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Las calles de Kansas City, Dallas y Miami tienen por estos días unas visitantes muy particulares. Tres monjas argentinas se roban las miradas en cada banderazo, en las inmediaciones de los estadios y en cada rincón donde aparecen los hinchas albicelestes. Pero detrás de los hábitos se encuentran Pablo, de Salta, y Daniel y su hijo Santino, de Córdoba, quienes decidieron vivir el Mundial de una manera diferente.
Los tres contaron su experiencia en el programa Tal Cual, del stream de El Tribuno, mientras se preparaban para el tercer partido de la Selección frente a Jordania. Antes del encuentro de este sábado, aprovecharon para recorrer San Antonio, la ciudad donde brilló el exbasquetbolista argentino Manu Ginóbili.
La idea del particular disfraz surgió de Daniel. "Fue un poco una locura que nos abonó una gente que hace uniformes. Nos dieron el puntapié para hacer la locura", contó entre risas.
Pablo recordó que se enteró de la iniciativa casi de sorpresa. "Me manda un mensaje y me dice: 'Llevo unos disfraces, ¿te copás?'. Y yo le dije que sí a todo. Para el primer partido apareció con el disfraz y ya está, fuimos para adelante. Ganamos 3 a 0 con tres goles de Leo y desde ahí no se toca más. La cábala sigue", relató.
Las tres "religiosas" adoptaron nombres ficticios: Esperanza, Celeste y Blanca, un guiño a los colores y al sentimiento que los impulsa en cada partido.
"Queremos transmitir un mensaje a todos los argentinos: hay que creer. Hicimos muchísimos kilómetros y hubo un enorme esfuerzo detrás de este viaje. Creemos que puede pasar, que la Selección puede llegar lejos. Queremos unir a todos los argentinos en ese deseo", expresó el salteño.
Lo que comenzó como una broma entre amigos terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado. "Nunca pensamos que el disfraz iba a tener tanta repercusión. Nos piden fotos argentinos y extranjeros, todos con la mejor onda. En cada entrevista y en cada imagen queremos transmitir fe y esperanza", señaló Pablo.
¿Y qué dicen las familias al verlos vestidos de monjas durante casi las 24 horas del día? La respuesta fue inmediata: "Que estamos re locos", dijeron entre carcajadas.
"Una locura hermosa"
Pablo, quien está viviendo su cuarto Mundial, aseguró que esta experiencia tiene un condimento especial. "Vivir un Mundial es una locura hermosa y el disfraz es una manera distinta de disfrutar ese folclore", sostuvo.
Para Daniel y Santino, en cambio, se trata de su primera Copa del Mundo. Y llegar hasta allí no fue sencillo.
"Fue mucho esfuerzo. Conseguimos la primera entrada a través de FIFA y ahí arrancó todo. Mi señora y mis dos hijas quedaron en Argentina, haciendo también su sacrificio para que nosotros podamos estar acá. Uno ve a muchos argentinos que quisieran estar y no pueden", explicó Daniel.
Sin embargo, el sueño todavía tiene un obstáculo: conseguir entradas para los próximos encuentros.
Presentes en el partido contra Jordania
"Para el partido con Jordania tenemos entradas, pero para los 16avos de final en Miami todavía no. Estamos viendo cómo hacemos y esperando que alguien se cope", reconoció Pablo.
La popularidad de las "monjas mundialistas" también llegó a las redes sociales. Allí, Santino comparte el detrás de escena del viaje, las previas, los himnos y las vivencias dentro de los estadios.
"La idea es que la gente que no puede estar acá pueda vivir un poco la experiencia de estar entre 70 mil argentinos alentando a la Selección", explicó.
Entre las anécdotas más sorprendentes del viaje, Pablo recordó un encuentro muy especial.
Con el papá del Dibu
"En el banderazo de Dallas estaba hablando con una persona y me dijo que después quería una foto con nosotros. Cuando lo miro bien, era Alberto, el papá del Dibu Martínez. Le dijimos que nosotros queríamos la foto con él. Fue un momento increíble", contó.
También tuvieron la oportunidad de cruzarse con el histórico exfutbolista Ricardo Bochini y con otras personalidades del fútbol.
"Pensábamos que la diversión iba a ser algo interno, entre nosotros, y terminó siendo un disfrute para todos. La gente nos trata de una manera espectacular", afirmó Daniel.
Y mientras la Selección siga ganando, la cábala continuará intacta. "Banderazo, partido, postpartido, dormir… todo con el disfraz", resumió Daniel.
Desde Estados Unidos, y vestidos de monjas, los tres amigos mantienen viva la ilusión de millones de argentinos. Y el salteño Pablo aprovecha cada oportunidad para enviar un mensaje a su provincia: "Un abrazo enorme a todos los salteños. Acá estamos y hay muchos salteños acompañando a la Selección".