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VIDEO. Solís Pizarro vive entre la contaminación del río Arenales, el riesgo de leptospirosis y el temor a las inundaciones

La alerta por leptospirosis volvió a exponer la realidad de barrio Solís Pizarro. La contaminación del río Arenales, la proliferación de roedores, los basurales clandestinos y el riesgo de inundaciones ante el fenómeno de El Niño se combinan con un escenario que hoy moviliza a los vecinos, quienes reclaman obras urgentes para mejorar las condiciones del barrio que consideran se encuentra "abandonado".
Barrio Solís Pizarro, el panorama a orillas del río Arenales. Fotos: Nicolás Poclava
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La reciente alerta por leptospirosis en otro sector de la ciudad encendió las alarmas entre los vecinos de barrio Solís Pizarro, en la zona oeste baja de la ciudad. A escasos metros del río Arenales, las familias sostienen que conviven desde hace años con un escenario que consideran propicio para la propagación de enfermedades: aguas contaminadas, basurales a cielo abierto, proliferación de roedores y animales sueltos que circulan entre las viviendas.

La preocupación se profundiza por estos días debido a las advertencias sobre un posible período de lluvias intensas asociado al fenómeno de El Niño. Los habitantes del barrio aseguran que, además del riesgo sanitario, viven con el temor permanente de que una crecida del río provoque una nueva emergencia, ya que denuncian que las defensas son insuficientes y que la erosión avanza cada año sobre las viviendas.

Para quienes viven en Solís Pizarro, la leptospirosis no representa un problema aislado, sino la consecuencia visible de años de contaminación ambiental y falta de intervención estatal.



Un río contaminado convertido en un riesgo para la salud
Dominga, una de las vecinas, explica que el río Arenales dejó de ser solamente un curso de agua para transformarse en un foco permanente de contaminación.

"El problema es la enfermedad que transmiten las ratas. Estamos inundados de roedores porque constantemente aparecen residuos en la ribera. Durante la madrugada vienen personas y descargan basura, restos de alimentos y desperdicios. Pareciera que traen todo desde otros lugares y lo tiran acá", denunció.

 



La mujer sostiene que la basura atrae primero a las ratas y luego a perros, caballos y otros animales que buscan alimento entre los residuos. "Los perros comen donde estuvieron las ratas. Después vuelven a las casas y todo eso representa un riesgo para las familias".

La preocupación aumenta porque muchas familias viven junto al río y decenas de niños utilizan ese sector como espacio de recreación. "Los chicos juegan en el agua, chapotean, los perros también entran y nadie toma conciencia del peligro. Todo eso puede traer enfermedades".

Los vecinos consideran que la situación afecta no solamente a Solís Pizarro sino a todos los barrios ubicados sobre la cuenca del río Arenales.



El temor a las lluvias y una tragedia anunciada
La otra gran preocupación es la llegada de la temporada estival. Las familias aseguran que desde hace años vienen advirtiendo sobre el deterioro del cauce y la necesidad de ejecutar obras de protección. "Con el fenómeno de El Niño estamos muy preocupados. Hace años presentamos notas pidiendo defensas para el río y nunca tuvimos respuestas", señaló Dora Cardozo.

Según explicó, el cauce fue modificándose con el paso del tiempo y la extracción de áridos profundizó la erosión de las márgenes. "El río viene cavando cada vez más cerca de las casas. Ya hubo viviendas afectadas y tenemos miedo de que una creciente se lleve todo".

Los vecinos recordaron que una vivienda cercana a las vías perdió parte de su estructura por el avance del agua y advirtieron que muchas otras podrían correr la misma suerte si no se realizan obras de contención. "Esperamos que no tenga que ocurrir una tragedia para que recién aparezcan las soluciones".



Reclamos que llevan años sin respuestas
La emergencia sanitaria reactivó una larga lista de reclamos históricos.

