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Una entrada, una sonrisa y una oportunidad: Anpuy vuelve al teatro para ayudar a crecer

La Fundación Anpuy vuelve a poner en escena "Érase una vez: la magia de crecer", un espectáculo musical para disfrutar este mes de las infancias y, al mismo tiempo, colaborar con cientos de niños y adolescentes que reciben acompañamiento educativo en Salta.
La Casa Anpuy, en Parque Belgrano, recibe de lunes a viernes a unos 80 niños y adolescentes que encuentran allí acompañamiento educativo, alimentación y un espacio seguro para crecer.
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Que la Casa de la Cultura se llene no sea solo por la magia del teatro, sino también por la solidaridad. El 21 y 28 de agosto, la Fundación Anpuy invita a disfrutar de "Érase una vez: la magia de crecer", una obra musical con clásicos infantiles que han sido parte de la vida de todos y todas, no solo de los más pequeños sino también de jóvenes y adultos, con cantantes en vivo, bailarines y nuevas canciones. La recaudación permitirá seguir acompañando a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad que todos los días encuentran en la Casa Anpuy un espacio seguro para aprender, alimentarse, jugar y proyectar un futuro con más oportunidades.

La propuesta ya conquistó al público salteño en 2025, cuando tuvo cuatro funciones a sala llena, y ahora regresa renovada para celebrar el Mes de las Infancias. Habrá tres funciones: el 21 de agosto a las 19 y a las 21 hs, y el 28 de agosto a las 19 hs, en la Casa de la Cultura de Salta, ubicada en Caseros 460.

Las entradas ya están a la venta en la boletería del teatro y a través de la plataforma oficial. Comprá las entradas para “Érase una vez: la magia de crecer”

“Es una propuesta increíble, con música en vivo, con cantantes en vivo, bailarines, una puesta en escena que el año pasado realmente ganó los corazones de todo el público”, contó a El Tribuno Rocío Palarik, referente de Desarrollo Institucional de la Fundación Anpuy.

Rocío Palarik, referente de Desarrollo Institucional de la Fundación Anpuy, invita a disfrutar del espectáculo y sumarse a la causa solidaria.

La respuesta del público fue tan buena que las primeras funciones se agotaron y las personas se quedaron con ganas de volver a disfrutar del espectáculo. En octubre se realizó una nueva versión y este año la fundación decidió volver a escena con nuevas canciones, nuevos personajes y una nueva historia.

“Nos pedían que lo volvamos a hacer, así que este año pensamos nuevas canciones y volvemos a escena para que todos disfruten en familia y así nos den una mano también para recaudar fondos para la Fundación Anpuy”, explicó Palarik.

La obra teatral musical combina actuación, música, danza y una puesta visual pensada para toda la familia.

La historia transcurre algunos años después de la primera obra. Belén ya es una adolescente y, aunque su habitación sigue siendo la misma, los libros fueron perdiendo lugar frente a las pantallas.

Pero algo inesperado sucede: un antiguo libro pierde una de sus páginas y, a partir de allí, el mundo de los cuentos comienza a desordenarse. Las historias se mezclan, los personajes se extravían y la magia empieza a desaparecer.

Junto a su padre, Tomás, y con la ayuda de un misterioso Guardián, Belén emprenderá un viaje para reconstruir el libro y descubrir que crecer no significa dejar de imaginar.

El espectáculo cuenta con nuevas canciones inspiradas en grandes clásicos de la literatura y el cine, coreografías originales y una propuesta visual que invita a reflexionar sobre el valor de la lectura, la imaginación y los vínculos que acompañan a las personas a lo largo de la vida.

La dirección artística está a cargo de Andrés Araya García; la coordinación general es de Pilar Rodríguez Figueroa, de Fundación Anpuy, y la coreografía corresponde a Pamela Giana Atrio. El elenco está integrado por Estefanía Ortíz, como Belén; Leonardo Scarano, como Tomás; y Francisco Morán, como el Guardián. Los acompañan las voces de Angie Suvá, Berni Villada Suvá, Matías García, Magui Soria, Juan Martín Mateo, Sofi Rodríguez Figueroa, Mauro Afranllie, Pili Rodríguez Figueroa y Leonor Abdo.

Y allí está la verdadera magia de esta historia: cada entrada puede transformarse en una oportunidad para un chico.

Una escena de Érase una vez durante las funciones del año pasado, cuando el espectáculo de la Fundación Anpuy conquistó al público salteño y tuvo cuatro funciones a sala llena.

Una fundación que hace de la educación una oportunidad

La Fundación Anpuy cumple este 17 de agosto 31 años de trabajo en Salta, acompañando a infancias y juventudes con el propósito de mejorar sus futuros mediante el acompañamiento educativo.

“Nuestros programas son 100% educativos y tienen el propósito de hacer un acompañamiento integral para que los niños desarrollen no sólo las habilidades básicas del colegio, sino también habilidades socioemocionales que les permitan tener un mejor futuro”, hizo hincapié Palarik.

