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Javier Furman fue uno de los protagonistas de "Hablemos de lo que viene", el ciclo organizado por El Tribuno, donde desplegó una mirada integral sobre la salud y el bienestar. Durante su exposición habló de alimentación, microbiota, salud intestinal, hidratación, energía, ejercicio y masa muscular, pero también puso el foco en un aspecto menos visible: la necesidad de encontrar un propósito para los cambios.
Una parte importante de la exposición estuvo dedicada a la alimentación. Furman cuestionó el consumo habitual de ultraprocesados, comidas rápidas y gaseosas y puso al intestino en el centro de su enfoque sobre la salud.
Desde la perspectiva integrativa que desarrolla, habló de microbiota, de la barrera intestinal y de procesos inflamatorios que relacionó con determinados hábitos alimentarios. También explicó la comunicación entre el intestino y el cerebro y se detuvo particularmente en el papel del nervio vago.
"Pizza, hamburguesa, comidas rápidas, no tengo tiempo, no tengo ganas, estoy cansada. La verdad, una vez no va a pasar nada, pero sí pasa y se empieza a acumular", señaló al describir la repetición de conductas que, según sostuvo, terminan afectando el funcionamiento del organismo.
También abordó la hidratación y sostuvo que no debe pensarse únicamente en términos de cantidad de agua, sino también de minerales. Y cuestionó algunas recomendaciones tradicionales sobre alimentación deportiva que él mismo, reconoció, sostuvo durante años. Furman contó que cuando trabajaba con deportistas recomendaba comer un plato abundante de pastas antes de entrenar porque se consideraba necesario para obtener energía. Con el tiempo modificó ese criterio. "El momento de comer viene después del entrenamiento, no antes", afirmó.
El movimiento fue otro de los grandes ejes. Furman contrastó el estilo de vida actual con el que acompañó al ser humano durante gran parte de su evolución: caminar, desplazarse y realizar esfuerzos físicos para conseguir alimento. "Si no nos movemos nos morimos", afirmó al advertir sobre el sedentarismo.
En ese punto destacó especialmente la importancia de conservar y desarrollar la masa muscular. "El músculo es un órgano endócrino en sí. El músculo es el órgano más potente de todo el cuerpo", sostuvo. Y agregó: "Una persona con músculos saludables es saludable".
También cuestionó la obsesión por la balanza y por pesar permanentemente los alimentos. "La comida no se pesa y nosotros tampoco nos pesamos", dijo, y planteó que la salud y la condición física no deberían reducirse al número que aparece en una balanza.
Más allá de la alimentación y el ejercicio, Furman incorporó otro concepto que atravesó su exposición: el propósito. Según planteó, disponer de información sobre aquello que hace bien o mal no garantiza que una persona cambie sus hábitos.
Ese propósito, sostuvo, puede surgir de objetivos deportivos, estéticos, personales o de cualquier desafío capaz de movilizar a una persona. Lo que cuestionó fue que el cambio se apoye exclusivamente en el temor a enfermarse. "El miedo no genera voluntad. El miedo genera condicionamiento", afirmó.
La idea enlazó con uno de los primeros mensajes que había dejado ante el público. En una época atravesada por una enorme cantidad de información sobre alimentación, ejercicio y bienestar, Furman sostuvo que acumular conocimiento ya no es suficiente.
"Esta nueva era es la de aplicar el conocimiento, no de seguir hablando", resumió. Su planteo, en definitiva, recorrió diferentes dimensiones de una misma idea: alimentación, intestino, hidratación, movimiento, músculo y bienestar no deberían analizarse de manera aislada. Y para transformar ese conocimiento en hábitos, aseguró, hace falta algo más que información: encontrar una razón para hacerlo.
Músculos
Furman recomendó entrenar con regularidad y destacó especialmente la conservación de la masa muscular. "Si no nos movemos, nos morimos", afirmó el especialista.
Ultraprocesados
Cuestionó el consumo frecuente de pizzas, hamburguesas, gaseosas y comidas rápidas y llamó a recuperar alimentos menos procesados y la cocina casera.
Un propósito
Para sostener hábitos saludables, planteó que hace falta una motivación concreta y no actuar solamente ante el temor a enfermarse. "El miedo no genera voluntad", sostuvo.