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El Sistema de Alerta Temprana del Pilcomayo informó sobre ascensos que van "a contramano de toda la historia de crecientes del río" en la cuanca alta boliviana emitiendo la "alerta amarilla".
Estos ascensos, si bien están fuera de tiempo, no constituyen situaciones de riesgo.
Según el informe: se observaron ascensos en los parajes San Josesito (2,51 m, alerta amarilla) y en Tarapaya (0,57 m, alerta amarilla).
Esperaban leves ascensos en la jornada de ayer en el Puente Aruma y en Villamontes, lugares ya muy cerca de la denominada "Triple Frontera" con Paraguay y con nuestro Chaco Salteño.
Si bien no existe, por ahora, trabajos científicos concretos que indiquen cómo afectaría el actual "súper niño" en la cuenca alta boliviana, las autoridades paraguayas ya comenzaron a trabajar en las obras sobre el Pilcomayo. Los trabajos en Pozo Hondo comprenden la construcción de muros de contención, el mantenimiento del cauce, remoción de sedimentos en la embocadura, aprovechando el bajo caudal invernal y otras intervenciones preventivas. Mantienen un monitoreo permanente de la evolución del río y coordinan acciones con diferentes instituciones ante el inicio de un periodo de lluvias intensas y persistentes. Desde Asunción se coordinan con gobernaciones y municipalidades trabajos en la red vial para garantizar la conectividad durante las lluvias.
En tanto que, en el lado salteño del Pilcomayo, se destinaron casi 260 millones de pesos (según Resolución Nº530 de la Secretaría de Obras Públicas, Expediente Nº 34 - 132.128/25) para obras de defensa y sin embargo siguen habiendo muchos reclamos.
Las principales observaciones de criollos e indígenas son las ubicaciones de las defensas y los materiales utilizados. Misión La Paz es quizás la urbanización más expuesta a la naturaleza de un río que crece en su caudal en cuestión de horas y cuyas aguas golpean con violencia cada año más cerca de las viviendas e instituciones del pueblo.
Los lugareños observan que con bolsas de arena no van a poder hacer nada para cuando lleguen las primeras crecidas que ya se anuncian como más tempranas. Si un 18 de agosto ya está comenzando a subir, calculan que desde septiembre y octubre el río traerá su miedo. Ni se quieren imaginar cómo serán noviembre y diciembre. La temporada de lluvias no está "ahicito", está mucho más cerca y con serias amenazas de ser histórica.
En Bolivia
El SENAMHI (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, de Bolivia) emitió un boletín informativo de predicción climática para el trimestre agosto, septiembre y octubre 2026. Si se lo cruza con la información disponible de la Comisión Trinacional del Pilcomayo, la lectura cambia un poco respecto de una interpretación puramente meteorológica.
El informe boliviano no anticipa una temporada de lluvias extraordinarias en la cuenca alta del Pilcomayo, pero tampoco permite hablar de una temporada seca.
El escenario que aparece es de lluvias cercanas a lo normal durante agosto-octubre, con una señal de mayor actividad sobre sectores del Chaco hacia septiembre y octubre.
Esto es importante porque la cuenca alta del Pilcomayo tiene un régimen de lluvias fuertemente estacional: las precipitaciones se concentran entre octubre y marzo, y las características del terreno hacen que las tormentas puedan generar respuestas rápidas del río.
La propia Comisión Trinacional describe el escurrimiento de la cuenca alta como torrencial, debido a suelos poco profundos, escasa cobertura vegetal y superficies rocosas de baja permeabilidad.
Por eso, la pregunta no debería ser solamente "cuánto va a llover", sino cuándo comenzarán las lluvias importantes y si esas precipitaciones serán suficientes para cambiar el comportamiento del río.
"Está lloviendo por demás", dicen los criollos de Santa Victoria Este. Las intensas precipitaciones de estos últimos días inquietan a los pobladores del Chaco salteño.
El peligro
Con el informe del SENAMHI Bolivia y los informes hidrométricos de la Comisión Trinacional se puede construir un escenario bastante más concreto para el Chaco salteño, entre septiembre y el fin de año de 2026.
La lectura de la información disponibles es que en el área de Santa Victoria Este en general, y Misión La Paz en particular, deberían prepararse para un aumento progresivo del riesgo hidrológico desde septiembre, con el período de mayor atención entre octubre y diciembre. Diciembre debe ser considerado un período de vigilancia hidrológica elevada.
Los antecedentes de Misión La Paz muestran que el problema no es solamente la altura del agua: el desplazamiento y avance del cauce también representa una amenaza para infraestructura y caminos. El Tribuno informó, en diciembre de 2025, el significativo avance del río hacia la ruta, con la posibilidad de dejar aisladas a unas 15 comunidades, destruyendo además viviendas y edificios institucionales en la urbanización.
En la síntesis se puede decir que mientras Bolivia monitorea los primeros ascensos y Paraguay ya ejecuta obras preventivas, en Salta persisten los reclamos por las defensas construidas. El río todavía no está en creciente, pero las comunidades ya están mirando hacia la cuenca alta. Y esta vez, mucho antes de que llegue el verano.
Mes a mes
Para septiembre no se esperaría una gran creciente, hay bajo a moderado riesgo. La razón es que el informe climático no muestra un exceso generalizado de precipitaciones. Sí hay sectores del Chaco con lluvias superiores a la normal, pero el escenario es muy heterogéneo. Hay un dato a destacar: septiembre puede ser el mes en que comiencen las primeras respuestas hidrológicas de la temporada. En Misión La Paz se esperan niveles relativamente bajos y primeros repuntes con tormentas.
Para octubre cambia el escenario. El SENAMHI pronostica lluvias superiores a la normal en el noreste del Chaco y condiciones normales en buena parte del resto de la región. Esto es relevante porque el Pilcomayo es un río con respuesta muy rápida a las precipitaciones de su cuenca alta. Por lo tanto, octubre puede presentar una combinación de mayor frecuencia de lluvias + mayor humedad + capacidad de generar repuntes más frecuentes del río. No necesariamente una gran crecida, pero sí una mayor probabilidad de que Misión La Paz registre ascensos importantes respecto de septiembre.
En noviembre el escenario comienza a ser más delicado. Aparece una limitación importante del informe del SENAMHI que termina su predicción en octubre. Sin embargo, desde el punto de vista hidrológico, noviembre es un mes que merece especial atención porque ya está en la temporada lluviosa. Con lo cual hay riesgo moderado-alto de crecidas. Pero la condición dependerá más de las lluvias del mes anterior: si octubre deja una cuenca húmeda y noviembre presenta varias tormentas intensas, la posibilidad de repuntes importantes aumenta.
Diciembre será el primer mes que consideraría de vigilancia máxima. Si bien no hay una predicción específica, pero sí debe ser considerado un período de vigilancia hidrológica elevada para Misión La Paz y Santa Victoria Este. La razón es que para entonces la cuenca ya debería encontrarse plenamente dentro de su ciclo lluvioso.