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La jornada de concientización realizada en homenaje a Lola tuvo un significado especial para su familia. Hoy realizaron un homenaje en memoria de la perrita y destacaron al local “Oh My Dog”, un comercio dedicado a productos y alimentos para animales, y tuvo como uno de sus principales objetivos generar conciencia sobre la responsabilidad que implica atropellar a un animal y dejarlo abandonado.
“Nos pareció excelente porque es la primera vez que se hace”, contó la familiar de Lola, quien destacó además que se trata de una iniciativa que busca instalar una discusión que trasciende el caso particular. “El fin de todo esto era concientizar a la gente de que un animal también es una vida, y eso queremos que la gente entienda”, sostuvo en diálogo con El Tribuno, Mariana Plaza.
Además comentó que a partir de lo sucedido se presento un proyecto denominado “Ley Lola”, que ya fue tomado por tres diputados, quienes solicitaron que llevara el nombre de la perrita.
La historia de Lola
Lola había llegado a la familia siete años atrás, luego de ser rescatada de la calle. La encontraron en la esquina de Sarmiento y Belgrano, donde estaba sola.
“Nosotros a Lola la tenemos hace siete años. Fue rescatada de la calle. La rescatamos de Sarmiento y Belgrano, andaba solita y la llevamos como uno más de los cuatro que tenemos”, relató.
En un primer momento, la familia intentó darla en adopción. Sin embargo, la perrita se escapó tres veces de la persona que la había adoptado y finalmente terminó quedándose definitivamente con ellos.
Durante los últimos cuatro años, Lola había salido a pasear con la misma paseadora, Lourdes, acompañada por su “hermanito” Lolo. Según explicó su familiar, mantenían siempre el mismo recorrido y nunca habían tenido inconvenientes.
“Hace cuatro años que sale a pasear con la misma paseadora, con su hermanito Lolo, y el mismo recorrido, la misma paseadora, todo igual. Nunca hubo un problema, sinceramente, nunca de nunca”, recordó.
Pero el 29 de julio todo cambió.
El atropello y la fuga
El accidente ocurrió cuando el paseo estaba llegando a su fin. La familia de Lola vive a apenas dos cuadras del lugar donde sucedió el hecho.
Según relató la entrevistada, una persona que circulaba en una camioneta dobló a gran velocidad por la calle Güemes, en la zona de Lourdes y Sarmiento. Los perros ya estaban prácticamente terminando de cruzar cuando fueron atropellados. “La persona dobló a toda velocidad por la calle Güemes. Lourdes y los perritos ya estaban terminando de cruzar la calle Sarmiento y los atropelló”, explicó.
La camioneta embistió a Lola y, producto del impacto, la perrita terminó golpeando también a Lourdes, la paseadora. La mujer sufrió golpes, pero afortunadamente no tuvo heridas de gravedad. Lola, en cambio, murió en el acto.
Lo que ocurrió después agravó aún más el dolor de la familia: el conductor no se detuvo. “La persona que atropelló se fue, se dio a la fuga. No asistió ni al perro ni a la paseadora”, denunció Mariana.
De acuerdo con su relato, el conductor continuó su marcha, dobló por avenida Belgrano y pasó cuatro semáforos en rojo. La situación fue observada por un policía que se encontraba de civil, quien lo persiguió en motocicleta y logró detenerlo en la calle Dean Funes.
La denuncia penal
Luego del hecho, la familia realizó una denuncia que actualmente se encuentra en la Fiscalía N° 2. La presentación alcanza tanto al conductor como a la empresa minera propietaria de la camioneta.
“Nosotros hicimos la denuncia, todo eso está ya en la Fiscalía N° 2. El muchacho tiene una denuncia penal hecha por nosotros y también la empresa, porque la camioneta era de una empresa minera. Así que la denuncia penal es para ambos, porque la empresa tiene obviamente su responsabilidad también”, explicó.
Según indicó, el conductor declaró que no vio ni sintió lo ocurrido. Sin embargo, esa explicación no resulta suficiente para la familia. “El muchacho declaró que él no vio, que no sintió nada, pero no se justifica por qué se escapó, por qué pasó el semáforo en rojo si no vio nada. Entonces eso es lo que no estamos entendiendo. Si no vio nada, ¿por qué se escapó?”, cuestionó Mariana.
La entrevistada, no obstante, diferenció el comportamiento del conductor del de la empresa propietaria del vehículo. Según explicó, la compañía se comunicó con la familia desde el primer momento y se puso a disposición para brindar asistencia. “La empresa sí estuvo, sí se comunicó con nosotros, todo el tiempo nos brindó ayuda de lo que necesitemos. Estuvo ahí”, señaló.
Además, la empresa entregó a la Fiscalía las imágenes registradas por las cámaras instaladas en el techo de la camioneta, material que forma parte de la investigación. “En ese sentido la empresa está, por tanto, muy bien con nosotros”, destacó Plaza.
La compañía también despidió al conductor, quien actualmente ya no pertenece a esa empresa.
El reclamo por una modificación de las leyes
La familia de Lola cuenta con el asesoramiento de la doctora Céspedes. Sin embargo, según explicó la entrevistada, el principal problema que encontraron es que la legislación actual no contempla una pena concreta para un caso como este.
