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La Plaza 9 de Julio volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de los salteños para celebrar una nueva alegría de la Selección Argentina. Apenas terminó el partido y se confirmó la clasificación a los cuartos de final del Mundial, cientos de personas comenzaron a llegar desde distintos barrios de la ciudad para desahogar el sufrimiento de un encuentro que mantuvo a todos con el corazón en la mano.
Banderas argentinas, camisetas, bombos, bocinazos y abrazos entre desconocidos fueron parte de una postal que se repitió durante varias horas frente al Cabildo. La emoción era la misma en grandes y chicos: Argentina había protagonizado una remontada inolvidable y el sueño de la cuarta estrella seguía más vivo que nunca.
La promesa que nació en pleno partido
Entre la multitud aparecieron Violeta, Lela y una amiga. Las tres llegaron desde barrio 20 de Febrero todavía con los ojos brillosos por la emoción y con una misión que ahora deberán cumplir.
"Ahora nos tenemos que teñir el pelo mitad celeste y mitad blanco. Hicimos promesa las tres", contaron entre risas mientras intentaban hacerse escuchar entre los bombos y los cánticos.
La apuesta nació durante el partido, cuando el panorama parecía complicarse para la Selección. En medio de los nervios prometieron que, si el equipo lograba dar vuelta la historia, cambiarían por completo su apariencia.
Todavía no definieron cómo será el nuevo look, aunque cada una ya tiene su idea. "Yo capaz me hago una parte celeste", dijo una de ellas. "Yo celeste y blanco completo", respondió otra sin dudar.
La tercera fue todavía más lejos y lanzó entre carcajadas: "Y las cejas también, lo que venga, pero cumplimos".
Las amigas aseguraron que cumplirán la promesa este fin de semana y hasta bromearon con subir el resultado a las redes sociales para demostrar que hablaban en serio. Pero mientras el cabello todavía espera por el cambio de color, las tres coincidieron en algo mucho más importante: el partido fue una verdadera montaña rusa de emociones. "Llorábamos, rezábamos, estábamos todas agarradas mirando el partido".
Cuando llegó el gol de la clasificación, las lágrimas fueron inevitables. El festejo comenzó en la casa y terminó, como el de miles de salteños, en la Plaza 9 de Julio.
"Fue un sufrimiento, pero nunca dejamos de creer"
La emoción era compartida. Micaela, que confesó haber dejado de lado los apuntes de un examen final para salir a festejar, resumió el sentimiento de muchos jóvenes. "Tengo que estudiar para un final, pero hoy había que venir".
A pocos metros, Kimei todavía intentaba recuperarse del susto. "Me re asusté, la pasé re mal. Aguante Messi".
El sufrimiento fue una palabra que se repitió una y otra vez entre los hinchas. Maximiliano, con la camiseta argentina puesta, aseguró que nunca perdió la esperanza. "Hasta el último momento pensé que había posibilidades. A la Selección siempre se la alienta con el corazón. Vamos por la cuarta".
María de los Ángeles, santafesina que vive en Salta, también reconoció que el partido la hizo sufrir de principio a fin. "Lo vivimos con muchos nervios y mucho sufrimiento, pero ahora estamos felices. Estos festejos son lo más lindo que hay".
Gloria, vecina de Valle Mosconi, coincidió con el resto de los hinchas. "Lo sufrí muchísimo, pero siempre tuve fe. Esperaba que llegara el gol de Messi".
Familias enteras salieron a celebrar
Entre los grupos que recorrían la plaza también había familias completas. Silvia llegó desde barrio El Pilar junto a su pequeño hijo Mateo, quien lucía orgulloso un gorro de la Selección. "Sufrimos bastante, pero siempre tuve confianza en que iban a dar vuelta el partido", expresó mientras observaba cómo la plaza seguía llenándose de gente.
Los más chicos también fueron protagonistas de la celebración. Francisco, acompañado por su mamá y sus primos, reconoció que cuando el rival se puso arriba en el marcador sintió miedo. "Pensé que podíamos perder, pero después tuve fe. Quiero que Argentina gane la copa".
Ulises, otro de los pequeños hinchas presentes, no dudó cuando le preguntaron quién era su jugador favorito. "Messi", respondió con una sonrisa antes de gritar con fuerza: "¡Vamos por la cuarta!".
Delfina también disfrutó de la celebración junto a su mamá, mientras decenas de niños corrían por la plaza con banderas, camisetas y réplicas de la Copa del Mundo.
Entre cábalas, análisis y esperanza
Las cábalas tampoco faltaron. Un hincha contó que antes de cada partido importante publica la misma foto con la camiseta argentina en sus redes sociales y luego se reúne con su familia para ver el encuentro. "Esa es mi cábala. Hay que mantenerla porque viene funcionando".
Otros admitieron que prácticamente no pudieron comer durante el partido por los nervios, mientras algunos confesaban haber rezado durante gran parte del encuentro.
Entre los testimonios también apareció Gustavo, quien además de celebrar la clasificación se animó a analizar el partido. "Parecía que estaba todo en contra, pero el equipo dejó todo. Estos jugadores representan muy bien a la Argentina. El pueblo necesitaba una alegría como esta".
También destacó el esfuerzo del plantel cuando el resultado parecía irreversible y aseguró que esa entrega alimenta la ilusión de volver a levantar la Copa del Mundo.
Una ilusión que sigue viva
Mientras tanto, la Plaza 9 de Julio seguía sumando gente. Turistas, grupos de amigos, familias completas y vecinos de distintos barrios recorrían el centro salteño envueltos en banderas argentinas. Algunos llevaban réplicas de la Copa del Mundo, otros aparecían con la cara pintada de celeste y blanco y muchos se detenían para sacarse fotos frente al Cabildo antes de volver a entonar el clásico "Muchachos".
Los bombos, las bocinas y los abrazos hicieron que la celebración se extendiera durante horas. No importaba de qué barrio venía cada uno ni con quién había visto el partido; todos compartían el mismo desahogo después de una clasificación que se sufrió hasta el último minuto.
La fiesta parecía no tener fin. Entre cánticos y banderas, una frase se repetía en cada rincón de la plaza: "Vamos por la cuarta".
Y aunque todavía queda camino por recorrer en el Mundial, para Violeta, Lela y su amiga la próxima parada ya está definida. Este fin de semana pasarán por la peluquería para cumplir una promesa que nació entre los nervios de un partido inolvidable y terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más simpáticos de una noche que Salta difícilmente olvide.
Porque, al final, el color del cabello será apenas una anécdota. Lo que realmente quedará en la memoria será esa imagen de una Plaza 9 de Julio colmada de familias, amigos y desconocidos abrazándose como si se conocieran de toda la vida, unidos por una misma camiseta y por un sueño que sigue intacto: ver a la Selección Argentina levantar una vez más la Copa del Mundo.