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La presidenta del Círculo Médico de Salta, Adriana Falco, advirtió que la profesión atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años. Bajos honorarios, pluriempleo, jornadas laborales de hasta 60 horas semanales, violencia contra los profesionales, judicialización de la medicina y dificultades para atraer nuevos médicos a especialidades clave conforman un escenario que, según sostuvo, pone en riesgo el futuro del sistema sanitario. En diálogo con El Tribuno, también analizó la relación con las obras sociales, la situación del IPS y los desafíos para garantizar una atención de calidad.
¿Cuál es la realidad que atraviesan hoy los médicos, tanto en el ámbito social como económico?
La verdad es que hoy existe una crisis de la medicina y del ejercicio de la profesión, probablemente una de las mayores de los últimos años. No se trata solamente del problema económico. Hay que tener en cuenta que los médicos trabajan para vivir, sostener a sus familias y cubrir sus necesidades básicas, y hoy muchos tienen dificultades para cumplir a tiempo con sus obligaciones económicas debido a la crisis que afecta a toda la sociedad. A eso se suma la necesidad del pluriempleo. Hay encuestas que indican que un médico trabaja, en promedio, en casi cuatro lugares distintos. También enfrenta jornadas laborales muy extensas. En esas mismas encuestas se señala que un médico trabaja alrededor de 60 horas semanales, cuando una jornada de 40 o 44 horas ya se considera exigente.
Además, el ejercicio de la profesión incorpora cada vez mayores cargas administrativas, situaciones de violencia y una creciente judicialización de la medicina. Todo esto hace que realmente estemos atravesando una situación crítica. También es importante entender que, si la sociedad no advierte esta problemática y no cuida a sus médicos, a largo plazo también se deteriorará la calidad de atención que reciben los pacientes. Creemos que es una realidad que debemos cambiar.
¿Cuál es el mayor reclamo que tienen hoy los médicos?
Si bien el reclamo económico es el principal, no se limita únicamente a los honorarios. El médico también necesita previsibilidad para saber cuándo va a cobrar y seguridad para desarrollar su trabajo, tanto desde el punto de vista jurídico como laboral. Además, es importante que la sociedad comprenda que el médico no es solamente un profesional: también tiene una familia y necesita tiempo para ella. Creo que el mayor reclamo hoy es poder ejercer la profesión de manera digna.
¿Cuál es el rol que cumplen entidades como el Círculo Médico y cuáles son los beneficios para quienes forman parte de ellas?
Hoy más que nunca estas entidades intermedias son fundamentales. En primer lugar porque nuclean a los médicos y nos permiten trabajar unidos. Mantener esa unidad es lo que nos da fuerza para alcanzar mejoras en el ejercicio de la profesión. Por supuesto que trabajamos para mejorar los honorarios, pero también para lograr una relación adecuada con las obras sociales y las empresas de medicina prepaga, conseguir mejores plazos de pago, previsibilidad y brindar asesoramiento jurídico. Nuestro objetivo es que los médicos puedan ejercer su profesión de manera digna.
"Creo que el mayor reclamo hoy de los médicos es ejercer la profesión en forma digna".
Creemos que trabajar unidos nos fortalece. Hemos visto lo que ocurrió en otras provincias donde desaparecieron estas entidades intermedias y los médicos perdieron la posibilidad de defender sus honorarios. En esos casos terminan aceptando las condiciones que fijan clínicas o sanatorios sin tener capacidad de negociación.
Recién mencionaba el tema de las obras sociales. ¿Cuál es la situación que atraviesa hoy el Círculo Médico con el IPS y qué le gustaría que surgiera de las negociaciones?
En primer lugar entendemos que el IPS, al igual que las demás obras sociales, es un actor fundamental dentro del sistema de salud argentino.
Siempre decimos que en nuestro país la relación económica no es solamente entre el médico y el paciente, sino que intervienen instituciones intermedias, como las obras sociales y las empresas de medicina prepaga.