Dora aseguró que la contaminación del río nunca dejó de ser motivo de preocupación y cuestionó la falta de respuestas de las autoridades. "Siempre estuvimos reclamando por este tema. Hoy se habla de leptospirosis, pero el problema viene desde hace muchos años".

Por ello pidió al gobernador, al intendente y a la Municipalidad que recorran el barrio. "Necesitamos que se hagan presentes. No es la primera vez que pedimos ayuda".

También reclamó la limpieza de terrenos baldíos que permanecen cubiertos por pastizales. "Hay muchos terrenos urbanizados que no están habitados y nadie se ocupa del desmalezado. Todo eso favorece la presencia de ratas, víboras y alacranes".

Las vecinas señalaron que el barrio no cuenta con un presidente barrial y que son ellas mismas quienes impulsan los reclamos colectivos.

"Somos el barrio del olvido"

Durante la recorrida, Dora resumió con una frase el sentimiento compartido por muchos habitantes.

"Solís Pizarro es el barrio del olvido": la expresión no sólo hace referencia al estado del río. Los vecinos aseguran que viven sin infraestructura básica y que el crecimiento del barrio nunca fue acompañado por inversiones públicas.

"No tenemos centro de salud, no tenemos destacamento policial, no tenemos escuela pública y tampoco un centro vecinal".

La única institución educativa cercana es privada, lo que limita el acceso de muchas familias. "Hay padres con tres o cuatro hijos que no pueden pagar una cuota mensual".



Urbanización pendiente y promesas incumplidas
Los vecinos también denunciaron que hace aproximadamente diez años funcionarios provinciales realizaron relevamientos y prometieron avanzar con la urbanización del sector.

Incluso, según relataron, solicitaron aportes económicos a numerosas familias. "Nos prometieron soluciones y nunca llegaron. Tenemos la Ley Nacional 27.453 que reconoce nuestros derechos como barrio popular, pero seguimos esperando".

Consideran que la regularización dominial y la incorporación de infraestructura siguen siendo una deuda pendiente.

Tragedias que todavía duelen
Entre los recuerdos más dolorosos aparecen los incendios ocurridos en viviendas con conexiones eléctricas precarias.

Los vecinos afirmaron que ya hubo tres víctimas fatales como consecuencia de esos siniestros. "Queremos pagar la luz, el agua y vivir como cualquier ciudadano. No queremos conexiones clandestinas; queremos servicios legales y seguros".

También pidieron que cesen las miradas discriminatorias hacia quienes viven en barrios populares. "No estamos acá porque queremos vivir mal. Muchas familias no tienen otra posibilidad".

Convivir con alimañas
La cercanía con el río expone diariamente a los vecinos a la presencia de animales ponzoñosos. "Vivimos con alacranes, víboras, ratas enormes y todo tipo de bichos", contó Estela.

"Uno limpia la casa todos los días, pero el problema sigue estando afuera. Mientras continúe el basural sobre el río, las alimañas seguirán entrando".

Un pedido urgente
Los vecinos coinciden en que la alerta por leptospirosis debería marcar un punto de inflexión para intervenir de manera integral en la zona.

Reclaman el saneamiento del río Arenales, controles para evitar los basurales clandestinos, campañas de prevención sanitaria, erradicación de roedores, limpieza de terrenos baldíos, obras de defensa ante posibles inundaciones, urbanización, mayor presencia policial, acceso a la salud y educación pública.

"No queremos esperar otra tragedia. Hoy hablamos de leptospirosis, pero mañana puede ser una inundación o cualquier otra emergencia. Lo único que pedimos es que el Estado mire hacia este lado de la ciudad y que podamos vivir dignamente, con los mismos derechos que cualquier otro vecino", finalizaron.



El testimonio de los vecinos de Solís Pizarro constituye la radiografía de un barrio que convive todos los días con múltiples factores de riesgo: un río contaminado, amenazas sanitarias, vulnerabilidad ambiental y una histórica sensación de abandono que, según afirman, sólo se hace visible cuando una nueva alerta pone el foco sobre la zona.

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