En los últimos tiempos comenzaron a multiplicarse los testimonios sobre luces misteriosas observadas en distintos puntos del límpido cielo puneño. Muchos de estos episodios fueron registrados por trabajadores de empresas mineras, acostumbrados a permanecer durante largas jornadas en campamentos alejados y en zonas donde la oscuridad permite contemplar el firmamento con una claridad difícil de encontrar en otros lugares.
El fenómeno ya fue motivo de debate durante el último encuentro internacional de ufología realizado en Salta. Allí, investigadores y aficionados sostuvieron que los avistajes de objetos voladores no identificados podrían volverse cada vez más frecuentes en estas latitudes.
La sorpresa aumenta instantes después, cuando la luz vuelve a aparecer acompañada por un tercer punto brillante. Los tres objetos parecen mantenerse en movimiento sobre el cielo cordillerano, mientras uno de ellos emite un destello particular, diferente al brillo constante de una estrella.
No existe, por el momento, una explicación precisa sobre lo registrado y podría tratarse de satélites, aeronaves, fenómenos atmosféricos u otra clase de actividad visible desde tierra. Pero para quienes observaron la escena en medio de la inmensidad puneña, el episodio estuvo lejos de parecer cotidiano.
La Puna salteña siempre guardó historias difíciles de explicar, como relatos de luces que acompañan vehículos, resplandores que atraviesan los cerros y puntos brillantes que cambian de dirección forman parte de las conversaciones nocturnas en campamentos y pueblos cordilleranos.
Ahora, los teléfonos celulares permiten dejar constancia de aquello que antes quedaba solamente en la memoria de los testigos. Las imágenes están allí: pequeñas luces moviéndose sobre uno de los cielos más transparentes del mundo y el misterio, una vez más, queda flotando sobre Tolar Grande.