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Un instituto tecnológico italiano busca desembarcar en Argentina y proyecta abrir en Salta

El modelo ITS, que combina formación técnica, práctica profesional y demanda concreta de las empresas, busca instalarse en el país. Salta aparece como punto de partida del proyecto y la intención es avanzar con una primera experiencia en 2027.
Lunes, 17 de agosto de 2026 19:41
Giuseppe Nardiello, referente del ITS Giulio Natta y Darío Pellegrini, de la Cámara Pyme.
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Un modelo italiano de formación técnica superior busca desembarcar en Argentina y abrir en Salta la primera experiencia del proyecto de internacionalización. Las conversaciones comenzaron en 2024 y esta semana dieron un nuevo paso con la llegada a la provincia de Giuseppe Nardiello, referente del ITS Giulio Natta, quien mantendrá reuniones con autoridades educativas, universidades y representantes empresarios para definir qué perfiles profesionales necesita el mercado laboral local.

La iniciativa apunta a replicar en el país un sistema que en Italia vincula directamente la educación con las necesidades de las empresas. La intención es que Salta sea el punto de partida, aunque todavía quedan por resolver aspectos centrales como las carreras que se dictarán, la articulación con universidades, las empresas participantes y el esquema de financiamiento. El objetivo planteado por sus impulsores es poder avanzar con la apertura durante 2027.

Dario Pellegrini, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Italo-Iberoamericana y de la Cámara PyME de Salta, explicó a El Tribuno que el vínculo comenzó a tomar forma luego de una visita de Nardiello a la provincia en octubre de 2024. A partir de allí comenzó a trabajarse específicamente en la posibilidad de instalar un ITS en Argentina, tomando a Salta como base inicial.

Carreras diseñadas junto a las empresas

Una de las principales diferencias del modelo ITS es que la oferta académica no se define únicamente desde la institución educativa, sino a partir de las necesidades del sector productivo.

Los cursos se construyen junto con las empresas. Entonces son las empresas las que dicen qué cursos necesitan”, explicó Pellegrini al traducir a Nardiello. La lógica apunta a evitar capacitaciones desconectadas de las posibilidades reales de inserción laboral: “Si la empresa no necesita, la formación no se hace”.

Por eso, durante su estadía en Salta, Nardiello tiene prevista una agenda de reuniones con cámaras vinculadas con la minería, la industria y las pymes, además de instituciones educativas. El objetivo es identificar qué trabajadores necesitan actualmente las empresas y qué perfiles podrían demandar en los próximos años.

Pellegrini mencionó, por ejemplo, la posibilidad de diseñar una capacitación específica para quienes deban desempeñarse en laboratorios relacionados con el litio. “Son carreras casi hechas a medida”, resumió.

Dos años, teoría y práctica

El esquema contempla carreras de dos años de duración y unas 2.000 horas de capacitación, distribuidas aproximadamente en partes iguales entre formación teórica y práctica. La práctica profesional es obligatoria y busca que los alumnos tengan contacto con empresas mientras todavía están estudiando.

Nardiello sintetizó la diferencia con la formación universitaria a partir de una idea: “La universidad tiene en el centro el conocimiento. En el centro del ITS está el saber hacer, la competencia”. El planteo no busca enfrentar ambos sistemas, sino complementarlos. “El mundo del trabajo necesita buenos doctores y buenos técnicos”, sostuvo.

Otro rasgo distintivo es que al menos el 70% de los docentes deben provenir del mundo laboral, de manera que buena parte de la enseñanza quede en manos de profesionales con experiencia directa en las actividades para las que se prepara a los estudiantes.

El empleo como objetivo

La inserción laboral es uno de los principales parámetros con los que se mide el funcionamiento del sistema. Según los datos aportados durante la entrevista, el instituto que dirige Nardiello alcanza un 96% de empleabilidad entre sus egresados, e incluso algunos reciben más de una propuesta de trabajo al finalizar la carrera.

El proyecto apunta precisamente a reducir una dificultad que, según Pellegrini, ya observan muchas empresas salteñas: necesitan incorporar personal, pero frecuentemente deben destinar largos períodos a capacitarlo antes de que pueda desempeñarse plenamente.

Los que se reciban entren directamente al mundo laboral”, resumió Pellegrini sobre uno de los objetivos de la propuesta.

Articulación con universidades salteñas

La iniciativa también contempla trabajar junto con universidades de la provincia. Una de las posibilidades en análisis es que los estudiantes obtengan dos títulos paralelos: uno emitido por el ITS, con validez en Italia, y otro otorgado por una universidad argentina. En el país, la formación tendría el carácter de una tecnicatura superior universitaria.

La Universidad Católica de Salta es una de las instituciones que, según Pellegrini, ya manifestó interés en el proyecto.

El financiamiento, el punto por resolver

Uno de los aspectos que todavía debe definirse es cómo se financiará la primera experiencia. Entre las alternativas aparece un eventual acuerdo entre los ministerios de Educación de Argentina e Italia, con posible participación de la Región de Lombardía.

Si esa vía no prospera, también se analiza avanzar con financiamiento privado, mediante una universidad o una empresa interesada en formar personal específico. Otra posibilidad es un esquema mixto, con aportes públicos y privados.

La actual visita de Nardiello a Salta busca justamente avanzar en esas definiciones y determinar qué formación necesita el entramado productivo provincial antes de poner en marcha el proyecto.

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