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Una medida nacional expone a la producción bananera a desastres

Derogó normas que restringían el ingreso de la fruta desde países con Sigatoka. La exposición del NOA y NEA hoy incluye a otro hongo que destruye plantaciones.
Viernes, 24 de julio de 2026 01:46
Salta tiene cerca de 2.800 hectáreas con bananos y cada una representa el sostén de un puesto de trabajo directo.

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Con la resolución 114, publicada el lunes último, la Secretaría de Agricultura de la Nación suprimió la normativa que en los últimos 32 años protegió fitosanitariamente a Salta y Jujuy del ingreso de bananas provenientes de países con presencia de enfermedades fúngicas como la Sigatoka y el Mal de Panamá, la mayor amenaza que enfrenta hoy la producción global de la variedad Cavendish por el devastador impacto de la cepa Raza Tropical 4 (T4R) en las plantaciones.

La decisión adoptada por el gobierno nacional implica, en la práctica, una apertura para el ingreso de banana importada al espacio territorial del NOA, donde la exposición fitosanitaria del clúster bananero de Salta podría tener consecuencias destructivas y comprometer miles de puestos de trabajo directos e indirectos, inversiones productivas y toda la cadena de valor regional. Así lo advirtió el seno de la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta tras el barrido de normas a las que -bajo los criterios de desregulación orientados por la ley de bases 27.742- se consideró "obsoletas" e "innecesarias".

En el escobazo que oficializó el organismo nacional conducido por Sergio Iraeta quedó incluida la resolución 99 de sanidad vegetal, la que desde febrero de 1994 restringía el ingreso al mercado del NOA de banana proveniente de países o áreas afectadas por plagas cuarentenarias como la Mycosphaerella fijiensis (Sigatoka negra) para proteger la producción regional de Salta y Jujuy. En la derogación también cayó la resolución 823 de Agricultura que, desde noviembre de 2006, extendió el marco de protección fitosanitaria a Formosa y Misiones.

En los bananales del NOA y NEA cientos de agricultores se agarraron la cabeza y pusieron el grito en el cielo. Y no es para menos: la producción nacional de bananas -que se circunscribe a las cuatro provincias norteñas y de la que Salta aporta más del 65% del volumen total desde Orán y San Martín, solo cubre entre el 10% y el 15% de la demanda total del mercado argentino. Con 12 kilos anuales per cápita, la banana es la fruta más consumida en el país. Entre el 85% y el 90% de la demanda del mercado interno se abastece con importaciones de banana procedente de Ecuador (principal origen) y otros países sudamericanos con presencia de enfermedades fúngicas cuarentenarias. Las exigencias y restricciones ahora suprimidas contribuyeron en gran medida a mantener resguardada a la producción del norte argentino de plagas que hoy incluyen a la cepa Raza Tropical 4 como "pandemia del banano" con impactos devastadores en plantaciones de Asia, Australia, Oriente Medio, Africa y -más recientemente- de Latinoamérica.

Por ello, la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta emitió un pronunciamiento enérgico contra la derogación de la normativa que regía desde 1994 y solicitó a las autoridades que la preocupante exposición fitosanitaria sea "tratada con la máxima urgencia, promoviendo las gestiones políticas y técnicas necesarias ante el Gobierno nacional y el SENASA, para preservar la competitividad y sustentabilidad de una economía regional estratégica para Salta, del mismo modo en que históricamente se han protegido otras producciones regionales de alto impacto económico y social". El gobierno provincial ya entabló gestiones ante distintos organismos nacionales en acompañamiento a los reclamos del sector productivo.

José Luis Checa, productor.

José Luis Checa, productor y presidente de la citada Asociación, salió a los medios con los tapones de punta. "No gastan tiempo ni energía en saber qué están haciendo. Nosotros tememos por el ingreso de enfermedades como el Fusarium R4T, conocido también como el Mal de Panamá, que es devastador y es una preocupación mundial. Ecuador y Perú la tienen, y no estamos tan lejos de ellos", alertó, en alusión a los funcionarios que orientaron y definieron la medida de la Secretaría de Agricultura de la Nación. Checa advirtió que cada día de demora en la revisión de la medida podría traducirse en "un perjuicio irreversible para la producción bananera del norte argentino". Pronunciamientos y reclamos semejantes se hacen escuchar desde Jujuy, Formosa y Misiones.

