Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Pachamama de los Niños: abrieron el mojón de golosinas, frutas y coplas infantiles para agradecer a la Madre Tierra

La celebración cumplió 14 ediciones en el Parque San Martín y reunió a familias, bailarines y copleros. Este año, el ritual estuvo atravesado por el recuerdo de Miriam Báez y el compromiso de mantener viva la herencia cultural.
Domingo, 16 de agosto de 2026 14:38
Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Un mojón de leche, anchi y bizcochuelo, acompañado por jugos de fruta y golosinas, fue el centro de la XIV edición de la Pachamama de los Niños, una ceremonia ancestral que volvió a convocar a chicos, familias, bailarines, copleros y turistas en el Anfiteatro Cuchi Leguizamón del Parque San Martín.

La celebración, realizada en coincidencia con el Día del Niño, tuvo como protagonistas a niñas y niños de distintas agrupaciones y organizaciones de danzas folclóricas, padres que acompañaron emocionados y visitantes que se acercaron sorprendidos por el ritual de agradecimiento a la Madre Tierra.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

La actividad fue organizada por el programa Raíces de los Pueblos, de Viviana Báez, con el acompañamiento de la Municipalidad de Salta. También participó la familia Marrupe entregando chocolate caliente con panes dulces. La jornada incluyó presentaciones de academias de danzas, músicos y copleros, además de las tradicionales coplas infantiles que acompañaron el ritual.

El mojón fue ornamentado con caramelos y comidas dulces. Luego se sumaron los jugos y las ofrendas, en una ceremonia pensada especialmente para que los más pequeños conozcan, participen y mantengan vivas las costumbres de sus mayores.

Ritual atravesado por la emoción

Este año, la ceremonia estuvo marcada por el dolor y la memoria. Los hermanos Báez decidieron cumplir con la promesa de realizar la Pachamama de los Niños pese al reciente fallecimiento de Miriam Báez, hermana mayor de Viviana.

"Estamos mal, sí. La verdad es que es como que no sé cómo explicarte en palabras qué es lo que siento. Pero sí sé que tenemos que seguir adelante", expresó Viviana durante la jornada. La organizadora recordó también a su padre, fallecido recientemente, y señaló que ambos son ahora "dos ángeles" que acompañan a la familia.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

"Somos una familia de 14 hermanos que nos criaron con amor. Mi papá (Severo Báez) se fue recientemente, estaba muy enfermo, y ahora se va mi hermana, que también estaba mal. Yo solamente sé que prometí con mi papá que yo iba a seguir adelante", relató.

Para Viviana, la realización de la ceremonia también fue una manera de homenajear a Miriam, quien era una de las grandes cantoras de la familia. "Ella amaba esto, como amaba mi papá. Era nuestra cantora, de todas las mujeres era la cantora", recordó. "Hay que mantener viva la Pachamama de los Niños", exclamó.

Viviana Báez explicó que la celebración nació hace 14 años a partir de una escena que observó durante una fiesta de la Pachamama en la casa de su padre. "Vi a dos niños: una niña que cantaba coplas junto a su abuela y un niño que iba con su abuela y bailaba folclore. Entonces pensé qué lindas las tradiciones, qué linda la cultura y qué lindo que los niños estén mamando esto que es tan sano", recordó.

A partir de aquella experiencia decidió crear una celebración destinada especialmente a los chicos. Con el paso de los años, aquellos primeros niños fueron creciendo y otros fueron sumándose. Algunos comenzaron cantando coplas y luego aprendieron a tocar instrumentos como el acordeón, la guitarra o el bombo.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

"Hoy son adolescentes y siguen acompañando a cada uno de los niños. La Pachamama de los Niños es algo que hay que mantener vivo. Nuestras tradiciones hay que mantenerlas vivas, pero sobre todas las cosas hay que inculcarles a los niños lo nuestro, que los niños mamen lo nuestro", sostuvo.

Báez destacó que muchos de quienes participaron en las primeras ediciones, cuando tenían alrededor de 10 años, hoy tienen entre 22 y 24 y continúan vinculados con la celebración.

"Orgullosa de saber que esos niños que hace 14 años atrás tenían 10 años hoy están acompañando a la Pachamama de los Niños. Nunca se olvidaron, siempre estuvieron. Son ellos los que me ayudaron hoy a armar el mojón", afirmó.

