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La zona sudeste de la ciudad de Salta volvió a quedar bajo la lupa sanitaria tras la detección de leptospirosis en perros que habitan la cuenca del río Arias-Arenales. En ese sector se encuentra el asentamiento San Javier, ubicado a pocos pasos del Vertedero San Javier y muy cerca del río Arenales, donde más de 450 familias conviven diariamente con una realidad marcada por la presencia de roedores, perros abandonados y distintas problemáticas ambientales.
La preocupación creció luego de conocerse que un estudio realizado sobre 33 perros de la zona detectó que 11 presentaban anticuerpos positivos para leptospirosis, lo que representa un 33% de positividad. Además, recientemente se confirmaron dos casos humanos en la provincia, lo que motivó el refuerzo de las tareas de vigilancia epidemiológica y prevención.
Durante un recorrido realizado por El Tribuno en el asentamiento San Javier, los vecinos describieron cómo viven esta situación y expresaron su preocupación por el impacto que podría tener sobre las familias, especialmente en los niños. En el lugar viven más de 450 familias y alrededor de 200 menores. Según relatan, desde hace aproximadamente un año comenzaron a multiplicarse los casos de dermatitis, infecciones y otras afecciones en la piel, situación que atribuyen a las condiciones ambientales del sector.
"Siempre tratamos de cuidar a los chicos"
En diálogo con El Tribuno, Sara Laguna, vecina del asentamiento San Javier, contó que la principal preocupación de las familias son los niños. "Nosotros tratamos de mantener a los chicos limpios, que se laven las manos cada vez que juegan o tocan la tierra. También les decimos que no estén con los perros, pero es difícil porque hay muchísimos animales y ellos siempre quieren jugar", relató.
Recordó que los problemas comenzaron mucho antes de que se hablara de leptospirosis. "Esto antes era una finca donde ya había animales. Lo primero que apareció fueron dermatitis por las pulgas de los chanchos y las vacas. Después comenzaron a verse más roedores porque movieron el basural y también aumentó la cantidad de perros porque muchas personas vienen y los abandonan acá".
Según explicó, con el paso del tiempo comenzaron a aparecer distintos problemas en la piel entre los chicos del barrio."La sarna fue una de las primeras enfermedades que tuvieron los niños y ahora se suma esta nueva enfermedad que obviamente nos preocupa mucho".
Laguna explicó que las madres intentan extremar las medidas de higiene, aunque reconoció que resulta difícil controlar permanentemente a los más pequeños. "Ellos juegan con la tierra, con los perros, salen a recorrer el barrio y uno nunca sabe con qué estuvieron en contacto".
Más de 450 familias y unos 200 niños
El asentamiento San Javier se conformó hace aproximadamente siete años y actualmente alberga a más de 450 familias.
En diálogo con El Tribuno, Laura Espejo explicó que una de las mayores preocupaciones es la presencia permanente de roedores. "Se ven ratas bastante grandes y eso genera mucha preocupación porque tenemos chicos pequeños. Siempre estamos pendientes de que se laven las manos y mantengan la higiene".
La vecina también advirtió que durante el verano muchos niños ingresan al río Arenales y a las lagunas cercanas para bañarse o pescar. "Ahora hace frío y ya no tanto, pero cuando hace calor sí van. Son chicos y muchas veces no conocen los riesgos".
Espejo valoró las campañas de castración y vacunación de perros realizadas en la zona, aunque señaló que el problema continúa porque constantemente aparecen nuevos animales abandonados. "Eso ayuda mucho, pero siguen viniendo personas a dejar perros acá. Nosotros no podemos hacernos cargo de todos".
Agua segura, fumigación y control ambiental
Las familias coinciden en que fortalecer las medidas preventivas resulta fundamental. Actualmente obtienen agua mediante una conexión proveniente del Vertedero San Javier.
Por su parte, María Laguna sostuvo que una de las principales necesidades es mejorar el acceso al agua segura. "La Municipalidad hizo unos caños para que podamos sacar agua más fácilmente, pero seguimos necesitando mejores condiciones porque muchas veces llega con tierra y no siempre sirve para higienizar los alimentos".
Además, pidió que se implementen fumigaciones periódicas y mayores controles para evitar el abandono de animales y la formación de basurales. "Nos gustaría que haya fumigaciones y que se controle a quienes vienen a tirar basura o abandonar perros. Nosotros tratamos de mantener limpio el lugar, pero muchas veces no alcanza."