"La mayor amenaza es un patógeno letal para bananos"

Tras la derogación de la normativa nacional que restringía en la región el ingreso de banana proveniente de países con presencia de enfermedades fúngicas cuarentenarias, el secretario de Desarrollo Agropecuario de la Provincia, Diego Dorigato, remarcó que el foco de la preocupación de productores salteños no radica en la competencia comercial, o de precios, sino en la seguridad fitosanitaria de la tierra.

Dorigato aclaró que, si bien la normativa que regía desde 1994 en el espacio territorial del NOA buscaba proteger a la producción local de la Sigatoka, la principal amenaza actual es un patógeno mucho más agresivo reportado en Ecuador y otros países de la región. El funcionario se refirió a la cepa fúngica Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), con presencia en países de origen de banana importada, y que representa un peligro letal para las plantaciones locales. "Los productores entienden la dinámica de la libre competencia en esta nueva etapa, pero la preocupación es estrictamente sanitaria. Si ingresa un hongo como el R4T, hay que destruir la plantación y esperar 30 años. Ahí se termina una economía regional completa", advirtió Dorigato, en una entrevista con el medio especializado Agro 24 Siete.

Diego Dorigato.

El R4T es un hongo letal que marchita los cultivos de banano, plátano y otras musáceas. Penetra por la raíz y obstruye el sistema vascular de la planta, bloqueando el agua y los nutrientes hasta causar su muerte.

"Si ingresa un hongo como el R4T, hay que destruir la plantación y esperar 30 años por su permanencia".

Por estos días, ante un pedido de intervención urgente formulado por el sector productivo, el gobierno provincial gestiona medidas inmediatas ante la Secretaría de Agricultura de la Nación y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable trabaja en un informe sobre el escenario planteado por la derogación de la normativa  fitosanitaria y los graves impactos productivos, económicos y sociales que podría acarrerar en la región. 

 Según se anticipó, desde Salta se exigirán esquemas de control rigurosos, barreras de inspección y certificaciones de origen para evitar el ingreso de vectores o material vegetal contaminado. Y en este punto, Dorigato planteó la preocupación que genera la pérdida de capacidades operativas y de personal en entes clave como el INTA y el SENASA, cuando se requiere una fiscalización más intensiva en las fronteras. El secretario de Desarrollo Agropecuario ratificó el compromiso del Gobierno de Salta de acompañar a los productores bananeros en las mesas de negociación nacionales para encontrar mecanismos de resguardo acordes al nuevo escenario.

Lo que está en juego

La producción argentina de banana está circunscripta territoriamente en Salta, Jujuy, Formosa y Misiones. Dentro de ese núcleo productivo del norte del país, Salta aporta entre el 65 y el 70% del volumen nacional y registra rendimientos un 10,6% superiores al promedio regional.

Los departamentos Orán y San Martín tienen 2.784 hectáreas en producción, gestionadas por alrededor de 60 productores. Este esquema implica un puesto de trabajo directo por hectárea durante los doce meses del año, lo que garantiza empleo estable y sostenido en las economías locales.

Desde el punto de vista agroclimático, la provincia cuenta con condiciones favorables para una producción eficiente y continua. El clima subtropical permite obtener fruta de calidad con baja probabilidad de heladas, lo que reduce riesgos productivos.

La región productiva se encuentra libre de enfermedades cuarentenarias graves como la Sigatoka negra y el Mal de Panamá, vinculado a una cepa fúngica letal (TR4) que en los últimos años se ha propagado en 25 países de distintas regiones del mundo, en los que sigue diezmando plantaciones. 

En Sudamérica, los primeros focos del hongo Raza 4 Tropical (TR4) se reportaron en Colombia (2019), luego en Perú (2021) y más recientemente (2025) en Ecuador, principal origen de la banana que se importa y consume en el país. Esa cepa no afecta a humanos ni representa riesgos para la salud, pero su impacto destructivo en las plantaciones es una preocupación mundial.      

La ausencia de enfermedades fúngicas cuarentenarias ha permitido hasta hoy a la producción bananera del norte sostener estándares fitosanitarios elevados y disminuir la necesidad de aplicaciones intensivas de agroquímicos.

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