada informalidad, una persistente búsqueda de mejores trabajos y una continua pérdida de puestos privados registrados.

Los datos difundidos el lunes por el Indec muestran que durante el primer trimestre de 2026 el aglomerado Salta (capital y alrededores) registró que frente al mismo período de 2025, la actividad subió de 44,8% a 45,7%, el empleo pasó de 42,2% a 43,2% y la desocupación descendió de 5,9% a 5,4%. En términos absolutos, hubo 310 mil personas económicamente activas, 293 mil ocupados y 17 mil desocupados.

Sin embargo, los indicadores de calidad del empleo muestran una realidad menos favorable. El propio informe del Indec revela que 53 mil personas ocupadas en Salta continúan buscando otro empleo. La categoría de ocupados demandantes de empleo alcanzó el 17,2%, por encima del 16,3% registrado un año atrás.

Se trata de uno de los indicadores que mejor reflejan la calidad del empleo. No son desocupados, pero tampoco están conformes con su situación laboral actual. Buscan un trabajo con mejores ingresos, mayor estabilidad o mejores condiciones.

A esto se suma que unas 20 mil personas se encontraban subocupadas durante el primer trimestre. Aunque la tasa de subocupación descendió respecto del mismo período de 2025 —pasó de 12,1% a 6,6%—, la persistencia de trabajadores que no logran completar una jornada laboral plena sigue siendo una señal de vulnerabilidad.

Empleo formal

La principal debilidad del mercado laboral salteño aparece en el empleo privado registrado.

Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a marzo de este año, muestran que la provincia contabilizó 121.200 asalariados privados formales, una caída de 0,4% respecto de febrero. La comparación interanual resulta aún más preocupante: Salta perdió 3.100 empleos privados registrados en los últimos doce meses, lo que representa una baja del 2,5%.

La tendencia negativa se profundiza cuando se observa una serie más extensa. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 8.800 puestos de trabajo privados formales en la provincia. Solo durante 2025 se perdieron alrededor de 6.000 empleos registrados.

Mientras las estadísticas generales reflejan niveles relativamente estables de ocupación, el empleo privado formal continúa retrocediendo. Esto sugiere que buena parte de los trabajadores que permanecen activos encuentran inserción en modalidades más precarias, con menor protección social o vinculadas al trabajo independiente.

Informalidad

La situación provincial coincide con una tendencia que comenzó a consolidarse a nivel nacional. Según el último informe del Indec, la tasa de informalidad laboral pasó del 42% al 44,2% de la población ocupada entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. En términos absolutos, el trabajo no registrado incorporó alrededor de 500 mil personas en un año y ya alcanza a casi 10 millones de trabajadores en todo el país.

Si bien el documento no brinda los datos desagregados por provincias sobre el trabajo en negro, un reciente estudio del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNSa, basado en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del cuarto trimestre de 2025, estimó que la informalidad laboral alcanza al 52,7% de los trabajadores del aglomerado Salta.

El informe permite identificar dónde se concentra la precariedad laboral salteña. Entre los trabajadores independientes, la informalidad alcanza al 80,5%, lo que convierte a los cuentapropistas en el segmento más vulnerable del mercado laboral local.

En cuanto a las diferencias por género. Mientras el 55,5% de las mujeres ocupadas trabaja en condiciones informales, entre los varones la proporción desciende al 50,5%.

La brecha más significativa aparece cuando se analiza la relación entre ingresos e informalidad. Entre los trabajadores pertenecientes al quintil de menores ingresos, la informalidad alcanza al 98,7%, prácticamente la totalidad del segmento. En el quintil medio llega al 79,6%, mientras que en el grupo de mayores ingresos desciende al 15,8%.

Estos datos muestran que la informalidad no solo constituye un problema laboral, sino también un factor que profundiza las desigualdades económicas y limita las posibilidades de movilidad social.

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