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Este 1° de agosto se celebra el Día de la Pachamama, una festividad dedicada a honrar a la Madre Tierra. La jornada está centrada en el agradecimiento por todo lo vivido durante el último año y en el pedido de prosperidad, salud y buenas energías para el ciclo que comienza.
En el Centro de Residentes Vallistos y Puneños de Villa Primavera, la familia Báez vivió la celebración con profunda emoción, tradición, música, baile y una gran convocatoria de personas que se acercaron para agradecer a la Madre Tierra mediante el tradicional ritual de la boca de la Pachamama, una ceremonia sagrada de gratitud y reciprocidad. Fue la primera Pachamama sin Severo Báez.
También estuvieron presentes los sahumerios, utilizados para sahumar la ofrenda, el pozo y distintos elementos vinculados con esta festividad. Según la tradición, el sahumado simboliza la renovación de las energías: alejar lo negativo y dar lugar a las buenas vibras.
El ambiente estuvo colmado de alegría y armonía. Además, los asistentes compartieron comidas típicas y tradicionales del norte argentino, mientras el folclore marcó el ritmo de la jornada con bailes, pañuelos en alto y un fuerte espíritu de celebración.
En la ofrenda no faltaron alimentos y bebidas de todo tipo: carne, empanadas, guisos, pan, bollos, frutas, vino, cerveza y otras preparaciones. El lugar también fue decorado con papel picado y distintos adornos festivos que acompañaron el homenaje.
Antes de comenzar a depositar las ofrendas en el pozo, Viviana Báez pronunció unas palabras cargadas de historia, reconocimiento y emoción que la llevaron hasta las lágrimas.
"Agradecemos a todos los que nos acompañan año a año para que juntos mantengamos vivas las tradiciones y la cultura. Son 50 años de tradición, de identidad. Cincuenta años en los que mis padres han luchado para que esto siga vivo. En todos lados se habla de la Madre Tierra. Cuando ellos vinieron de sus pagos y comenzaron aquí a rendir homenaje a la Pachamama, muchos no entendían por qué lo hacían, pero hoy aquí está".
"Está marcada nuestra tradición, nuestra cultura, y por siempre vamos a agradecer a mi padre, Severo Báez, que hoy nos acompaña desde el cielo, pero también está en nuestros corazones. Vamos a seguir adelante porque esta es la herencia más rica que nos dejaron Severo Báez y Rafaela Gaspar. Que nunca se pierda la cultura y que viva la Pachamama", expresó.
"El Día de la Pachamama es como la Navidad"
Viviana Báez, hija del referente Severo Báez, aseguró que esta festividad ocupa un lugar muy importante para los salteños y la comparó con la Navidad por el encuentro que genera entre familiares y amigos.
"Para mí es como la Navidad. Es una fiesta en la que no puede faltar nadie: hermanos, hijos, nietos, bisnietos, yernos y nueras. Es algo muy importante para nosotros porque somos agradecidos con nuestra Madre Tierra, la Pachamama, y una vez al año tenemos que cumplir con ella", afirmó.
Además, dejó un consejo para quienes deseen sahumar sus hogares y remarcó que lo fundamental no son los elementos utilizados, sino la fe y la intención con la que se realiza el ritual.
"Lo más importante antes de sahumar es hacerlo con verdadera creencia. Hay que creer en lo que uno está por hacer y hacerlo con mucha fe. Sahumar es limpiar todo lo malo, pero también preparar el lugar para recibir todo lo bueno. Si no tienen los ruchullos del campo, como la coa o la chacha, pueden sahumar con azúcar o con hierbas. Siempre que sea con fe, todo vale. Hay que hacerlo con el corazón y con respeto a la Madre Tierra", explicó.
Finalmente, agradeció la presencia de todos los asistentes y destacó el legado familiar que mantiene viva la tradición: "Nosotros hacemos esto desde toda la vida. Acompañamos a mi padre y hoy seguimos nosotros. Gracias a todos por venir, por acompañarnos y por compartir este homenaje a la Pachamama. Hace 50 años que rendimos tributo a nuestra Madre Tierra", concluyó.
Uno de los presentes destacó el valor histórico y cultural de esta celebración: "El Día de la Pachamama es una tradición de antaño que tenemos todos los vallistos. Se realiza desde tiempos ancestrales, incluso antes de la llegada de los colonos. Representa lo que somos. La gente del norte agradece a la Pachamama por el alimento, el sustento y el trabajo de cada día. Es un momento para devolverle, simbólicamente, todo lo que nos brinda durante el año. El primero de agosto abrimos el mojón y le convidamos vino, gaseosa, cerveza o chicha. Esa es nuestra manera de agradecer a la Madre Tierra", expresó.
Por su parte, una mujer que participó del homenaje también compartió el significado que tiene esta tradición para su familia.
"Esta es una tradición ancestral. Mi familia es de los Valles Calchaquíes y siempre la hemos mantenido viva para que nos vaya bien, para tener buenas cosechas, prosperidad en los negocios, salud y bienestar para toda la familia. Eso es la Pachamama: agradecer siempre", manifestó.
La casa de Severo Báez declarada patrimonio cultural
Durante la jornada, el Centro de Residentes Vallistos y Puneños, la casa de Severo Báez y Rafaela Gaspar, fue declarada como Lugar de Memoria del Patrimonio Cultural Inmaterial, como un reconocimiento a todo el aporte para la preservación y transmisión de las expresiones culturales de la comunidad vallista y puneña.