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La Fundación Alfarcito necesita sumar voluntarios que cuenten con camionetas para poder llegar a comunidades de la Quebrada del Toro donde desarrolla sus distintos programas de acompañamiento. Los caminos de montaña y las largas distancias dificultan el acceso a muchas familias que requieren presencia, escucha y asistencia.
Agustina Rosado, directora ejecutiva de la institución, explicó que actualmente trabajan con 25 comunidades de la zona a través de distintos proyectos, entre ellos el proyecto Comunidad, que consiste en recorrer los parajes, visitar a personas mayores y acompañar a los niños de las escuelas primarias para conocer sus necesidades.
“Muchas de las comunidades se acceden por caminos de tierra. Solo siete están sobre la ruta y el resto están metidas en los cerros”, explicó Rosado. En ese sentido, señaló que lugares como Cerro Negro de Tirao o Cerro Negro de Tejada requieren vehículos preparados para transitar caminos complejos, incluso camionetas 4x4.
Una invitación a acompañar más que a llevar ayuda
Desde la Fundación remarcaron que la necesidad no pasa solamente por llevar recursos materiales, sino principalmente por acercarse a las personas que viven en los cerros.
“Hoy en día La Quebrada no necesita cosas gigantes, sino que necesita compañía”, sostuvo Rosado. Explicó que muchas familias pasan gran parte del día realizando tareas rurales, como el pastoreo de animales, el tejido, el cuidado de plantas y la cosecha, y que cada vez son más los adultos mayores que viven solos porque sus hijos y nietos deben trasladarse a otras ciudades para estudiar o trabajar.
“La soledad hace que todo sea más pesado. Lo que queremos hacer es acompañar a todas esas personas, ir a verlas, charlar con ellos”, afirmó.
Proyectos educativos y comunitarios en los cerros
Además del acompañamiento territorial, la Fundación desarrolla las Becas Padre Chifri, destinadas a jóvenes que estudian carreras terciarias, universitarias o realizan cursos y oficios. El programa busca sostener tanto sus necesidades económicas como su formación académica y humana.
A partir de ese trabajo surgieron proyectos impulsados por los propios becarios, quienes organizan iniciativas en sus comunidades de origen. Entre ellos se encuentra una actividad realizada en Cerro Negro de Tirao, donde se pintaron los pisos de una escuela con reglas ortográficas para ayudar a los alumnos de primaria.
También se desarrolló el proyecto “Capas de Sabor” en Santa Rosa de Tastil, donde jóvenes becarios vinculados a la gastronomía capacitaron a vecinos en la elaboración de productos.
La convocatoria de la Fundación Alfarcito apunta a sumar personas que quieran aportar su tiempo y movilidad para continuar recorriendo los caminos de la Quebrada del Toro y mantener vivo el acompañamiento que inició el Padre Chifri, fundador de la institución, quien recorría los cerros visitando casa por casa a las familias.