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El odontólogo bioenergético Juan Pablo Gramajo sostuvo que la salud bucal no puede analizarse de manera aislada del resto del organismo y remarcó que, desde una mirada integrativa, el cuerpo debe entenderse como un sistema interconectado. “Nosotros somos una unidad”, afirmó durante una entrevista con Tal Cual, el stream de diario El Tribuno.
Gramajo explicó que, con el avance de las distintas especialidades médicas, el estudio del organismo fue fragmentándose y la boca terminó siendo abordada, muchas veces, como un área separada. “No estamos divididos en la boca para el odontólogo, el hombro derecho para el traumatólogo del hombro derecho y así consecutivamente”, señaló.
Desde esa perspectiva, el profesional planteó que determinados problemas bucales podrían tener manifestaciones en otras partes del cuerpo. “Voy a tener un dolor de hombro cuya causa original puede ser una muela, una caries o un implante de metal”, ejemplificó. La odontología integrativa, explicó, busca justamente ampliar el diagnóstico y observar la relación entre la salud de la boca y el funcionamiento general del organismo.
Bruxismo: cuando el dolor de cabeza o cuello puede comenzar en la boca
Uno de los ejemplos más frecuentes que mencionó Gramajo es el bruxismo, el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes durante el sueño. Según explicó, muchas personas consultan por dolores cervicales, contracturas o cefaleas sin sospechar que el origen puede estar en la cavidad oral. Aunque aseguró que el objetivo de la odontología integrativa es ir directamente a la causa, no dar una solución para el momento.
“Es muy común que los pacientes que bruxan tengan contracturas cervicales, dolores de cabeza. La causa del bruxismo es otra. Puede ser el estrés, ansiedad… La idea de la odontología integrativa es ir a la causa que puede ser emocional o puede ser una cicatriz de una cesárea, por ejemplo”, señaló.
El sistema nervioso y la relación entre la boca y el resto del cuerpo
El especialista también explicó que gran parte de este abordaje está basado en el funcionamiento del sistema nervioso y en la llamada terapia neural. Indicó que por la cavidad oral pasan numerosos nervios, incluidos los doce pares craneales, que mantienen conexión con distintas funciones del organismo.
“En la odontología integrativa, una de las ramas se llama terapia neural, donde tenemos la relación de todos los nervios de nuestro cuerpo con todo el cuerpo. Yo puedo tener una irritación en mi boca y que por vía nerviosa esa irritación viaje al sistema nervioso central o al periférico y tenga otra patología. Como por ejemplo un dolor de rodilla, un esguince o un dolor de hombro”, advirtió.
Además, sostuvo que determinadas infecciones o inflamaciones crónicas presentes en la boca podrían mantener procesos inflamatorios persistentes en otras partes del organismo.
Su camino hacia la odontología integrativa
Juan Pablo Gramajo relató que se recibió de odontólogo en el año 2000 y desarrolló gran parte de su carrera en el Hospital San Bernardo de Salta, donde realizó la residencia de odontología general, la especialización en cirugía maxilofacial y posteriormente integró el equipo de cirugía.
El punto de inflexión llegó tras asistir, en 2001, al primer congreso de odontología integrativa realizado en Buenos Aires, pero afirmó que “no entendí nada. Me parecía que estaban todos re locos… porque a mí en la universidad me enseñaron esto, esto, esto, y esto no puede ser.”
Años después, mientras atendía enfermos con cáncer bucal, comenzó a replantearse la situación de un paciente, donde él manifiesta que no coincidía con las soluciones para su caso: “Yo decía: ‘No, no es por acá, esto no es por acá, la cirugía es una parte pero ahí tiene que haber algo más’.”
Ese proceso lo llevó a formarse en terapia neural en Colombia y, posteriormente, cursar un máster semipresencial de dos años en la Universidad de Barcelona. Actualmente es docente de esa universidad en odontología integrativa y terapia neural, además de formar profesionales en Salta.
La mirada de la odontología tradicional
Consultado sobre la aceptación de esta disciplina dentro del ámbito odontológico, Gramajo reconoció que todavía existe resistencia: “Los más tradicionales y no tradicionales piensan lo mismo que pensaba yo al principio, como de negación. Es la primera reacción que tenemos todos los seres humanos cuando nos ponen enfrente algo que nos saca de nuestro paradigma.”
No obstante, aseguró que luego de la pandemia aumentó el interés debido a la gran cantidad de información que hay en la actualidad y que se puede acceder de forma rápida.
¿Cómo es una primera consulta?
Gramajo explicó que la consulta comienza mucho antes de revisar la boca. Según detalló, primero intenta conocer distintos aspectos de la vida del consultante: “Lo primero que hacemos nosotros, más allá de revisar la boca, le preguntamos qué come, cuándo come, cómo se nutre, qué le está pasando.”
Incluso señaló que evita llamar “pacientes” a quienes llegan a su consultorio: “Nosotros no los llamamos pacientes… se vuelven hacientes. El paciente viene en búsqueda de la solución. Yo voy al médico y quiero que me dé el antibiótico, quiero que me dé el analgésico, quiero que me dé la solución.Si vienen al consultorio, ustedes se vuelven hacientes. Son seres humanos como yo, que no sabemos qué está pasando, obviamente yo sé un poco más que ustedes en esto, y vamos a transitar juntos. El haciente hace un montón de cosas, por eso haciente de hacer, cambia su alimentación, tiene una alimentación antiinflamatoria, empieza a hacer ayunos intermitentes, empieza a tomar suplementos, le pedimos análisis, vemos cómo está la integridad de ese paciente y recién ahí empezamos a ver la boca”.
El caso que más lo marcó
Entre las experiencias que recordó, destacó el caso de una mujer con artritis reumatoidea que llegó desde Buenos Aires para atenderse en Salta. Contó que presentaba fuertes dolores y había llegado a utilizar silla de ruedas.
Tras estudiar su caso detectaron un implante metálico y una cavitación en los maxilares, una condición que, según explicó, puede mantener procesos inflamatorios crónicos.
“En la boca tenía un implante metálico, tenía una patología muy característica que se llama cavitación, que mantiene una enfermedad inflamatoria crónica en el cuerpo,. Hoy en día se la puede diagnosticar con precisión. Las limpiamos. También tenía cosas que mantienen inflamaciones crónicas, entonces lo que hago yo se llama desintoxicación de los maxilares, nosotros desintoxicamos los maxilares. Además, ya vienen estos pacientes haciendo una autodesintoxicación, o sea ya dejaron las harinas, ya dejaron la azúcar, la crema con aluminio, ahora usan crema sin aluminio, bueno, miles de cosas, dejan los alimentos ultraprocesados, ya no van casi al súper, comen de una manera específica, y con eso, más lo
odontológico, más la suplementación, más lo emocional, vamos para adelante”.
Una disciplina que busca integrar la salud
Para Juan Pablo Gramajo, la odontología bioenergética o integrativa propone ampliar la mirada sobre la salud, entendiendo que la boca forma parte de un sistema mucho más complejo.
Su objetivo, aseguró, es acompañar a cada persona en la búsqueda del origen de sus síntomas mediante un abordaje integral que contempla la salud bucal, la alimentación, el sistema nervioso, los hábitos y distintos aspectos del bienestar general.