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Un loro barranquero que sobrevuela un árbol o un zorro que aparece durante la noche cerca de una vivienda suelen generar temor o desconfianza. Sin embargo, detrás de esas escenas existe un equilibrio natural que cumple una función clave: la biodiversidad ayuda a regular la circulación de ciertos patógenos y puede actuar como una barrera sanitaria para las personas.
Así lo explicó Mariana Chanampa, jefa del Programa Biodiversidad de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a El Tribuno, quien destacó la importancia de comprender que los animales silvestres forman parte de una red ecológica compleja y que su eliminación no representa una solución frente a las enfermedades. La biodiversidad funciona como una trama de relaciones que influye en la manera en que circulan los microorganismos en el ambiente.
“Eliminar la fauna silvestre creyendo que así nos protegemos es un error”, plantea el informe, ya que al modificar los ecosistemas se pueden alterar mecanismos naturales que contribuyen a controlar la presencia y transmisión de determinados patógenos.
El equilibrio natural como barrera sanitaria
Uno de los conceptos centrales para entender esta relación es el llamado efecto de dilución, un fenómeno estudiado por la ecología de enfermedades. En términos generales, explica que en determinados ambientes, cuando existe una mayor diversidad de especies y un equilibrio entre sus poblaciones, algunos patógenos pueden tener más dificultades para transmitirse de manera eficiente.
La explicación está vinculada al rol de insectos transmisores como mosquitos, garrapatas o flebótomos. Estos vectores pueden alimentarse de distintas especies, pero no todos los animales funcionan de la misma manera frente a un patógeno: algunos pueden favorecer su mantenimiento y otros actúan como un “callejón sin salida”, interrumpiendo la cadena de transmisión.
Por eso, cuando se pierde biodiversidad y se degradan los ambientes naturales, pueden desaparecer esas barreras ecológicas y aumentar el contacto entre animales, vectores y personas.
Hantavirus: cuando el avance humano modifica el riesgo
Uno de los ejemplos más conocidos en Salta es el hantavirus. El informe señala estudios realizados en los departamentos Orán y San Martín, zonas con alta incidencia del Síndrome Pulmonar por Hantavirus, donde se detectó infección en roedores silvestres.
La transmisión está vinculada principalmente con áreas donde el monte fue fragmentado por actividades humanas y donde aumenta el contacto entre ambientes naturales y viviendas rurales. La pérdida de depredadores naturales, junto con otros factores ambientales, puede favorecer el incremento de poblaciones de roedores y elevar el riesgo sanitario.
Lepra, loros y otras enfermedades asociadas a la manipulación de fauna
Otro caso mencionado es el de los quirquinchos. Algunas especies, como el armadillo de nueve bandas, pueden actuar como reservorio natural de la bacteria causante de la lepra. Sin embargo, el riesgo no está en la presencia del animal en el monte, sino en prácticas como la caza, la manipulación directa o el consumo de su carne.
También se destaca la situación de los loros y otras aves silvestres, que pueden portar Chlamydia psittaci, bacteria responsable de la psitacosis.
En este caso, el problema sanitario está asociado principalmente al tráfico ilegal y la tenencia de aves como mascotas, ya que aumenta el contacto estrecho entre animales y personas.
La importancia de conservar el monte
La modificación de los ambientes naturales también puede influir en enfermedades como la leishmaniasis. Cuando se generan zonas donde el monte limita con viviendas o cultivos, los vectores pueden acercarse más a las personas y aumentar las posibilidades de transmisión.
En el caso de la leishmaniasis visceral, estudios realizados por investigadores de la Universidad Nacional de Salta y el CONICET identificaron ciclos donde animales silvestres como zorros y pequeños mamíferos pueden actuar como reservorios naturales.
Con el avance de las poblaciones, los vectores pueden entrar en contacto con perros domésticos, que funcionan como un puente hacia las personas.
Una sola salud: personas, animales y ambiente
Desde la mirada ambiental, la prevención no pasa por eliminar especies sino por conservar ecosistemas equilibrados. El concepto de Una Sola Salud (One Health) resume esta idea: la salud humana, la sanidad animal y la salud de los ecosistemas están conectadas.
En ese sentido, cuidar la biodiversidad, evitar el tráfico de fauna y respetar la distancia con los animales silvestres son herramientas fundamentales para reducir riesgos y favorecer una convivencia equilibrada entre la naturaleza y las comunidades.