La Tierra como aprendizaje

La organizadora también contó una experiencia que, según dijo, reforzó el significado que tiene para ella transmitir estas prácticas a las nuevas generaciones.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

Recordó que en una edición anterior algunos chupetines fueron enterrados accidentalmente con su envoltorio. Al año siguiente, al abrir el lugar donde había sido enterrado el mojón, encontraron la tierra limpia y los envoltorios vacíos.

"Los niños le entregan con tanta fe a la Madre Tierra, con tanto amor. Entonces, si nosotros no le inculcamos a los niños las tradiciones, se pueden perder", señaló.

Para Báez, el crecimiento de la celebración demuestra que el mensaje comenzó a transmitirse. "Hoy te puedo decir que está más enmarcada la Pachamama y la tradición en los niños y en los jóvenes. Ya se abrió el camino", sostuvo.

También recordó que cuando ella era niña quienes pertenecían a familias de copleros podían ser objeto de burlas o discriminación. "Antes éramos humillados por ser hijos de copleros, por hablar de la Pachamama. Y ahora esta lucha, este camino que hicimos junto a mis padres, está reflejado en todos lados. Es maravilloso ver a los niños", afirmó.

Danzas

Entre los grupos que participaron estuvo el Taller Pachamama de Danzas Folclóricas, que funciona en el CIC Pablo Mesples del barrio Constitución. La profesora Soledad Quinteros llegó al anfiteatro junto a unos 20 niños y destacó el valor cultural de la actividad. "Estas actividades revalorizan la cultura de nuestra provincia", sostuvo.

El taller funciona desde hace tres años y, con la colaboración de Marcela y Laura Ríos, trabaja con unos 50 adultos y 30 niños. "Tenemos niños desde los 5 años hasta personas de 90. A todos los capacitamos y les exigimos para que tengan la capacidad de armar cuadros diversos en muy poco tiempo", explicó Quinteros.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

El espacio aborda tanto danzas folclóricas de estilización como tradicionales. Para la Pachamama de los Niños, los pequeños prepararon un cuadro especial de agradecimiento a la Madre Tierra. La profesora también agradeció especialmente a las familias de los bailarines, tanto por acompañar a los chicos como por confeccionar en tiempo récord la vestimenta utilizada durante la presentación.

El valor de las danzas folclóricas

Entre los grupos que participaron estuvo el Taller Pachamama de Danzas Folclóricas, que funciona en el CIC Pablo Mesples del barrio Constitución.

La profesora Soledad Quinteros llegó al anfiteatro junto a unos 20 niños y destacó el valor cultural de la actividad. "Estas actividades revalorizan la cultura de nuestra provincia", sostuvo Soledad.

El taller funciona desde hace tres años y, con la colaboración de Marcela y Laura Ríos, trabaja con unos 50 adultos y 30 niños.

Los niños vivieron su Pachamama. Javier Rueda

"Tenemos niños desde los 5 años hasta personas de 90. A todos los capacitamos y les exigimos para que tengan la capacidad de armar cuadros diversos en muy poco tiempo", explicó Quinteros.

El espacio aborda tanto danzas folclóricas de estilización como tradicionales. Para la Pachamama de los Niños, los pequeños prepararon un cuadro especial de agradecimiento a la Madre Tierra.

La profesora también agradeció especialmente a las familias de los bailarines, tanto por acompañar a los chicos como por confeccionar en tiempo récord la vestimenta utilizada durante la presentación.

Una tradición que busca quedarse

Al finalizar la ceremonia, Viviana Báez resumió el sentido de una celebración que, después de 14 ediciones, busca trascender el ritual para convertirse en una herramienta de transmisión cultural.

"Agradezco a Dios, a la Virgen, a la Madre Tierra, a la Pachamama y a mis padres, que son el motor de mi vida. Mi padre está en el cielo, mi madre acá en la Tierra y mi hermana ahora también se convierte en otro ángel para nosotros", expresó. Y extendió el agradecimiento a sus hermanos y a toda su familia, que la alentaron a continuar pese al momento de dolor.

La Pachamama de los Niños volvió así a cumplir con su propósito: acercar a las nuevas generaciones a las coplas, las danzas, las ofrendas y el agradecimiento a la Madre Tierra, con la convicción de que una tradición permanece viva cuando los más pequeños la conocen, la hacen propia y deciden transmitirla a quienes vienen detrás.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD