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La familia de Diego Castro vuelve a atravesar uno de los momentos más dolorosos desde aquella tarde del 3 de junio de 2017, cuando el joven trabajador perdió la vida tras ser embestido por un automóvil mientras cumplía con su jornada laboral. A casi nueve años de la tragedia, la causa civil quedó sin efecto por el vencimiento de los plazos procesales y la decisión judicial reavivó la sensación de impunidad que, según sus familiares, nunca dejó de acompañarlos.
En diálogo con El Tribuno, Sol Castro, hermana de la víctima, manifestó su profunda decepción por el desenlace judicial y aseguró que la familia agotó todas las instancias posibles tanto en el fuero penal como en el civil sin obtener la reparación que esperaban. "Soy la hermana de Diego Castro. Mi hermano estaba trabajando un sábado 3 de junio de 2017 cuando sacaba un cartel de su trabajo. Vino un auto, lo chocó y lo embistió. Él estaba sobre la vereda, haciendo su trabajo", recordó.
Según señaló, la conductora, María Belén Méndez García Zavaleta, circulaba alcoholizada, trasnochada y a alta velocidad. "Ella se sube a la platabanda y lo impacta de frente. Mi hermano estaba sobre la vereda. No estaba cruzando la calle ni haciendo algo indebido. Estaba trabajando", sostuvo.
Un caso que conmocionó a Salta
El hecho ocurrió sobre la colectora de avenida Paraguay, en cercanías de Villa Palacios. Diego Castro, de 35 años, sufrió gravísimas lesiones en ambas piernas, que debieron ser amputadas en el hospital San Bernardo. Sin embargo, no logró sobrevivir y falleció posteriormente a causa de un paro cardíaco derivado de las lesiones.
Las pericias determinaron que la conductora circulaba con exceso de velocidad y que el test de alcoholemia dio resultado positivo. En marzo de 2019, la Sala V del Tribunal de Juicio condenó a María Belén Méndez García Zavaleta a tres años de prisión de ejecución condicional por homicidio culposo agravado por conducir con exceso de velocidad, además de imponerle diez años de inhabilitación para conducir vehículos y reglas de conducta, entre ellas la realización de tareas comunitarias. Sin embargo, para la familia Castro ese fallo nunca representó justicia.
"Desde el primer momento sentimos que todo estuvo mal"
Para Sol, el proceso judicial estuvo marcado por privilegios hacia la condenada. "Nosotros sentimos que no hubo justicia desde un primer momento. Siempre digo que las cosas estuvieron mal. Es como que a ella se le dieron un montón de privilegios. No sé si por sus triples apellidos o por los conocidos que tenga, pero tuvo muchos más beneficios que mi hermano, que terminó falleciendo", expresó.
La mujer recordó que una de las condiciones impuestas por la sentencia era la realización de tareas comunitarias. "Ella tenía que cumplir tareas comunitarias y no las hizo. Yo todavía vivía en Salta e iba a los lugares donde supuestamente tenía que cumplirlas. En los horarios que debía estar, no estaba. Después llegó la pandemia y tampoco las cumplió. Hoy está libre como si nada".
También cuestionó que, pese a las pruebas incorporadas durante la investigación, nunca lograron modificar la condena.
"Nosotros llegamos hasta donde pudimos. Apelamos todo lo que estaba a nuestro alcance. Había videos, había pericias, había pruebas contundentes. Pero lamentablemente no pasó nada. Todo quedó en la nada".
La causa civil también terminó archivada
Cuando la familia todavía intentaba encontrar alguna reparación en la Justicia civil, recibió una nueva noticia que terminó por profundizar su desilusión.
Según relató Sol, la causa sufrió numerosas demoras administrativas y cambios de representación legal.
"Fue toda una burocracia. Había que firmar papeles una y otra vez. En el medio falleció mi papá, entonces los que seguimos adelante con la causa fuimos nosotros, los hermanos".