Con el IPS nuestro principal objetivo es trabajar para mejorar la atención de los afiliados y garantizar condiciones adecuadas para el ejercicio profesional. Nuestra intención siempre es mantener un ámbito de diálogo. Sabemos que existen algunos problemas en la relación con el IPS y que también se presentan con otras obras sociales. Por ejemplo, a veces una prestación realizada no es reconocida por cuestiones administrativas y termina sin pagarse, pese a que el servicio fue efectivamente brindado al afiliado.
"Hay encuestas que hablan de que los médicos tienen en promedio casi cuatro trabajos, trabajan en cuatro lugares".
Creemos que esa situación no debería ocurrir. También queremos seguir trabajando para mejorar la atención de los pacientes, entendiendo que el honorario médico no es el punto crítico de la situación económica de las obras sociales.
Existen otros factores que influyen mucho más en esa realidad y eso es parte de las discusiones que mantenemos, no solamente con el IPS sino también con otras obras sociales.
Además, seguimos reclamando previsibilidad en los pagos, tanto en las fechas como en la forma en que se realizan. Es un trabajo permanente y creemos que debemos continuar dialogando con el IPS porque es una obra social fundamental para muchos salteños y también para muchos médicos que somos afiliados.
¿Cómo cree que se puede mejorar la atención y el servicio a los pacientes teniendo en cuenta estas problemáticas?
Creo que la medicina ha avanzado muchísimo y hoy existen protocolos de atención, es decir, estándares que orientan la práctica médica. Es importante trabajar dentro de esos protocolos y tender cada vez más a ese modelo. La medicina no es una ciencia exacta donde uno más uno siempre es dos, pero sí debemos procurar que todo nuestro trabajo se desarrolle dentro de las normas y protocolos de atención y tratamiento.
Eso beneficia a los pacientes y también a las obras sociales y a todas las entidades que forman parte del sistema de salud. Por otro lado, cuando uno atiende a un paciente advierte muchas veces que la consulta no es solamente un acto médico. Muchas personas necesitan hablar, expresar cosas que quizá no pueden decir en otro ámbito. Si valorizamos la consulta médica y le damos tiempo al profesional, también fortalecemos la relación médico-paciente.
"La medicina avanza tanto y tan rápido que la capacitación del médico es continua"
Lo vemos todos los días en nuestra práctica. Hay pacientes que necesitan ser escuchados y muchos síntomas incluso se alivian cuando el médico puede explicar con tranquilidad lo que está ocurriendo. Pero eso requiere tiempo, y ese tiempo debe ser reconocido económicamente de manera adecuada.
Hay una crisis en especialidades importantes como clínica médica, medicina familiar o pediatría. ¿Cómo es la situación?
Está directamente relacionada con lo que veníamos hablando. Son especialidades donde la consulta médica es fundamental. Muchas veces requieren entrevistas de 30 o 40 minutos porque son las especialidades madre de la medicina. Lamentablemente hoy esas consultas no están adecuadamente reconocidas desde el punto de vista económico. Además, son los profesionales que habitualmente realizan guardias, trabajan muchas más horas y están más expuestos a sufrir hechos de violencia.
Como consecuencia, cada vez menos médicos jóvenes eligen estas especialidades. Es una situación que se observa en todo el país. Las residencias de clínica médica y pediatría cada vez tienen más dificultades para cubrir sus vacantes.
Esto puede llevarnos a una situación muy crítica dentro de algunos años. Imaginemos un escenario donde haya cada vez menos pediatras o menos médicos clínicos. Desde el Centro Médico trabajamos para que estas especialidades sean valoradas como corresponde y creemos que la forma de lograr que los jóvenes las sigan eligiendo es reconocerlas también desde el punto de vista económico.
Estamos atravesando una situación crítica, no solamente en estas especialidades sino en la medicina en general.
En el interior de la provincia hay pocos médicos. ¿Por qué cree que ocurre esta situación?