La vecina también describió otras situaciones que afectan a quienes viven en el asentamiento. "Hay personas que siguen viniendo a tirar basura y también abandonan perros. A eso se suman las quemas que hacen durante la noche y todo el humo entra a las casas".
En su caso particular, explicó que uno de sus hijos sufrió lesiones en la piel. "La tierra le hace salir ampollitas y por eso tratamos de que no juegue demasiado afuera".
Pese a ello, destacó que cada familia intenta mantener la limpieza de sus hogares y extremar los cuidados con los niños.
El estudio que encendió la alerta
El director general de Coordinación Epidemiológica de la Provincia, Francisco García Campos, explicó que la investigación comenzó luego de detectarse un caso humano de leptospirosis en la ciudad de Salta, una enfermedad poco frecuente en la provincia.
"El último brote importante ocurrió en 2008, después de una inundación en el departamento Rivadavia. La aparición de este nuevo caso nos llevó a profundizar la investigación", señaló.
A partir de ese episodio, la Dirección de Epidemiología trabajó junto con la Municipalidad de Salta y la Facultad de Veterinaria de la Universidad Católica de Salta para ampliar los estudios en perros que habitan la cuenca del río Arias-Arenales.
Los resultados mostraron que el 33% de los animales analizados presentaba anticuerpos contra leptospira y que el serovar identificado fue Ballum, habitualmente asociado a los roedores. "Nos encontramos con un porcentaje muy alto. Esto confirma que existe circulación de la bacteria y que debemos fortalecer las acciones preventivas antes de la llegada de la temporada de lluvias", explicó.
El funcionario recordó que la leptospirosis es una enfermedad causada por una bacteria que se transmite principalmente a través de la orina de animales infectados. Los principales reservorios son los roedores, aunque también pueden intervenir perros, cerdos, bovinos y caballos.
Explicó que la bacteria puede permanecer en el agua, el barro o la tierra, aumentando el riesgo cuando las personas tienen contacto con esos ambientes, especialmente si presentan heridas en la piel.
También recordó que el caso humano confirmado en la capital correspondió a un trabajador que realizaba tareas de limpieza de canales sin utilizar elementos de protección.
Entre los síntomas más frecuentes mencionó fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio, vómitos y diarrea, aunque advirtió que, en algunos pacientes, la enfermedad puede evolucionar hacia cuadros graves con compromiso hepático, renal o respiratorio.
Trabajo conjunto para prevenir nuevos casos
Frente a este escenario, el Gobierno provincial reforzó una estrategia intersectorial encabezada por el Ministerio de Salud Pública junto a Educación, Recursos Hídricos, Ambiente, Aguas del Norte, el Ente Regulador, la Municipalidad de Salta y otros organismos.
Entre las acciones previstas figuran controles ambientales, vigilancia epidemiológica, monitoreo de la calidad del agua y campañas de educación sanitaria.
Una de las primeras intervenciones será una jornada prevista para el 28 de julio en 60 establecimientos educativos ubicados dentro de la cuenca del río Arias-Arenales.
El ministro de Salud Pública, Federico Mangione, remarcó que la educación será uno de los pilares de la estrategia. "La única manera de salir adelante y combatir de raíz este problema es educar, educar y educar".
Una problemática ambiental de larga data
La alerta sanitaria vuelve a poner de manifiesto la situación ambiental del río Arenales. Cabe recordar que la Justicia determinó que el agua del río no es apta para uso recreativo con contacto directo ni para consumo humano, incluso luego de tratamientos convencionales.
Además, en 2024 se conoció que de los 8.000 metros cúbicos de efluentes cloacales que ingresan cada hora a la Planta Depuradora Sur, solo 5.000 reciben tratamiento, mientras que los 3.000 restantes son volcados directamente al río sin procesar. Por ese incumplimiento, la empresa responsable fue sancionada con una multa diaria de 500.000 pesos.
Mientras los distintos organismos avanzan con nuevas medidas de prevención y monitoreo antes de la temporada de lluvias, en el asentamiento San Javier las familias continúan extremando los cuidados.
"Nosotros hacemos todo lo que está a nuestro alcance para proteger a nuestros hijos", resumió Sara Laguna. "Esperamos que estas acciones ayuden a prevenir que aparezcan más casos y también a mejorar las condiciones en las que vivimos".