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Los geriátricos en Salta: tan necesarios como inaccesibles

Las residencias tienen un costo entre $500 mil y más de $3 millones. Una jubilación mínima no alcanza ni para pagar el más económico.
Domingo, 09 de agosto de 2026 01:15
Las residencias para adultos mayores serán claves en un futuro cada vez mas cercano

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Recientemente, las residencias para adultos mayores estuvieron en el ojo de la tormenta y en el debate público, luego de que se viralizara un video registrado por una cámara de seguridad, en el que se observa a un empleado abusando física y verbalmente de dos mujeres de edad avanzada y con movilidad reducida. El hecho, ocurrido en un geriátrico de Mar del Plata, generó una fuerte repercusión y reabrió el debate sobre las condiciones de cuidado y el funcionamiento de los mismos.

Tras este caso de maltrato que conmocionó al país, volvió a ponerse el foco sobre las residencias para adultos mayores, en un contexto mundial donde la población se verá inevitablemente afectada por un incremento en las expectativas de vida y una disminución de la población juvenil.

Según un informe de Naciones Unidas sobre el envejecimiento de la humanidad, para finales de la década de 2070, se prevé que la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones, y supere en número a los menores de 18 años. Más cerca en el tiempo, a mediados de la década de 2030, la proyección demográfica indica que habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, más que niños. Incluso las naciones de rápido crecimiento, entre las que figura nuestro país, experimentarán un aumento de la población anciana en los próximos 30 años.

En este contexto, el foco de este informe periodístico previsto en dos entregas, adquiere especial relevancia: las residencias para adultos serán una herramienta indispensable para afrontar el fenómeno poblacional en el planeta.

Pero, ¿cuánto cuesta vivir en una de ellas? ¿Qué servicios ofrecen y por qué el acceso resulta cada vez más difícil para la mayoría de los jubilados?

Además de la calidad de atención, otro aspecto que preocupa a las familias es el costo. Un relevamiento realizado por El Tribuno entre distintas residencias de Salta Capital, deja en evidencia que el costo y la calidad de atención son aspectos fundamentales para las familias a la hora de recurrir a estos servicios.

Los valores mensuales van desde los $500.000 hasta los $2.875.000, dependiendo del nivel de asistencia y las comodidades que ofrece cada institución.

La realidad económica marca un dato contundente, ya que una jubilación mínima no alcanza para cubrir la residencia más accesible, mientras que la opción de mayor costo representa casi cinco jubilaciones mínimas. Para muchas familias, afrontar estos montos implica un enorme esfuerzo económico o la imposibilidad de acceder a un establecimiento especializado.

La más accesible

Entre las residencias relevadas, la ubicada en Villa Cristina es la que presenta los valores más bajos. La cuota mensual oscila entre $500.000 y $800.000 pesos, aunque el monto depende de la antigüedad del residente.

Desde la institución explicaron que quienes ingresaron hace varios años mantienen un esquema de actualización vinculado a la jubilación mínima, una modalidad que quedó desactualizada con el paso del tiempo por la pérdida de poder adquisitivo de ese haber. En el caso de nuevos ingresos, el valor puede modificarse.

En cuanto a la atención, cuenta con médico, nutricionista, equipo de emergencias y personal de enfermería para la asistencia de los residentes.

En el centro de la ciudad aparece una alternativa en el otro extremo de las opciones de costo: atención integral y habitaciones con baño privado en pleno centro salteño. Funciona como residencia y ofrece un servicio integral centrado en el bienestar físico y emocional de los residentes.

Entre sus servicios y seguimiento se destacan controles médicos periódicos, historias clínicas individualizadas, enfermería las 24 horas, alimentación supervisada por una nutricionista, chef propio, actividades físicas, estimulación cognitiva, musicoterapia y espacios de recreación.

Además, dispone de 13 habitaciones con baño privado, televisión, calefacción, espacios verdes, quincho, sala de juegos, Wi-Fi, cámaras de seguridad, botones de emergencia en cada habitación y accesibilidad para personas con movilidad reducida.

El costo de la residencia permanente asciende a $2.875.000 mensuales. El valor se mantiene durante tres meses y luego se actualiza según el Índice de Precios al Consumidor (IPC). También brinda asesoramiento para gestionar reintegros previstos por las leyes nacionales de discapacidad. Este factor es un elemento que aparece en la oferta diferenciada frente a la competencia. 

Grado de dependencia

Otra de las alternativas en la ciudad de Salta se encuentra en Tres Cerritos, donde la propuesta combina atención médica permanente con actividades destinadas a mejorar la calidad de vida de los residentes.

El establecimiento ofrece habitaciones individuales o compartidas, baños adaptados, calefacción central, pileta de natación, servicio de limpieza, cocina supervisada por nutricionista y chef, además de vigilancia mediante cámaras y accesos controlados.

Las actividades incluyen gimnasia, yoga, musicoterapia, arte terapia, cine, lectura, talleres de memoria, estimulación neurocognitiva y festejos de cumpleaños con familiares.