La realidad del interior siempre es más compleja. El médico busca desarrollarse profesionalmente y muchas veces en el interior resulta más difícil crecer, capacitarse o acceder a todos los recursos necesarios para ejercer adecuadamente la profesión. También influye el proyecto de vida. Muchos profesionales tienen hijos y necesitan escuelas, actividades y oportunidades que en algunos lugares del interior no existen.
"Cada vez hay menos médicos recién recibidos que eligen estas especialidades para toda su vida".
A eso se suma el reconocimiento económico. Son zonas donde el trabajo médico debería ser especialmente valorado porque es la forma de incentivar que los profesionales decidan radicarse allí.
Y no estamos hablando solamente de médicos jóvenes. Al interior deberían ir los médicos mejor formados en especialidades básicas. Contar con un médico de familia o un médico generalista bien preparado es fundamental para esas comunidades. Lamentablemente muchas veces no encuentran las condiciones necesarias, tanto económicas como de calidad de vida, para tomar esa decisión.
En los últimos días se registraron episodios de violencia contra médicos, especialmente en el interior. ¿Cuál es su opinión?
Creemos que la violencia que existe en la sociedad también se traslada al sistema de salud. La mayoría de estos episodios ocurre en las guardias y muchas veces no se trata solamente de violencia física, sino también verbal o psicológica. Son situaciones que deben denunciarse y sobre las que hay que trabajar para evitar que vuelvan a repetirse.
También es necesario educar a la población. Hay que entender que detrás de cada médico y de cada integrante del equipo de salud hay una persona que está trabajando, muchas veces sin contar con todas las condiciones que debería brindar el sistema sanitario.
La gran cantidad de pacientes que concurren a las guardias también genera demoras y eso suele aumentar los conflictos. Es un problema complejo que debe abordarse mediante protocolos y mecanismos claros para que los profesionales tengan dónde denunciar estos hechos.
Existen encuestas que indican que más del 40% de los médicos sufrió alguna vez violencia verbal, física o psicológica por parte de pacientes. Nosotros no avalamos esas situaciones y creemos que es uno de los problemas más graves que enfrenta actualmente el ejercicio de la profesión.
Durante la pandemia los médicos eran considerados héroes. Hoy esa mirada parece haber cambiado. ¿Por qué cree que ocurre?
Durante la pandemia el trabajo de los médicos y de todo el equipo de salud se hizo mucho más visible porque la sociedad los necesitaba. Sin embargo, el trabajo sigue siendo exactamente el mismo. Tal vez hoy solamente lo percibe quien necesita atención médica y encuentra una solución a su problema.
La sociedad debe volver a reconocer que los trabajadores de la salud son indispensables para garantizar una atención adecuada. Hoy estamos perdiendo médicos. Hay países donde la principal dificultad ya es la falta de profesionales y en Argentina una encuesta realizada a aproximadamente 3.000 médicos mostró que casi la mitad no volvería a elegir esta profesión.
Ese dato refleja una realidad muy preocupante. Si no logramos que la medicina vuelva a ejercerse en condiciones dignas, cada vez menos jóvenes decidirán estudiar esta carrera.
Y cuando hablamos de condiciones dignas no nos referimos solamente a lo económico. También hablamos del reconocimiento social, de la carga laboral, de la violencia y de jornadas que muchas veces superan las 60 horas semanales para alcanzar un ingreso relativamente adecuado.
¿Qué dificultades enfrenta hoy un médico que quizás antes no debía afrontar?
La primera tiene que ver con la velocidad con la que avanza la medicina. La capacitación es permanente. Después de trabajar muchas horas, el médico debe seguir estudiando porque constantemente aparecen nuevos conocimientos y tratamientos. Otro aspecto que hoy se volvió muy importante es la enorme carga administrativa. Muchas veces, para poder cobrar una consulta o una práctica, el profesional debe cumplir numerosos requisitos administrativos que antes no existían. Y, por supuesto, está la violencia contra los médicos. Es una realidad que hace algunos años no tenía la magnitud que vemos actualmente y que hoy representa uno de los principales desafíos para quienes ejercen la profesión.