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La alarma en el transporte metropolitano vuelve a instalarse con fuerza en Salta. A tres meses del conflicto que derivó en la reducción del servicio nocturno, los empresarios aseguran que la situación financiera de las empresas volvió a un punto límite y lanzaron una advertencia que resume el escenario: "Saeta ya no paga ni el gasoil", dijeron.
Según plantearon empresarios, los compromisos asumidos en mayo para recomponer el funcionamiento del sistema se fueron diluyendo con el paso de las semanas y, actualmente, la deuda acumulada ya rondaría los $14.000 millones y con agosto próximo a vencer.
El problema central, señalaron, es la falta de fondos para sostener el funcionamiento cotidiano. Durante agosto, las empresas vienen afrontando con recursos propios el costo del gasoil y, a diferencia de lo que ocurría anteriormente, Saeta dejó de realizar incluso los anticipos semanales destinados a la compra de combustible.
A esto se suma el atraso en el pago de los certificados correspondientes a los kilómetros efectivamente prestados. Los empresarios indicaron que todavía se adeuda la totalidad del certificado de julio, mientras que recién se habría terminado de cancelar el correspondiente a junio. La demora se produce cuando agosto ya está próximo a finalizar.
Los recortes
La falta de recursos ya comenzó a trasladarse al servicio. Los empresarios señalaron que la primera reducción fue del 13%, mientras que hace aproximadamente dos semanas se aplicó otra disminución del 4%. Ahora, además, se dispuso una reducción de las frecuencias los sábados.
El escenario guarda similitudes con el conflicto de mayo, cuando las empresas redujeron el horario nocturno ante la imposibilidad de afrontar los costos de funcionamiento. Aquella medida fue levantada después de que se alcanzara un acuerdo con Saeta y se establecieran compromisos y mecanismos para garantizar los recursos.
Fondos sin aparecer y reunión el lunes
Uno de los puntos que genera mayor preocupación en el sector es el incumplimiento de los mecanismos financieros previstos en el acta acuerdo y en los decretos dictados durante el conflicto anterior.
Según explicaron los empresarios, se había previsto una reasignación de partidas de otras áreas del Gobierno provincial por unos $6.000 millones, destinada a reforzar los recursos para el sistema de transporte. Ese dinero, aseguran, nunca llegó.
La consecuencia, advierten, es un crecimiento acelerado de la deuda que coloca a las empresas en una situación que califican como "insostenible".
El problema también alcanza a las obligaciones fiscales. Saeta había acordado con las empresas planes de pago ante la AFIP para permitirles afrontar la deuda acumulada por aportes y contribuciones. Pero, según denunciaron los empresarios, actualmente ni siquiera se estarían cumpliendo los anticipos correspondientes a esas obligaciones.
Reunión del lunes
Ante este escenario, los empresarios tienen previsto reunirse el próximo lunes para analizar la situación y definir los pasos a seguir.
El sector espera además una respuesta de Saeta, que hasta el momento -según señalaron- no llegó.
La preocupación empresaria es que el sistema vuelva a entrar en el mismo círculo que derivó en el conflicto de mayo: falta de recursos, acumulación de deuda, imposibilidad de afrontar combustible y costos operativos y, finalmente, reducción de los servicios.
Con los certificados atrasados, la deuda creciendo y el gasoil siendo afrontado directamente por las empresas, el transporte metropolitano vuelve a quedar al borde de una nueva crisis. Y esta vez, la señal de alarma aparece incluso antes de que termine de resolverse la anterior.