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La salud mental se construye desde la infancia

El psiquiatra Alonso explicó que la fortaleza se forja temprano.
Sabado, 08 de agosto de 2026 12:35

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Hablar de salud mental no significa solamente hablar de enfermedades, diagnósticos o tratamientos. También implica preguntarse cómo se construyen desde los primeros años los recursos que permiten afrontar dificultades, establecer vínculos y responder frente a situaciones adversas.

Ese fue uno de los ejes que desarrolló el médico psiquiatra José Ignacio Alonso durante "Hablemos de lo que viene", el encuentro organizado por El Tribuno en el Centro de Convenciones de Salta.

Alonso partió del propio concepto de mente, entendida como el conjunto de procesos cognitivos, emocionales y psíquicos que permiten percibir, pensar, sentir y actuar. Utilizó para explicarlo una comparación contemporánea: la mente podría pensarse como el "software" que funciona sobre el "hardware" constituido por el cerebro.

Desde esa perspectiva, planteó que el bienestar psicológico no debe confundirse con la ausencia de dificultades. El desafío consiste en desarrollar recursos que permitan prevenir el sufrimiento y reducir el riesgo de enfermedades mentales.

La prevención adquiere así un papel central. No se trata únicamente de actuar cuando aparecen síntomas, sino de construir previamente hábitos, vínculos y herramientas capaces de brindar mayor fortaleza frente a las situaciones que presenta la vida.

"La mente es el conjunto de procesos cognitivos, emocionales y psíquicos que nos permiten percibir y pensar"

Dentro de ese proceso, Alonso ubicó a la adolescencia como una etapa especialmente significativa. Allí ocurren transformaciones físicas, emocionales y cognitivas mientras avanzan la construcción de la identidad y la búsqueda de autonomía.

También cambia la manera de relacionarse con la familia y con el entorno social. La calidad de esos vínculos, explicó, influye en los recursos emocionales con los que posteriormente se afrontarán diferentes experiencias.

Pero la personalidad no comienza a construirse en la adolescencia. Alonso llevó ese proceso mucho más atrás y sostuvo que el desarrollo debe observarse incluso desde antes del nacimiento, teniendo en cuenta el deseo y la planificación del embarazo, la gestación, el parto y el postparto.

Los primeros vínculos con las figuras de cuidado ocupan un lugar fundamental. Situaciones atravesadas durante esas etapas pueden incidir en la calidad de esas relaciones y formar parte de una historia de desarrollo que continuará durante la infancia y la adolescencia.

"Todo eso se traduce en la constitución de la personalidad, y ahí tenemos vulnerabilidad en distintos grados. Ahí es mucho más fácil que las adicciones a la pantalla o a las sustancias ocupen un lugar más importante", expresó Alonso.

El psiquiatra señaló que la personalidad se construye además a partir de las experiencias que cada persona atraviesa. Traumas, accidentes, pérdidas, abusos, ausencia de figuras parentales, la dinámica familiar e incluso el lugar que cada individuo ocupa dentro de su familia pueden convertirse en factores que aumenten la vulnerabilidad emocional.

Por eso, al analizar un síntoma actual puede ser necesario retroceder en la historia de una persona. Determinadas dificultades que aparecen durante la adolescencia o la adultez pueden estar relacionadas con acontecimientos ocurridos mucho tiempo antes.

Esta mirada, según Alonso, requiere una evaluación profunda de la historia personal y evita reducir los problemas de salud mental exclusivamente a aquello que ocurre en el presente.

Esa construcción también permite comprender por qué determinadas personas presentan mayor riesgo frente a comportamientos adictivos.

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