Actualmente la fundación acompaña a más de 500 personas en distintos puntos de la provincia, con presencia en El Carril, Cafayate, La Silleta y la Puna salteña, además del trabajo que desarrolla diariamente en la Casa Anpuy, ubicada en Parque Belgrano.

La organización desarrolla programas destinados a distintas edades y trabaja en áreas como primera infancia, alfabetización, fortalecimiento escolar, becas educativas y acompañamiento a chicos y familias en contextos de vulnerabilidad.

Allí, de lunes a viernes, alrededor de 80 niños y adolescentes llegan desde las 9 hasta las 11.30. Todos asisten a escuelas en el turno tarde y encuentran en la fundación mucho más que un espacio para hacer la tarea.

Primero desayunan y reciben su copa de leche. Después comienza el acompañamiento educativo, que apunta al desarrollo de habilidades de lectoescritura y otras capacidades necesarias para transitar mejor la escolaridad.

“Es como una especie de mini colegio, mini escuelita”, describió Rocío.

Pero la propuesta va mucho más allá del apoyo escolar. No se trata simplemente de que los chicos lleguen a hacer sus tareas: el trabajo se desarrolla en paralelo a la escuela para que puedan desarrollar habilidades de lectoescritura y fortalecer su trayectoria educativa.

Los chicos cuentan con maestras, psicólogos y psicopedagogos que acompañan su desarrollo, además de actividades de Educación Física, Arte y Música. Cada día tienen propuestas diferentes y, una vez al mes, participan de salidas recreativas. El mes pasado, por ejemplo, fueron a ver una obra de teatro.

“Creemos también en esto del acompañamiento recreativo”, explicó Palarik.

Entre quienes asisten hay chicos de los barrios cercanos y también niños provenientes de dos hogares de la zona norte de la ciudad.

“Hay chicos que vienen desde que tienen seis años hasta que terminan. Como nosotros tenemos 30 años, entonces hay chicos que ya han pasado toda su escolaridad por acá”, contó.

La solidaridad también se puede sumar de muchas maneras

La recaudación del espectáculo permitirá sostener los programas y las necesidades cotidianas de la institución: útiles, materiales educativos, alimentos para la copa de leche y el sostenimiento de toda la estructura que permite acompañar diariamente a los chicos.

“Las formas de ayudar son un montón. Si quieren pueden buscarnos en redes, tenemos Instagram, Facebook, nuestra página web que es Fundación Anpuy, A-N-P-U-Y griega”, explicó Rocío.

Y aclaró el significado detrás del nombre de la institución: “Anpuy significa ayudándonos los unos a los otros”, por lo que el trabajo conjunto es parte central de su identidad.

Quienes deseen ayudar también pueden acercarse a la fundación, realizar donaciones o colaborar con materiales para los chicos de todas las edades, principalmente materiales educativos. Otra alternativa es sumarse como “Amigos de Anpuy”, mediante una donación mensual.

Los fondos permiten comprar los útiles que necesitan los chicos, sostener la copa de leche, porque los niños también reciben allí su comida, y acompañar las distintas campañas que la fundación desarrolla durante el año.

Actualmente trabajan con la campaña por el Día de las Infancias; a fin de año realizan las casas navideñas para las familias y, al comienzo del ciclo lectivo, impulsan la colecta de útiles.

“Siempre estamos en movimiento para los chicos y siempre los fondos también son bienvenidos, porque la estructura es importante para poder mantenerla”, señaló Palarik.

La ayuda también puede tomar la forma de tiempo y compromiso. La fundación recibe voluntarios, practicantes y pasantes y cuenta con convenios con universidades de Salta, entre ellas la UNSa, Ucasal y Siglo 21, además de instituciones terciarias.

“Siempre estamos recibiendo a jóvenes que están por ser profesionales y que quieren desarrollarse en el ámbito comunitario”, explicó.

La fundación cuenta actualmente con un equipo de 30 personas y, junto a los voluntarios, son alrededor de 50 personas las que sostienen el trabajo. Algunas desarrollan sus tareas diariamente en la Casa Anpuy y otras acompañan los programas destinados a chicos de distintas localidades del interior provincial.

Es, como dice Rocío, un “ganar, ganar”: quienes asisten disfrutan de un espectáculo pensado para toda la familia y, al mismo tiempo, contribuyen a que los chicos que participan de los programas de Anpuy tengan más oportunidades de seguir creciendo.

“Que se sumen, que realmente la educación es importante. Nosotros creemos que necesita un abordaje integral, porque sí queremos que los chicos aprendan, pero para aprender necesitamos comer bien, necesitamos dormir bien, necesitamos tener un entorno seguro y Anpuy hoy es ese entorno seguro para un montón de chicos”, expresó Palarik.

Por eso, la invitación para el 21 y el 28 de agosto es doble: ir al teatro, cantar, emocionarse y disfrutar en familia; pero también ser parte de algo que continúa cuando se encienden las luces y termina el espectáculo.

Que no quede una butaca vacía. Que la Casa de la Cultura se llene de familias, de aplausos y, sobre todo, de solidaridad. Porque detrás de cada entrada hay chicos que necesitan oportunidades para seguir creciendo.

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