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VIDEO. “Correr por él es decirle que estamos”: las historias que emocionaron en la maratón de HIRPACE

La tradicional competencia solidaria de HIRPACE volvió a reunir este domingo a cientos de salteños en el Monumento al General Martín Miguel de Güemes. En diálogo con El Tribuno, las familias compartieron las historias de vida de sus hijos, sus desafíos cotidianos y el valor del acompañamiento, en una jornada cargada de emoción, inclusión y solidaridad.
Fotos: Javier Rueda

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La mañana del domingo tuvo como escenario el Monumento al General Martín Miguel de Güemes, donde se vivió una nueva edición de la maratón solidaria “Corro X Vos”, organizada por HIRPACE.  Cada corredor que participa lo hace simbólicamente en nombre de uno de los niños, jóvenes o adultos que forman parte de HIRPACE. Así, detrás de cada número hay una historia, una familia y una realidad que busca ser visibilizada.

Mientras los últimos participantes cruzaban la línea de llegada, las familias compartieron con El Tribuno sus experiencias y dejaron mensajes que reflejaron el verdadero espíritu de la carrera.

Correr por Aiza: “Ella no lo puede hacer, pero yo lo voy a hacer siempre por ella”

Entre las historias que emocionaron durante la jornada estuvo la de Aiza, una niña con parálisis cerebral y retraso madurativo. Su tía, Carla Kiova, fue quien corrió en su nombre. “Hace dos semanas que ya nos venimos preparando”, contó la corredora, quien aseguró sentirse profundamente emocionada por participar.

Para la familia, acompañar a Aiza es una tarea cotidiana, pero también una experiencia atravesada por el amor y los avances que logra gracias al tratamiento que recibe. “Estoy muy feliz de acompañarla todos los años”, expresó Kiova. Y dejó una frase que sintetizó el sentido de su participación: “Ella no lo puede, pero yo lo voy a hacer siempre por ella”.

La abuela de Aiza, que llegó desde Jujuy para acompañarla, destacó además el trabajo de HIRPACE y el estímulo que reciben los niños. “Cada niño avanza un poquito”, señaló, al valorar el acompañamiento de profesionales, docentes y familias.

Julián y una comunidad que se sostiene entre todos

Antonella llegó junto a su hijo Julián, de 9 años, quien tiene encefalopatía crónica no evolutiva, microcefalia, hipoplasia callosa y otras patologías asociadas.

Para ella, el día a día implica una dedicación permanente. Cuenta con equipamiento médico en su casa y, este año, también pudo sumar el apoyo de una enfermera.

Pero además de los tratamientos, Antonella destacó la importancia de la comunidad que se construyó alrededor de HIRPACE. “Si a una le sobra algo que la otra necesita, siempre nos colaboramos entre todas”, explicó. Ropa, medicación, pañales y hasta turnos médicos forman parte de una red de ayuda que las propias familias fueron construyendo.

Este año, por cuestiones personales y de salud, su pareja no pudo participar como corredor, aunque finalmente Julián tuvo cuatro personas que corrieron en su nombre.

“Que ojalá se siga sumando más gente cada año”, pidió Antonella, agradeciendo tanto a quienes forman parte de la institución como a quienes se acercan desde afuera para colaborar.

Brian, un atleta que volvió a correr

Desde Metán llegó Brian, acompañado por Marcela Olivera, quien ofició de guía. Para ambos, fue el segundo año participando de “Corro X Vos”. “Es una hermosa experiencia”, contó Marcela, quien describió a Brian como un atleta con mucha energía y destacó que ambos entrenan habitualmente.

Cuando le preguntaron a Brian cómo había vivido la jornada, su respuesta fue sencilla y contundente: “Un día lindo”.

Para quienes participan, el resultado deportivo queda relegado a un segundo plano. Lo importante es estar, acompañar y formar parte de una jornada que busca generar conciencia.

Futuros docentes que eligieron acompañar

La maratón también tuvo una importante presencia de estudiantes de Educación Especial del Instituto El Milagro.

Celeste y Victoria, alumnas de tercer año, explicaron que participan en el marco de sus prácticas en HIRPACE y que la experiencia les permitió acercarse de una manera más profunda a la realidad de las familias. “Estamos muy contentas”, contaron, destacando especialmente el acompañamiento recibido por parte de docentes, profesores y directivos de la institución.

Para ellas, la jornada representó también una oportunidad de aprendizaje pensando en su futuro profesional y en el vínculo que construirán como docentes de Educación Especial.

