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Una empresa reemplazó las bandejas descartables por viandas reutilizables

La iniciativa ya comenzó en la sucursal de Salta de la firma Finning CAT y alcanza entre 30 y 35 trabajadores por día. La empresa estima que evitará generar unos 26 kilos mensuales de residuos.
Viernes, 14 de agosto de 2026 01:16
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Un cambio sencillo en el almuerzo diario busca reducir la cantidad de residuos que genera una empresa en Salta. Finning CAT comenzó este miércoles a reemplazar las bandejas descartables en las que recibían sus trabajadores la comida por recipientes reutilizables, dentro de un sistema que permite además registrar y medir cada envase mediante un código QR.

La iniciativa se implementó en la sucursal que la empresa tiene sobre la ruta nacional 9, en el ingreso a la ciudad de Salta, junto a la firma salteña Comé Sano!, responsable del servicio de alimentación, y Cíclico, que aporta el sistema de trazabilidad y recuperación de los recipientes.

Según explicaron durante la presentación, en esa sucursal almuerzan habitualmente entre 30 y 35 personas por día. A partir del reemplazo de los envases descartables, estiman que se evitará la generación de unos 26 kilos de residuos por mes. La cifra fue utilizada también para dimensionar el impacto: la empresa comparó el volumen anual de residuos evitados con una estructura de gran tamaño, la torre de la Iglesia San Francisco, para mostrar cómo una práctica cotidiana puede acumular un resultado significativo.

"En una práctica tan simple, tan diaria, que no nos cambia quizás la dinámica de nuestro almuerzo, estamos aportando al medio ambiente, estamos no generando tanto residuo", explicó Nicolás Giampaoli, gerente de la sucursal Salta de Finning CAT.

Cómo funciona

El mecanismo no consiste solamente en cambiar un recipiente por otro. Los trabajadores reciben la comida en contenedores plásticos reutilizables que, una vez utilizados, son recuperados, sanitizados y puestos nuevamente en circulación.

Cada recipiente tiene un código QR que permite seguir su recorrido y contabilizar la cantidad de usos. De esta manera, la empresa podrá conocer al cierre de cada mes cuántos envases fueron utilizados y cuánto residuo se evitó generar.

"Lo interesante, sobre todo para hacer el movimiento cultural desde la empresa y desde la sociedad, esto nos permite, al cierre del mes, tener la medida real de lo que se ahorró", señaló Giampaoli.

El sistema contempla además el final de la vida útil de los recipientes. Cuando ya no pueden continuar siendo utilizados, son recuperados y procesados para que el material pueda reincorporarse al circuito productivo.

La primera experiencia

Para Comé Sano!, se trata de la primera empresa con la que ponen en funcionamiento este sistema. Mercedes San Millán, socia gerente de la firma, explicó que ya tenían preparado el modelo para poder ampliarlo, pero necesitaban una primera organización que aceptara implementarlo.

"Necesitábamos la confianza de la primera empresa. Y bueno, nos pasó con Finning, que tenemos un trato cotidiano. Cuando les trajimos la idea, enseguida nos escucharon", contó.

La intención ahora es que la experiencia pueda extenderse a otras empresas. Desde Finning señalaron que buscarán replicarla en otras sucursales donde exista una dinámica similar, mientras que la firma de alimentación apunta a sumar nuevos establecimientos.

La propuesta también tiene un componente de medición que busca involucrar a los propios trabajadores. La información sobre la cantidad de residuos evitados podrá transformarse en reportes internos para que el personal conozca el resultado concreto de la iniciativa.

El cambio no fue planteado inicialmente como una estrategia para reducir costos. Ante la consulta sobre el impacto económico del reemplazo, desde Finning señalaron que el objetivo principal es ambiental. "No buscamos en este proyecto un ahorro quizás económico. Sí lo pensamos en nuestro aporte hacia el ambiente", sostuvo Giampaoli.

"Pudimos hacer la comparativa en volumen como referencia tomando la torre de la Iglesia de San Francisco. Y esta sucursal llega casi a una torre de evitar generar estas bandejas descartables", destacó Mercedes San Millán.

El desafío, según plantearon los impulsores, es que una modificación pequeña en una rutina laboral pueda ser replicada a mayor escala. "Parece chiquito, pero no sería lo mismo el mar sin esta gotita", resumió San Millán al referirse al impacto que podría alcanzar la iniciativa si otras empresas adoptaran sistemas similares.

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