“La doctora Céspedes nos está ayudando, pero ella ya nos comentó que con la ley que hay actualmente de maltrato animal y con el código de contravención que hay acá en Salta, no está estipulada una pena para las personas que abandonan y termina muriendo el perrito”, explicó.
Por ese motivo, uno de los principales objetivos de la familia es conseguir una modificación del código vigente. “No hay una pena concreta para ellos, por eso es que nosotros estamos pidiendo la modificación de ese código”, sostuvo.
Según detalló, incluso si en el caso de Lola existiera una sentencia desfavorable para el conductor, la sanción prevista actualmente sería insuficiente. Explicó que para cumplir una pena de entre tres y quince días sería necesario contar con antecedentes penales por el mismo hecho.
“No creo que el muchacho tenga antecedentes penales por el mismo hecho, porque es una persona joven, bastante joven, no sé si tiene entre 23 o 25 años”, señaló.
Por eso, la propuesta de la familia apunta a establecer otro tipo de consecuencias para quienes atropellen a un animal y lo abandonen. “Pedimos la modificación para que por lo menos puedan cumplir una pena de que hagan tareas comunitarias en un refugio”, explicó Mariana Plaza.
También mencionó una propuesta realizada por el intendente: que a quienes incurran en este tipo de conductas se les retire la licencia de conducir. “Propusieron que se le quite la licencia de conducir, porque son personas que no pueden conducir si no van a ayudar a un animal al cual ellos mismos atropellaron”, relató.
“No recibimos ni unas disculpas”
Más allá de la cuestión estrictamente judicial, la familia de Lola espera que el responsable asuma algún tipo de consecuencia y, fundamentalmente, que exista un reconocimiento del daño provocado.
“Las consecuencias, lo único que sinceramente yo quisiera, es algo que a la persona le genere algo de culpa, porque no recibimos ni unas disculpas por parte de él”, expresó.
La entrevistada remarcó nuevamente la diferencia con la actitud de la empresa. “Él, el conductor, no. El conductor, no sabemos nada de la vida del conductor. No se comunicó con nosotros, nada de nada”, manifestó Plaza.
El dolor de una familia y de Lolo
Al hablar de Lola, la entrevistada dejó de lado por un momento el reclamo judicial y habló de lo que significó la perrita para su familia. “Lola es una perrita que no sé si era por agradecimiento al haberla sacado de la calle, pero la vamos a recordar con todo el amor que ella nos daba a nosotros y que nosotros le dimos a ella”, expresó.
La describió como una perrita especialmente cariñosa y querida por quienes la conocían. “Una perrita, pero de más pierna, de más que hacía querer. La persona se cruzaba muy buena, muy buena”, recordó.
La pérdida, sin embargo, sigue siendo especialmente dolorosa para su hija menor, quien tenía un vínculo muy estrecho con Lola.
“Tengo a mi hija más chica, que era su gran compañera, y no lo supera, no lo supera”, contó.
Pero Lola no solo dejó un vacío entre los integrantes humanos de la familia. Lolo, el perro que durante años compartió sus paseos, también parece estar buscándola.
“El perrito que salía con ella, que es su hermanito, se llama Lolo. También constantemente está buscándola por todos los rincones de la casa. Anda oliendo, buscando, va, sube al auto y busca a ver si no está en el auto”, relató.
“Nos destrozaron con este tema, nos destrozaron”, resumió.
A pesar del dolor, la familia decidió transformar la pérdida en un reclamo para intentar evitar que otros animales atraviesen una situación similar. “Bueno, a seguir adelante y tratar de que no haya otra Lola más”, afirmó. “Un perro también es una vida”.
La familia también cuestiona la falta de sanciones que permitan generar mayor responsabilidad
Para Mariana Plaza, el problema central es que, al no existir una pena concreta para este tipo de situaciones, muchas personas no toman conciencia de la gravedad que implica abandonar a un animal después de atropellarlo. “Al no haber una pena para este tipo de cosas, la gente no toma conciencia. No toma conciencia de que un perro también es una vida”, sostuvo.
En ese sentido, insistió en que no se trata solamente de evitar accidentes. Entiende que un siniestro puede ocurrir, tanto con un animal como con una persona, pero considera que la obligación de quien provoca el hecho debe ser asistir y hacerse responsable. “Un accidente puede ocurrir, por supuesto que puede ocurrir, con un animal, con una persona. Pero no dejar abandonado. No decir ‘es solo un perro’”, planteó.
La entrevistada recordó incluso algunos comentarios que recibió la familia en redes sociales después de la muerte de Lola. “Nos dijeron, mucha gente en redes sociales: ‘Es solo un perro. Tanto lío por un perro’”, contó. Frente a esas expresiones, su respuesta es contundente: “Eso no tiene que ser así. No tiene que ser así, porque son seres vivos también”.
Ese es, precisamente, el eje que la familia pretende instalar con el homenaje a Lola y con el proyecto de ley que lleva su nombre: que la muerte de un animal no sea considerada un hecho menor y que, ante un atropello, abandonar a un ser vivo tenga consecuencias concretas.
Mientras la causa continúa en la Fiscalía N° 2, la familia espera que el caso de Lola no termine solamente en una investigación judicial, sino que pueda convertirse en un antecedente para modificar las normas y generar mayor conciencia entre los conductores.
“Que no haya otra Lola más” es, para ellos, el objetivo que queda después de una pérdida que todavía duele y que transformó para siempre la vida de una familia.