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Verónica León: “Hoy estoy aquí en Salta, pero mi corazón está en Venezuela”

La joven venezolana, que reside desde hace algunos años en Salta, vivió horas de angustia tras los terremotos que sacudieron a su país. Durante las primeras horas no pudo comunicarse con su familia y temió lo peor. Luego logró confirmar que estaban con vida, aunque sufrieron importantes pérdidas materiales.
Lunes, 29 de junio de 2026 10:34
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Verónica León conoce de cerca una de las caras más dolorosas de la migración: "Estar lejos cuando quienes uno ama atraviesan una tragedia", expresó. Desde Salta, donde vive desde hace algunos años, siguió con angustia las noticias sobre los terremotos que golpearon a Venezuela y pasó horas de incertidumbre sin poder comunicarse con su familia.

“Es muy difícil estar lejos cuando quienes amas y te necesitan están lejos y no se puede hacer nada. Esas son las cosas dolorosas de cuando se emigra buscando un futuro mejor”, contó Verónica, en diálogo con El Tribuno.

Como miles de venezolanos que viven en el exterior, la joven se enteró de lo ocurrido mientras intentaba sostener su rutina diaria. Tenía que ir a trabajar, cumplir con sus responsabilidades y seguir adelante, aunque por dentro la preocupación no le daba respiro.

“Hace unos días, como miles de venezolanos que están en el extranjero, me levanté para ir a trabajar. Porque la vida sigue, porque las responsabilidades no esperan. Pero nadie ve el nudo en la garganta, las lágrimas que una aprende a contener o la ansiedad de mirar el teléfono esperando un mensaje que diga: ‘Estamos bien’ ”, relató.

Después de horas de zozobra, finalmente pudo comunicarse con sus seres queridos. La noticia trajo alivio, pero no borró el dolor. Su familia está con vida, aunque perdió bienes materiales. Otros conocidos y amigos, en cambio, no corrieron la misma suerte.

“Afortunadamente, hoy puedo decir que mi familia está con vida. Sufrieron muchas pérdidas materiales, pero la pueden contar. Y aunque doy gracias por eso, el dolor no desaparece. Hay amigos y conocidos que no tuvieron la misma suerte, que perdieron la vida. Esa realidad parte el alma”, expresó.

Verónica reconoce que muchas veces el dolor se vive en silencio. Lejos de su país, debe continuar con su vida cotidiana mientras su pensamiento permanece en Venezuela, junto a los suyos y junto a quienes todavía buscan noticias de familiares y amigos.

“Me toca llorar en silencio. Llorar por las noches, cuando termina la jornada, o en los pocos momentos libres que quedan, porque al día siguiente hay que levantarse a trabajar como si el corazón no estuviera hecho pedazos”, dijo. Y agregó, conmovida: “Si bien mi cuerpo está aquí, mi corazón está en Venezuela. Está con mi familia, con mis amigos y con cada persona que aún espera noticias de un ser querido”.

Verónica dejó un mensaje para todos los venezolanos que, desde distintos puntos del mundo, atraviesan la misma angustia a la distancia. “A todos los venezolanos que hoy están viviendo este mismo sentimiento desde cualquier rincón del mundo, los abrazo. Que no perdamos la esperanza, que encontremos fuerzas para seguir adelante y que, algún día, podamos volver a abrazarnos en una Venezuela en paz”.

La joven venezolana vive en Salta desde 2019. Es ingeniera industrial, recibida la Universidad Católica de Venezuela. Actualmente trabaja en el área Comercial de una empresa local.

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