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Anticipan una primavera con calores extremos para Salta 

Por el "Súper Niño", un estudio regional del CIIFEN prevé que el fenómeno alcance su máxima intensidad entre octubre y diciembre. La evolución de las precipitaciones en la cuenca alta del Pilcomayo será uno de los puntos a seguir.

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El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y los principales modelos climáticos anticipan que podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante la primavera, con su pico entre octubre y diciembre. Para Salta, el escenario plantea principalmente una señal de temperaturas por encima de los valores normales, mientras que el comportamiento de las precipitaciones aparece mucho menos definido.

El dato más contundente surge del informe "El Niño/La Niña en América Latina", correspondiente a agosto de 2026, elaborado por el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN). El estudio señala que para septiembre-noviembre existe una probabilidad del 100% de condiciones cálidas, con permanencia prevista hasta comienzos de 2027. A su vez, los modelos asignan un 95% de probabilidad a que el fenómeno alcance un pico de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, y un 69% de posibilidades de que la magnitud del episodio supere los registros históricos disponibles desde 1950.

La evolución del océano Pacífico explica la creciente preocupación. Durante julio se intensificaron las anomalías cálidas de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial, con valores de entre 2,5 y 5 °C por encima de lo normal. El informe vincula este comportamiento con la propagación de una onda Kelvin hacia el Pacífico central y oriental.

El calentamiento también se profundizó debajo de la superficie. Una nueva onda Kelvin llegó durante julio al Pacífico oriental y generó anomalías de hasta 8 °C por encima de lo normal en los primeros 200 metros, mientras que en los primeros 300 metros se observaron anomalías de hasta 6 °C.

¿Qué significa para Salta?

El estudio no ofrece un pronóstico puntual para Salta ni identifica a la provincia dentro de una categoría específica de lluvias. Por eso, no permite afirmar que en Salta lloverá por encima de lo normal durante la primavera.

Lo que sí aparece con claridad es una señal de temperaturas superiores a las normales en buena parte de Sudamérica. Para septiembre-noviembre, los modelos NMME y ECMWF pronostican anomalías térmicas de entre 2 y 3 °C por encima de lo normal en Bolivia, Paraguay, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Chile.

Para Salta, por su ubicación y su proximidad climática con Bolivia y Paraguay, este escenario constituye una señal de vigilancia, pero no debe convertirse directamente en un pronóstico provincial de +2 o +3 °C. El documento no permite realizar esa extrapolación con ese nivel de precisión.

La principal incógnita para la provincia está, entonces, en las precipitaciones.

Lluvias: una señal mucho más compleja

El mapa regional muestra condiciones de precipitaciones por encima de lo normal en Paraguay y el sur de Brasil, además de la costa de Ecuador y el centro de Chile. En cambio, aparecen condiciones inferiores a lo normal en el norte de Sudamérica, Centroamérica y el sur de Chile.

El estudio no coloca a Salta dentro de una zona con una señal definida de exceso o déficit.

Esto es particularmente importante para el Chaco salteño y la cuenca alta del Pilcomayo, porque el comportamiento del río no puede deducirse simplemente de la intensidad de El Niño.

La provincia queda en una zona en la que será necesario seguir la evolución concreta de las lluvias sobre Bolivia, Paraguay y el norte argentino, especialmente durante octubre, noviembre y diciembre.

Un Niño que todavía puede intensificarse

El informe destaca que durante julio se produjo un fortalecimiento de los vientos del oeste en el Pacífico central, mientras que el Índice de Oscilación del Sur permaneció dentro del umbral asociado con El Niño. El 15 de agosto, el IOS registró un valor de -18,9, muy por debajo del umbral de -7 utilizado como referencia para condiciones favorables al fenómeno.

Todos estos indicadores apuntan en una misma dirección: el fenómeno no está perdiendo fuerza; está entrando en una etapa de intensificación.

Los pronósticos de temperatura del océano para septiembre-noviembre refuerzan esa perspectiva. Tanto el NMME como el ECMWF prevén anomalías superiores a 3 °C en el Pacífico ecuatorial, con el calentamiento extendiéndose hacia las costas del continente americano.

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