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Hay días como los que vivimos desde el jueves, en que sentimos que el viento desacomoda todo y no sólo en el jardín, en las ramas que se caen, en las chapas que vuelan, en el fuego que arremete, en la tierra que entra aún con las ventanas y puertas cerradas... el viento nos desacomoda por dentro.
El meteorólogo Ignacio Nieva señaló que "en Alemania este fenómeno que acá conocemos como viento Zonda, se llama Foehn y está muy estudiado allí porque provoca ciertos desequilibrios psíquicos y físicos en las personas".
Y no hay dudas, ¿quién no se ha sentido alterado e incómodo estos días? Es porque el viento que suele provocarnos mayor malestar es el que nace del efecto Foehn, un fenómeno denominado así por meteorólogos alemanes, en el que una masa de aire húmedo asciende, se enfría, descarga lluvia y desciende más cálido, rápido y muy seco. Este viento llega para alterar la sensación térmica, irritando los ojos y mucosas, y dejando el ambiente tan seco que hasta parece resecar el humor.
El Foehn o Zonda, no solo mueve y derriba árboles y postes de alumbrado, también cambia la carga eléctrica del aire. En condiciones normales se respira una mezcla equilibrada de iones, pero cuando sopla fuerte, caliente y seco el viento, aumenta la presencia de iones positivos que son bastante menos "optimistas" de lo que su nombre nos quiere convencer.
Su exceso puede alterar la fisiología y desencadenar una liberación masiva de serotonina, algo que suena bien pero que, en realidad, desequilibra el cuerpo. Este aumento repentino puede generar un síndrome de irritación por serotonina que se traduce en ansiedad, irritabilidad, insomnio y migrañas difíciles de ignorar. No es que la gente sea dramática, es que tu sistema nervioso está respondiendo a una atmósfera literalmente alterada.
Los estudios científicos no son unánimes. Algunos encuentran relación entre viento y peor estado de ánimo, otras no detectan efectos significativos. Lo que sí parece claro es que, en personas con migraña, ansiedad, trastornos del sueño, y problemas respiratorios, los días ventosos pueden actuar como amplificadores. El viento no convierte a alguien en otra persona, pero sí puede reducir la tolerancia al estrés y hacer más visibles molestias que otros días pasarían desapercibidas. No por nada, en Argentina es común decir que "Si pasamos agosto (por los vientos) vivimos un año más".
Para nuestro alivio, Nieva, estudioso del tiempo dijo que "los cambios de tiempo se dan cada seis o siete días y acá se vino dando el cambio desde mayo, los domingos. En continuidad, de nuevo va a cambiar el tiempo este domingo".