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Luciana Aymar: "La salud mental es parte del entrenamiento"

Luciana Aymar, considerada durante años la mejor jugadora de hockey del mundo y campeona dos veces con Las Leonas, estará mañana en Salta para participar del panel "Hablemos de lo que viene: Bienestar", a las 16.
Martes, 04 de agosto de 2026 00:44
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Por Oriana Salamunich

Ocho veces elegida mejor jugadora del mundo por la Federación Internacional de Hockey, Luciana Aymar es una de las voces más autorizadas para hablar del deporte de élite argentino. Pero en esta oportunidad, la ex capitana de Las Leonas no llega a Salta para hablar de títulos ni de medallas, sino de algo que durante buena parte de su carrera quedó en segundo plano: la salud mental.

Las entradas se pueden comprar en la página www.fullticket.com. Hay una promo de 2x1 para los socios de Club El Tribuno.

¿Cuándo fue la primera vez que tomaste conciencia de que la salud mental era tan importante como el entrenamiento físico? ¿Hubo un momento bisagra?

Durante gran parte de mi carrera ponía toda la energía en entrenar el cuerpo porque sentía que ahí estaba la diferencia. Con el tiempo entendí que la cabeza también se entrena y que, en realidad, muchas veces es la que sostiene todo lo demás. No hubo un único momento, fue un aprendizaje. A medida que asumía más responsabilidades y crecían las expectativas, entendí que no alcanzaba con estar bien físicamente. Si uno no aprende a gestionar las emociones, la presión o los miedos, termina cargando un peso muy grande. Hoy creo que cuidar la salud mental no es algo complementario: es parte del entrenamiento.

¿Cómo manejabas la presión de ser considerada la mejor jugadora de hockey del mundo durante tantos años? ¿Había un costo emocional que nadie veía?

Había días en los que lo disfrutaba muchísimo y otros en los que pesaba. Porque cuando la gente espera mucho de vos, la primera que también espera demasiado sos vos misma. Creo que fui muy exigente durante toda mi carrera. Me costaba conformarme, incluso cuando las cosas salían bien. Recién con el tiempo aprendí que no podía medir mi felicidad solamente por el resultado de un partido. Cuando entendés eso, empezás a competir de una manera mucho más sana.

¿El deporte de alto rendimiento cuida la salud mental de los atletas, o todavía existe una cultura de poner el deporte por encima de todo?

Creo que cambió muchísimo para bien. Hoy se habla de estos temas con mucha más naturalidad y eso es una gran noticia. Pero todavía hay una idea instalada de que el deportista tiene que poder con todo. Y la realidad es que no deja de ser una persona. Tiene miedos, inseguridades, problemas familiares, días buenos y días malos como cualquiera. Cuanto antes entendamos eso, mejor vamos a acompañar a quienes compiten.

¿Qué pasa con la identidad de un deportista de élite cuando se retira? ¿Sentiste un vacío después de colgar el palo y cómo lo atravesaste?

Sí, hay un vacío. Sería raro que no lo hubiera después de dedicarle tantos años a algo que amas. Lo más difícil no fue dejar de jugar, sino acostumbrarme a una vida completamente distinta. Ya no había concentraciones, viajes, entrenamientos ni ese objetivo permanente que había tenido desde muy chica. No creo que exista una receta. Cada uno lo vive a su manera. A mí me ayudó entender que no tenía que reemplazar el hockey. Simplemente empezaba otra etapa, con otros desafíos y otras alegrías.

¿Cómo es Luciana Aymar sin el hockey? ¿Tardaste en encontrarla o ya sabías quién eras más allá de la deportista?

Creo que sigo siendo la misma persona, solo que con otras prioridades. Hoy disfruto muchísimo de cosas que antes, por el ritmo que tenía, muchas veces pasaban a un segundo plano. Compartir tiempo con mi familia, ver crecer a mis hijos, viajar sin estar pensando en una competencia o simplemente tener un fin de semana sin horarios. El hockey siempre va a ser parte de mí, pero ya no necesito una cancha para sentir quién soy.

¿Qué hábitos de bienestar incorporaste después del retiro que hoy son innegociables en tu vida cotidiana?

Seguir haciendo actividad física, pero desde otro lugar. Ya no para llegar un segundo antes que una rival, sino porque me hace bien. También aprendí a escuchar más mi cuerpo y mis tiempos. Antes todo estaba organizado alrededor del rendimiento. Hoy busco un equilibrio. Valoro mucho descansar, compartir con la gente que quiero y encontrar momentos para bajar el ritmo. Parece algo simple, pero hace una diferencia enorme.

¿Qué esperás llevarte del panel en Salta? ¿Hay algo que todavía estés procesando o aprendiendo sobre tu propio bienestar?

Me gustan mucho estos encuentros porque siempre termino aprendiendo algo. Uno va a compartir su experiencia, pero también escucha historias, preguntas y miradas que lo hacen pensar. Yo sigo aprendiendo todo el tiempo. La salud mental no es un tema que resolvés una vez y listo. Va cambiando con las distintas etapas de la vida. Me gustaría que la charla sirva para que podamos hablar de estas cosas con más naturalidad. Durante mucho tiempo sentimos que había que poder con todo. Hoy creo que animarse a decir "esto me cuesta" también es una forma de fortaleza.

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