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Luego de recorrer distintos aspectos vinculados con la salud y los hábitos, Javier Furman dedicó parte de su exposición en "Hablemos de lo que viene", el ciclo organizado por El Tribuno, a los suplementos, las vitaminas y la relación que las personas mantienen con el sol y la naturaleza.
El especialista cuestionó la tendencia a buscar respuestas exclusivamente en cápsulas y suplementos mientras se dejan de lado hábitos cotidianos. Para graficarlo contó que recibe personas que llegan a la consulta con una gran cantidad de productos para que él les indique cómo utilizarlos.
"Hay gente que viene, me trae, literal, 25 tarros de suplementos y me dice: 'Bueno, vengo acá para que me los ordenes'", relató.
Su respuesta fue poner el foco en algo mucho más básico: "La vitamina más importante que necesitamos es la naturaleza". Furman sostuvo que no tiene sentido apoyarse únicamente en suplementos si no se modifican otros aspectos de la vida cotidiana. "Hay que tener contacto con la naturaleza", resumió.
Dentro de esa mirada destacó especialmente la exposición al sol. Para Furman, la luz natural constituye una señal fundamental para que el organismo ordene sus ritmos biológicos.
Explicó que la luz de la mañana funciona como información para iniciar el período de actividad, mientras que la exposición a la luz hacia el final de la tarde contribuye, según señaló, a preparar al organismo para el descanso nocturno. "El sol es el gran maestro, es la información", sostuvo.
También cuestionó la idea de recurrir automáticamente a suplementos de melatonina. "No tomen melatonina, tomen sol", afirmó, y recomendó aprovechar la luz natural durante las últimas horas del día como señal para preparar el descanso.
Furman habló además de la vitamina D y sostuvo que no alcanza simplemente con suplementarla. Explicó que el organismo debe estar en condiciones de procesarla y aprovechó ese ejemplo para insistir en que ningún suplemento debería pensarse de manera aislada.
"La vitamina D es muy importante", afirmó. Y agregó que, cuando se utiliza cualquier suplemento, "se tiene que asegurar que el cuerpo de ustedes lo pueda aprovechar porque, si no, no va a hacer nada".
Otro de los suplementos a los que dedicó especial atención fue la creatina. Furman la recomendó particularmente para la función muscular y sostuvo que su consumo debe ser cotidiano y no limitarse a los días de entrenamiento.
"La creatina es espectacular", afirmó. "Para el músculo, creatina. Para el cerebro también", sintetizó al enumerar las herramientas que, desde su perspectiva, pueden acompañar determinados objetivos de salud.
También mencionó diferentes formas de magnesio, como el glicinato y el citrato, y habló del mineral en relación con el sueño y la hidratación.
Hacia el cierre enumeró otros suplementos que utiliza dentro de su enfoque: omega 3 con EPA y DHA, vitamina K2, zinc y coenzima Q10. En el caso del omega 3 habló de su utilización para modular la inflamación; vinculó la K2 con la acción de la vitamina D; destacó al zinc por su papel en los sistemas inmunitario y digestivo, y relacionó la coenzima Q10 con la producción de energía celular.
También se refirió a los probióticos, aunque allí lanzó una advertencia: sostuvo que no deberían consumirse indiscriminadamente, sino a partir de las necesidades de cada persona.