Bruno y una familia que pide más empatía

Judith y Alejandro llegaron para acompañar a Bruno. La familia destacó la importancia de que la sociedad pueda mirar a las personas con discapacidad desde otro lugar. “Queremos más empatía”, expresó Judith.

La familia de cinco integrantes atraviesa cotidianamente los desafíos vinculados a los tratamientos, la medicación y las necesidades de Bruno, quien además tiene crisis convulsivas.

En ese contexto, HIRPACE se convirtió para ellos en un espacio de contención. “Es nuestra casa. Nosotros nos sentimos ahí seguros, contenidos”, expresó Judith, quien destacó los progresos de su hijo y la felicidad que le genera asistir a la institución.

La familia también recordó que algunos chicos se encuentran actualmente internados y no pudieron participar de la maratón. Por eso, quienes estuvieron presentes sintieron que también corrían por ellos.

Kiki, 33 años y una familia que la acompaña desde siempre

Una de las escenas más emotivas tuvo como protagonista a Ana Belén, conocida cariñosamente como Kiki. Su familia contó que tiene 33 años y que forma parte de HIRPACE desde que tenía apenas un año y medio. Más de tres décadas después, continúa siendo el centro de una familia que la acompaña en cada paso. “Ella es la que nos une, es el centro de nuestras vidas”, expresó una de sus familiares.

Cinco corredores participaron en su nombre. Los carteles con su número y los abrazos al encontrarse con ellos fueron parte de una escena cargada de emoción.

La familia destacó además que Kiki aprendió en HIRPACE a expresar sus emociones y a desarrollar distintas habilidades que le permitieron crecer y sostener una vida plena junto a sus seres queridos. “Apoyen a HIRPACE porque de esa manera están apoyando el corazón de muchos niños”, fue el pedido que dejaron al finalizar la entrevista.

La historia de Benjamín y su familia 

Cinthia también llegó para acompañar a su hijo, quien tiene epilepsia e hidrocefalia. Como tantas otras familias, destacó el respaldo que encuentra diariamente tanto en HIRPACE como en el resto de las madres y profesionales. “Siempre estamos todas acompañadas y apoyadas”, remarcó.

Otra de las historias fue la de Benjamín, quien tiene parálisis cerebral luego de sufrir una sepsis tras haber nacido prematuramente. Su mamá, Ivana, explicó que descubrieron su condición cuando tenía poco más de un año y desde entonces comenzaron un camino de tratamientos y acompañamiento.

La familia se organiza entre ella y su mamá, que es quien se ocupa del cuidado de Benjamín mientras Ivana trabaja. Pero, por encima de las dificultades, dejó un mensaje especialmente dirigido a la sociedad: “Que lo vean como un niño normal”.

Pidió evitar las miradas de lástima o el aislamiento y recordó que los chicos con discapacidad tienen capacidades, inteligencia y formas propias de comunicarse y vincularse.

Su mamá, Raquel, también destacó el aprendizaje que encontró en el contacto cotidiano con otras familias y con los profesionales de HIRPACE.

La emoción de correr por alguien que no se conoce

Ailín participó por primera vez de la maratón y corrió por Bruno. Lo hizo sin conocer previamente su historia. “Es alegría, me encanta poder hacer algo por otra persona”, contó emocionada.

Durante la jornada finalmente pudo conocer a la persona por la que había corrido, un encuentro que convirtió la experiencia deportiva en algo mucho más personal. “Es poder hacerlo, disfrutar de hacerlo y disfrutar la carrera y la alegría de poder acompañar”, explicó.

Su mensaje fue también una invitación a mirar más allá de cada realidad individual: valorar lo que cada uno tiene y, desde el lugar que ocupa, aportar y acompañar.

Una carrera que vuelve a poner en el centro la solidaridad

Con cientos de participantes y familias reunidas en el Monumento a Güemes, “Corro X Vos” volvió a mostrar que el verdadero objetivo no está en quién llega primero.

Cada corredor representó a una persona que forma parte de HIRPACE. Cada medalla fue también para una familia. Y cada abrazo permitió visibilizar una realidad que necesita acompañamiento permanente.

La maratón busca, además, contribuir a sostener los tratamientos, actividades y espacios de asistencia de la institución, especialmente en un contexto complejo que vuelve fundamental el respaldo de la comunidad. Entre lágrimas, sonrisas, carteles, abrazos y corredores que llegaron hasta el último metro, quedó una certeza compartida por las familias: correr por alguien es también decirle que no está solo.

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