inicia sesión o regístrate.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemora hoy, especialistas llaman a reforzar las medidas de prevención y a consultar de manera temprana ante síntomas persistentes, ya que un diagnóstico precoz aumenta significativamente las posibilidades de curación o de controlar la enfermedad.
Bajo esta denominación se agrupan los tumores malignos que afectan distintas zonas de la cabeza y el cuello, entre ellas la cavidad bucal, la lengua, la garganta, la laringe, las amígdalas, el paladar, la nasofaringe, los senos paranasales y las glándulas salivales. No se incluyen en este grupo los tumores de piel, cerebro, sistema nervioso ni de tiroides.
En general, este tipo de cáncer se diagnostica alrededor de los 50 años. Es el quinto cáncer más frecuente en varones y el décimo en mujeres, aunque algunos tumores, como los de nasofaringe y glándulas salivales, pueden presentarse a edades más tempranas.
Virus del papiloma humano (VPH)
Uno de los factores asociados a esta enfermedad es el virus del papiloma humano (VPH), también relacionado con el cáncer de cuello de útero. Por ello, Salud destaca la importancia de la vacunación, incorporada al Calendario Nacional de Inmunización para niñas y niños de 11 años.
A diferencia de otros tipos de cáncer, los tumores de cabeza y cuello están fuertemente vinculados a factores externos, especialmente el consumo de alcohol y tabaco. El consumo de bebidas alcohólicas incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de laringe, garganta, amígdalas, paladar blando y base de la lengua. Ese riesgo aumenta cuando se combina con el tabaquismo.
Fumar, además de elevar la posibilidad de padecer cáncer de pulmón, también favorece la aparición de tumores en la cavidad oral, la garganta, la laringe y otras estructuras de la cabeza y el cuello. Otros factores de riesgo son el déficit de vitaminas A y C, la mala higiene bucal, las prótesis dentales mal ajustadas, determinadas infecciones virales -como el virus de Epstein-Barr y el VPH- y la exposición prolongada a la radiación ultravioleta sin protección, en especial en personas que trabajan al aire libre.
La detección temprana mejora las posibilidades de tratamiento y puede evitar el avance de la enfermedad. Según cada caso, las opciones terapéuticas incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia. Ante cualquiera de estos signos, se recomienda consultar de inmediato con un médico o un odontólogo.
Síntomas de alarma
Los especialistas recomiendan consultar ante alguno de estos síntomas que persistan por más de dos semanas: cambios en la voz o disfonía; dificultad o dolor al tragar; bultos en el cuello, la boca o debajo de la mandíbula; dolor persistente en garganta u oídos; llagas o manchas blancas o rojas en la boca; sangre en la saliva; dificultad para respirar; sangrado nasal u obstrucción persistente de la nariz y sensación de oído tapado.