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La adolescencia no puede comprenderse al margen de su tiempo. Las formas de relacionarse, los conflictos y hasta la manera en que se expresa el sufrimiento están atravesados por un contexto marcado por la tecnología, la búsqueda de satisfacción inmediata y nuevas formas de vincularse.
Ese fue uno de los principales planteos del psicólogo Rodolfo Ceballos durante "Hablemos de lo que viene", el ciclo organizado por El Tribuno en el Centro de Convenciones de Salta.
El especialista describió un escenario en el que el uso intensivo de pantallas convive con cuadros de ansiedad, depresión, ataques de pánico y otros padecimientos que impactan sobre la salud mental de los adolescentes.
"Sin prevención, las psicoterapias van a funcionar únicamente como contención de crisis"
A esos problemas sumó riesgos sociales como el ciberacoso, el aislamiento y la fragilidad de algunos vínculos familiares.
"Esto es una sociedad de riesgos. Vivimos permanentemente acotando riesgos, tanto en el plano de los vínculos como en el plano de la misma salud física y mental", sostuvo.
Conductas de riesgo
Ceballos identificó tres manifestaciones que generan especial preocupación: el consumo de sustancias, las conductas autolesivas y las adicciones tecnológicas.
Frente a ellas aparece una pregunta central: ¿dónde encuentra un adolescente contención y orientación cuando atraviesa un conflicto emocional?
El psicólogo consideró que existen pocos espacios capaces de brindar esas respuestas. Por eso ubicó a la familia como primera red de protección y a la escuela como otro ámbito fundamental de socialización. A ellas sumó la comunidad y las políticas públicas.
La prevención, desde esa perspectiva, requiere una estructura que acompañe antes de que el sufrimiento derive en una situación de mayor gravedad.
Malestares difíciles
Otro cambio aparece en la manera en que se manifiestan los síntomas.
"Antes el síntoma sí tenía un sentido, ahora se sufre prácticamente de cosas que no se conocen", explicó Ceballos.
Muchos adolescentes pueden experimentar un malestar sin lograr identificar claramente su origen. Esa dificultad representa un desafío tanto para la práctica clínica como para las políticas públicas.
El especialista vinculó este fenómeno con la búsqueda de satisfacción inmediata que caracteriza a buena parte de la vida contemporánea. Cuando esa respuesta inmediata no aparece, explicó, pueden surgir frustración y sentimientos de vacío.
"Como la satisfacción inmediata generalmente no llega, se crea ese vacío existencial", señaló.
La digitalización agregó una dimensión nueva. Los adolescentes disponen hoy de aplicaciones, plataformas y herramientas de inteligencia artificial a las que pueden recurrir para buscar respuestas o intentar gestionar sus problemas.
Ceballos advirtió que esas tecnologías pueden generar nuevas formas de dependencia, especialmente cuando son utilizadas por personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad emocional.
"Vamos a llegar a una inteligencia artificial muy personalizada que, si el sujeto no está en una posición de fortaleza, podría comenzar a sustituir los vínculos humanos, la socialización real y la interacción por vínculos virtuales", sostuvo.
Para el especialista, es "altamente probable" que la aceleración tecnológica abra nuevas formas de dependencia. El fenómeno también obligará a las psicoterapias a adaptarse a patologías y comportamientos emergentes.
Los tratamientos deberán incorporar la nueva realidad tecnológica sin perder uno de sus objetivos centrales: fortalecer las herramientas personales y favorecer la regulación emocional.
Ceballos planteó además un escenario crítico: qué podría suceder si las estrategias preventivas impulsadas por familias, escuelas, comunidades y el Estado no alcanzan.
Advirtió que podría aumentar la prevalencia de adicciones entre adolescentes y jóvenes, crecer la demanda de tratamientos intensivos y sobrecargarse el sistema de salud mental.
También existe el riesgo de naturalizar comportamientos compulsivos relacionados con la tecnología.
El especialista puso como ejemplo que llegue a considerarse normal permanecer conectado durante 12 horas. A ello sumó un posible incremento del aislamiento y mayores consecuencias familiares y económicas.
Datos destacados
- Conductas. El consumo de sustancias y las conductas autolesivas aparecen entre las manifestaciones que preocupan en la adolescencia. Ceballos señaló que estas problemáticas expresan nuevas formas de sufrimiento.
- Problema. La búsqueda permanente de respuestas rápidas también atraviesa el bienestar emocional. Ceballos advirtió que cuando esa satisfacción esperada no llega puede aparecer frustración y un sentimiento de vacío difícil de identificar.
- Protección. La familia continúa siendo el principal espacio de contención y la escuela cumple un papel fundamental en la socialización. A ellas deben sumarse la comunidad y las políticas públicas para construir una respuesta.