A ello se sumó la salida de la provincia de la abogada que representaba a la familia. "La doctora Gabriela Arellano se fue de Salta y dejó muchas causas sin avisar. La de mi hermano quedó prácticamente parada. Cuando fuimos a buscarla ya no estaba".
En ese momento, explicó, fueron recibidos por el abogado Carlos Ovejero, quien anteriormente compartía estudio con la letrada. "Él nos explicó que había muchas causas en esa situación y nos ofreció continuar con el trámite. Nosotros aceptamos porque cuando íbamos al estudio, la doctora siempre consultaba con él los temas civiles".
Sin embargo, ese cambio de representación implicó nuevos trámites y demoras. "Tuvimos que volver a firmar todo de nuevo para que él pudiera seguir con la causa".
Mientras tanto, según denunció, la defensa de la conductora presentó pedidos de caducidad de instancia. "Los abogados de María Belén Méndez García Zavaleta empezaron a presentar escritos pidiendo la caducidad de los plazos. Finalmente la Justicia les dio la razón porque consideró que los términos habían vencido". El resultado fue devastador para la familia. "Quedó todo en la nada. Otra vez le dieron la razón a ella. En lo penal sentimos que no hubo justicia y ahora tampoco en lo civil".
"Ella está tranquila como si nada"
La indignación de Sol también alcanza al cumplimiento efectivo de la inhabilitación para conducir. "Yo sabía que tiene diez años de inhabilitación. Pero gente del barrio donde vive me llamó varias veces para decirme que la habían visto manejando".
Aunque aclaró que nunca pudo reunir pruebas, explicó cuál fue su respuesta. "Yo les decía que necesitaba fotos o videos porque si no, no podía hacer nada. Nosotros llegamos a hacer cualquier cosa y somos los culpables, los denunciados. En cambio ella está tranquila".
"La vida de mi hermano no valió nada"
Durante la entrevista, Sol manifestó que la mayor herida sigue siendo la sensación de desigualdad ante la Justicia. "¿Qué tiene que pasar para que la muerte de una persona tenga el mismo valor para todos? Hay muchísimos casos donde una persona común termina presa. Ella nunca estuvo detenida. Desde el primer minuto estuvo libre". Y agregó: "Siento que fue una burla total. No entiendo por qué tantos privilegios hacia ella".
Una familia marcada por el dolor
La muerte de Diego golpeó profundamente a toda la familia Castro. Tiempo atrás, Sol había contado que apenas nueve días antes del accidente había fallecido otra de sus hermanas, María Cristina, y que un año después murió su padre, quien padecía Parkinson y demencia senil. "Mi papá no aguantó tanto dolor", había relatado.
También recordó que Diego era un trabajador muy querido dentro de su familia. "Siempre ayudaba en la casa. Si a alguno de nosotros nos faltaba algo, él estaba. Era muy compañero, muy apegado a mi papá".
El reclamo que nunca terminó
Hace pocos días, Sol volvió a publicar un duro mensaje en sus redes sociales, donde expresó nuevamente su enojo por el desenlace de ambas causas judiciales.
En esa publicación sostuvo que continuará difundiendo fotografías de su hermano para mantener viva su memoria y afirmó como expresión personal que considera a María Belén Méndez García Zavaleta responsable de la muerte de Diego y beneficiada por un sistema judicial que, según entiende, favoreció a la condenada.
"Estoy totalmente desilusionada de la Justicia"
Al cierre de la entrevista, Sol dejó un mensaje cargado de dolor. "La verdad es que estoy totalmente desilusionada de la Justicia. Siento vergüenza por todo lo que no se hizo por mi hermano".
"Esperaba muchísimo más. Esperaba que Diego obtuviera justicia. Él era la única víctima".
Y finalizó: "Todo lo que pasamos como familia fue muy duro. El dolor que vivimos es inmenso y con decisiones como esta sentimos que vuelven a matar a mi hermano. Uno espera que la Justicia sea justa. En nuestro caso, eso nunca pasó".