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La discusión por el nuevo Salario Mínimo Vital y Móvil volvió a poner en el centro del debate una pregunta que atraviesa a trabajadores, empresas y al Estado: ¿cuánto debe valer el piso salarial para que vuelva a cumplir la función para la que fue creado?
El Consejo del Salario no logró un acuerdo entre los representantes sindicales y empresarios, por lo que el Gobierno nacional deberá definir el nuevo valor. Mientras los gremios reclamaron llevarlo a $911.000, las cámaras empresarias propusieron una cifra cercana a los $400.000. Actualmente, el salario mínimo se ubica en $376.600.
Para Lucas Dapena, doctor en Ciencias Económicas, el problema central es que la inflación fue erosionando el rol que históricamente tuvo esta referencia salarial. "La idea inicial es que ningún trabajador cobre por debajo de eso", explicó, aunque advirtió que los procesos inflacionarios en Argentina hicieron que el salario mínimo "pierda la referencia y la posibilidad de ser actualizado y ser un referente".
El decano de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica de Salta consideró que el valor actual quedó muy alejado de la realidad económica de un trabajador. Según su análisis, el salario mínimo debería ubicarse "alrededor de $1.000.000", aunque reconoció que existe una tensión entre ese objetivo y la capacidad de pago de muchas empresas.
"Un salario mínimo vital y móvil no está mal que esté entre los $800.000 y $1.000.000, y no en los $400.000 o $380.000 que está actualmente, porque realmente pierde sentido la idea base con la cual se creó este concepto", sostuvo.
Recuperación económica
Uno de los interrogantes que aparece en la discusión es si una recomposición del salario puede convertirse en un motor para reactivar el consumo y acelerar la recuperación económica.
Dapena planteó que el análisis no debería enfocarse únicamente en si una suba salarial impulsa la economía, sino en recuperar una idea básica: que exista una remuneración digna por una jornada laboral. "Yo no me preocuparía tanto por si sirve para recuperar la economía, sino como una defensa para el trabajador en cuanto a cuánto es lo mínimo que debería cobrar por una jornada, un trabajo por mes", afirmó.
El contador público por la Universidad Católica de Córdoba señaló que actualmente son pocos los empleos formales que se encuentran cerca de esos valores, y calificó como "un despropósito" que el salario mínimo permanezca en esos niveles. Para el economista, la recuperación económica dependerá también de otros factores. Consideró que la Argentina ya habría alcanzado el piso de la caída y que el desafío hacia adelante será consolidar una mejora con menor inflación y menores tasas de interés.
"El salario tiene que ser digno, y para ser digno está bueno que haya un salario mínimo. La inflación rompe todo, sobre todo en los sectores vulnerables".
"Yo creo que ya se tocó el piso. La gran apuesta del Gobierno nacional es esa", señaló. A su entender, la economía atraviesa una etapa de movimientos irregulares, pero "ya están dadas todas las variables" para comenzar una recuperación más sostenida hacia fines de año o principios del próximo.
Inflación, salarios
Uno de los principales problemas que atraviesa la discusión salarial es la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación. En los últimos doce meses, el salario mínimo aumentó menos que la evolución general de precios, profundizando la distancia entre el ingreso mínimo y el costo de vida.
Dapena remarcó que la inflación afecta especialmente a los sectores más vulnerables porque rompe los mecanismos de actualización y obliga a renegociaciones permanentes. "No podés tener una negociación anual de un salario mínimo vital y móvil. En contextos no inflacionarios, vos lo fijás y lo revisás cada dos o tres años, y las diferencias son marginales. No como acá, que se lo lleva puesto un año de inflación", explicó.
En ese sentido, señaló que la discusión sobre el salario mínimo también refleja las consecuencias de la pérdida de estabilidad económica. "La inflación rompe todo, sobre todo en los sectores vulnerables", afirmó.
Debate por regiones
Otro de los puntos que aparece en la discusión es la posibilidad de establecer negociaciones salariales diferenciadas por regiones. Empresarios del norte argentino plantean que las condiciones económicas, los costos y los niveles de actividad no son iguales en todas las zonas del país.
Dapena coincidió en que existen diferencias entre regiones y sectores productivos, especialmente entre empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires y aquellas ubicadas en provincias como Salta o Jujuy.
Empleo en negro
Más allá de la discusión sobre el monto del salario mínimo, el doctor en Economía, Lucas Dapena, planteó otro problema estructural: la informalidad laboral. Según explicó, las medidas vinculadas al salario mínimo alcanzan principalmente a quienes están registrados, pero dejan afuera a una gran cantidad de trabajadores.
"Todas estas medidas son muy bonitas, pero son para los trabajadores en blanco. En Argentina prácticamente uno de cada dos trabajadores está en negro, y nosotros en el NOA tenemos ese guarismo todavía más arriba", señaló.
Para el especialista, la recuperación del ingreso no depende solamente de fijar un nuevo salario mínimo, sino también de mejorar las condiciones del mercado laboral y ampliar la formalización.