En materia sanitaria dispone de atención médica, nutricional, enfermería durante las 24 horas, gestión de medicamentos, laboratorio e interconsultas con otros profesionales.

El costo básico mensual para una persona autoválida es de $2.628.000 más IVA, alcanzando los $3.179.880 de pesos.

A este esquema de precios se agrega un dato fundamental:  la movilidad y dependencia de los adultos mayores que residen en el lugar. A los montos generales se suma un adicional del 15% para residentes con dependencia moderada y del 35% para quienes presentan dependencia severa, según una evaluación realizada mediante la escala médica FIM. Los valores se actualizan cada dos meses de acuerdo con el IPC.

Costos intermedios

En Villa San Antonio funciona otra residencia que brinda atención integral con un equipo interdisciplinario conformado por médicos, enfermeras, nutricionistas, fisioterapeutas y fonoaudiólogos, entre otros profesionales.

El establecimiento informó que ofrece todos los servicios necesarios para el cuidado diario de los adultos mayores y asistencia permanente, con un costo mensual de $1.300.000.

Residencias públicas sólo para personas vulnerables

Además de las residencias privadas, el director general de Adultos Mayores, Nicolás O'Brien, recordó que la Provincia cuenta con cuatro hogares públicos de larga permanencia, destinados a personas de 60 años o más que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.

Se trata del Hogar Padre Pedro Borghini, en Tartagal; el Hogar San Vicente de Paul, en San Ramón de la Nueva Orán; el Hogar Rural Las Moras, en Chicoana; y el Hogar de Ancianos Santa Ana, en Villa Mitre, ciudad de Salta. En estos establecimientos se brinda alojamiento, alimentación, vestimenta y cuidados permanentes de manera gratuita para quienes cumplen con los requisitos de admisión.

Nicolás O'Brien.

Asimismo, O'Brien señaló que existen hogares gestionados por instituciones religiosas, como Cristo Rey, San Vicente de Paul y San Antonio, que funcionan con un sistema de pago, aunque algunos reciben subsidios del Gobierno provincial.

Según explicó, a diferencia de estos hogares, los geriátricos privados tienen un perfil más sanitario, con dirección médica permanente y una atención orientada a personas que requieren mayores cuidados de salud física o mental.

Las residencias públicas dependientes de la Dirección General de Adultos Mayores cumplen una función social y están destinadas a personas mayores en situación de alta vulnerabilidad.

El ingreso está reservado para quienes no pueden afrontar el costo de una residencia privada, carecen de una vivienda propia o un lugar donde vivir, no cuentan con familiares o una red de contención y perciben ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, incluso personas en situación de calle.

Desde el organismo remarcaron que, salvo una orden judicial, el ingreso solo puede concretarse con el consentimiento de la persona mayor, ya que no es posible que familiares o terceros decidan por alguien que se encuentra lúcido y es autoválido, debido al impacto emocional que implica una institucionalización.

Además, señalaron que la residencia de la Capital actualmente se encuentra con su capacidad completa y mantiene una lista de solicitudes de ingreso.

Cada vez más difícil

Aunque las prestaciones varían entre una residencia y otra, todas coinciden en ofrecer atención médica, enfermería, alimentación supervisada, acompañamiento profesional y actividades destinadas a preservar la salud física y cognitiva de los adultos mayores.

No obstante, el principal obstáculo continúa siendo el económico. Con valores que parten desde los $500.000 y superan ampliamente los $2,8 millones mensuales, el acceso a una residencia geriátrica resulta prácticamente imposible para quienes dependen únicamente de una jubilación mínima. 

El otro elemento a tener en cuenta es que para los servicios mas accesibles, generalmente no se encuentran  cupos disponibles y existen listas de esperas.

El Hogar de Ancianos San Antonio de Padua, en Salta capital.

Algunas condiciones para tener en cuenta

- Higiene y seguridad, prioridades: Una residencia para adultos mayores debe garantizar condiciones adecuadas de higiene, seguridad, iluminación y ventilación en todos sus espacios.

- Cocina y alimentos: La cocina debe mantenerse en condiciones apropiadas. Los alimentos deben estar separados de detergentes, lavandina y otros productos de limpieza.

- Baños adecuados: Los sanitarios deben ser accesibles y contar con elementos que permitan a las personas con movilidad reducida desenvolverse con seguridad.

- Barrales y agarraderas: Los recorridos, pasillos y baños deben contar con barandas y puntos firmes de apoyo para evitar caídas.

- Inodoros y muebles adaptados: El inodoro debe estar elevado y las camas, sillones y otros muebles deben tener una altura que facilite que los adultos mayores puedan sentarse y levantarse sin dificultad.

- Espacio personal: Cada residente debe disponer de un espacio digno para sus pertenencias, con elementos básicos como armario y mesa de luz.

- También importa el ambiente: Además de las condiciones edilicias, se debe observar el clima de convivencia: que exista armonía, ausencia de gritos y un trato adecuado hacia los residentes.

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