PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

La confianza está, pero faltan sueño, ejercicio y buena alimentación

Una investigación de la Universidad Siglo 21 analizó por primera vez el denominado "capital cerebral" en Argentina.
Miércoles, 05 de agosto de 2026 00:32
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

¿Qué valor tiene la salud cerebral de una población para el desarrollo de un país? Esa es la pregunta que dio origen a una investigación exploratoria de la Universidad Siglo 21, que analizó el denominado "capital cerebral", un concepto que reúne las habilidades cognitivas y socioemocionales de las personas junto con su salud cerebral, entendidas como factores determinantes para la capacidad de aprender, innovar, adaptarse a los cambios y mejorar la productividad.

Según publicó Diario Perfil, el estudio constituye una primera aproximación al estado de este indicador en la Argentina. Para ello, los investigadores realizaron una encuesta telefónica a 1.050 personas de entre 18 y 70 años residentes en siete ciudades del país: Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Corrientes, Comodoro Rivadavia y San Miguel de Tucumán.

La investigación fue coordinada por la doctora en neuropsicología Fátima González Palau, quien estructuró los resultados en tres grandes dimensiones: las habilidades cerebrales, la salud cerebral y los llamados factores impulsores, entre los que se incluyen la educación, el nivel socioeconómico, la red de apoyo social y los hábitos de vida.

Confianza en las propias capacidades

Uno de los aspectos más destacados del relevamiento es que la población muestra una elevada confianza en sus propias capacidades. Siete de cada diez encuestados afirmaron sentirse capaces de aprender cosas nuevas, mientras que el 65% manifestó poder concentrarse con facilidad en tareas importantes.

Además, el 56% consideró que puede adaptarse sin mayores dificultades a situaciones nuevas o cambios inesperados, un dato que los investigadores interpretan como un indicador positivo de resiliencia y flexibilidad cognitiva.

Otro de los puntos fuertes detectados fue el apoyo social. El 69% aseguró sentirse siempre acompañado por familiares, amigos o personas de su entorno, mientras que apenas un 8% expresó experimentar soledad o falta de contención.

La salud mental, una señal de alerta

Sin embargo, el panorama cambia cuando se analiza la percepción sobre la salud mental.

De acuerdo con el estudio, solo el 53% calificó como buena su salud mental durante el último mes. El resto manifestó distintos grados de malestar: el 40% la definió como regular, el 5% como mala y un 2% aseguró que era muy mala.

Los investigadores aclaran que estos resultados corresponden a percepciones personales y no representan diagnósticos clínicos ni estimaciones de prevalencia de trastornos mentales, aunque consideran que constituyen un indicador relevante sobre el bienestar subjetivo de la población.

El punto más débil: los hábitos cotidianos

El trabajo identifica a los hábitos de vida como el principal desafío para fortalecer el capital cerebral argentino.

Solo el 24% de los consultados afirmó cumplir con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física.

A ello se suma que el 47% duerme menos de siete horas por noche, una cifra que preocupa por el impacto que el descanso insuficiente tiene sobre la memoria, la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento diario.

En materia de alimentación, los resultados también muestran un escenario poco favorable: apenas el 29% consume frutas y verduras todos los días.

Para los autores del estudio, estos tres factores representan el eslabón más vulnerable del capital cerebral porque influyen directamente sobre el funcionamiento cognitivo y el bienestar emocional.

Cambios posibles

Consultada por Diario Perfil, la doctora González Palau sostuvo que los hábitos cotidianos constituyen, al mismo tiempo, el componente más débil y el más sencillo de modificar.

La especialista explicó que, a diferencia de otros factores más complejos, como el acceso a oportunidades o determinadas condiciones de salud, la actividad física, la alimentación y el descanso son conductas sobre las que es posible intervenir mediante cambios sostenidos.

Según indicó, pequeñas mejoras en estos aspectos pueden traducirse en beneficios concretos para la cognición, el estado de ánimo y la productividad de las personas.

Una base sobre la cual construir

Pese a las debilidades detectadas, la investigación concluye que Argentina cuenta con una base favorable para desarrollar su capital cerebral.

La confianza que las personas manifiestan en sus propias capacidades aparece como un activo importante, aunque los investigadores advierten que ese potencial puede verse limitado si no mejora el contexto de salud mental y los hábitos que sostienen el funcionamiento del cerebro.

En ese sentido, el estudio plantea que promover estilos de vida más saludables no solo tendría impacto en el bienestar individual, sino también en la capacidad del país para innovar, adaptarse a los cambios y aumentar su productividad.

Según destacó González Palau, el desafío consiste en transformar esa confianza que hoy expresan los argentinos en un verdadero capital para el desarrollo, fortaleciendo las condiciones que permiten que el cerebro alcance su máximo potencial.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD