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El fallo por la tragedia del submarino ARA San Juan volvió a generar un profundo dolor entre los familiares de las 44 víctimas. Este miércoles, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos condenó únicamente al capitán Claudio Javier Villamide, quien estaba al frente de la Fuerza de Submarinos al momento del hundimiento, a tres años de prisión de ejecución condicional.
En la tragedia fallecieron siete salteños: Ramiro Arjona, Roberto Medina, Jorge Valdéz, Víctor Enríquez, Sergio Cuellar, Luis Carlos Nolasco y Cristian Ibáñez.
Tras conocerse el veredicto, Alicia López, madre de Luis Carlos Nolasco, expresó su indignación en diálogo con El Tribuno.
"Es una injusticia total"
"Siento mucha bronca y estoy muy mal. No puede ser que condenen a uno solo y apenas a tres años. Es una injusticia total después de esperar ocho años. No hay culpables y el condenado se va a su casa. No es nada", manifestó.
La mujer cuestionó además el estado en el que se encontraba la embarcación y adelantó que buscarán revertir la resolución judicial.
"Todavía no logré hablar con los otros familiares. Vamos a apelar, no puede ser que quede así. El submarino estaba sumamente en mal estado y ahora se quieren lavar las manos", afirmó.
López también lamentó que, tras tantos años de espera, el fallo no haya dado respuestas a las familias de las víctimas.
"Estamos dolidos después de tanto esperar. Estuvimos esperando el 8 de julio el veredicto, ¿y para qué? En Argentina no existe la justicia. Ahora ellos se van a sus casas. No perdieron nada y nosotros sí. Seguimos vacíos", concluyó.
Fueron 44 muertes evitables
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Cruz dio a conocer hoy su veredicto por el hundimiento del ARA San Juan y la muerte de sus 44 tripulantes. De los cuatro acusados, Claudio Villamide, ex Comandante de la Fuerza de Submarinos, fue condenado a tres años de prisión por estrago culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Los otros tres —López Mazzeo, Alonso y Correa— fueron absueltos.
Es la primera vez en la historia argentina que un jefe naval es condenado penalmente por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz. Durante casi nueve años, la explicación oficial fue que el mar es riesgoso y los accidentes ocurren. Hoy la Justicia dijo lo contrario: no fue el mar el que hundió el submarino, fueron decisiones y omisiones humanas.
Hoy se mezclan dos sentimientos: la impotencia ante las absoluciones, y la certeza de haber logrado algo que hace ocho años y ocho meses parecía imposible. Haber llegado hasta acá —contra una fuerza armada poderosa, siendo un puñado de familiares sin padrinos políticos ni recursos— ya es, en sí mismo, una victoria. Se ganó una batalla contra la impunidad. Quedan otras por dar.
Como querella, adelantamos que vamos a recurrir esta sentencia una vez conozcamos sus fundamentos, previstos para el 21 de agosto de 2026, tanto respecto de las absoluciones como de la magnitud de la pena.
Dra. Valeria Carreras — Dra. Lorena Arias
Querella