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VIDEO. “Venía de tres años sin trabajo y ahora vengo a agradecer”: las historias de fe que dejó la procesión de San Cayetano

La multitudinaria procesión de San Cayetano volvió a reunir a familias enteras en las calles de Salta. Los testimonios tuvieron un denominador común: agradecer por el trabajo conseguido, pedir por quienes todavía no lo tienen y rogar por salud, unión familiar y nuevas oportunidades, especialmente para los jóvenes.
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La imagen de San Cayetano avanzó por las calles de Salta rodeada por una multitud. Pañuelos en alto, estandartes, banderas, bombos y pequeñas réplicas del santo acompañaron el recorrido hasta Plaza España, donde se realizó la misa central.

Pero detrás de la multitud hubo cientos de historias personales. Salteños que llegaron para agradecer después de conseguir un empleo, familias que mantienen una tradición de generación en generación y personas que se acercaron para pedir por quienes atraviesan dificultades laborales.

El trabajo fue, una vez más, el gran protagonista de las intenciones. Y junto con él aparecieron otros pedidos: salud, bienestar para los hijos y nietos, unión familiar y oportunidades para los jóvenes que buscan su primer empleo.

“Venía de tres años sin trabajo y ahora vengo a agradecer”

Uno de los testimonios que sintetizó el espíritu de la jornada fue el de Daniel, vecino de la zona de Plaza Alvarado. Contó que atravesó tres años sin trabajo y que actualmente pudo volver a trabajar. “Venía de tres años sin trabajo y vengo a agradecer el trabajo que tengo”, expresó en diálogo con El Tribuno.

Daniel explicó además que participa de la procesión siempre que puede y que lleva consigo una imagen de San Cayetano que perteneció a su padre, fallecido. Para él, acompañar al santo también significa mantener viva una tradición familiar. “Es la imagen de mi papá. Ya no está mi papá, así que se la traigo”, contó.

La imagen, explicó, pasó de generación en generación y se convirtió en un símbolo de la familia.

Rocío: “Simplemente agradecer por el trabajo de mi familia”

Entre quienes aguardaban la salida del santo estaba Rocío, que llegó acompañada por su hermana.

Su intención no fue pedir, sino agradecer. “Simplemente agradecer por el trabajo de mi familia”, contó. Rocío participa habitualmente de la procesión junto a su hermana y volvió a encontrarse con una celebración que, para ella, forma parte de una tradición familiar.

Marianela y un pedido para quienes todavía esperan un empleo

También Marianela llegó para agradecer por el pan y el trabajo de su familia. “Siempre agradeciendo por el pan y el trabajo de toda la familia”, señaló.

La mujer aseguró que en su familia cuentan con trabajo y, desde esa realidad, dejó un mensaje para quienes todavía están esperando una oportunidad: “Que sigan confiando que en algún momento se les va a dar. Él es milagroso”, afirmó.

Aníbal: trabajo, salud y una imagen que heredó de su padre

Aníbal llegó a la procesión con una imagen de San Cayetano de aproximadamente un metro diez de altura. La había comprado en el templete para regalársela a su padre.

El vínculo con el santo también está relacionado con su propia historia laboral. Aníbal trabaja como mecánico de automotores y continúa con el taller que perteneció a su familia. Su pedido es siempre el mismo: “Trabajo y salud”. Y su agradecimiento también: “Hay veces que no tengo y hay veces que sí tengo mucho. Eso siempre agradezco”.

El hombre contó que lleva tres años participando de la procesión con la imagen y que para él se trata de una forma de devolver y agradecer.

Susana: pedir por quienes no tienen trabajo

Susana, vecina de Villa Soledad, fue otra de las fieles que puso el foco en quienes atraviesan dificultades. Contó que San Cayetano le consiguió trabajo y que por eso decidió acercarse para agradecer, pero también para pedir por otras familias.

“Me consiguió trabajo y especialmente vengo por las familias que no tienen trabajo. Y por la salud de mi padre”, relató.

Su familia actualmente tiene empleo, pero eso no le impide pensar en quienes están atravesando una situación diferente. “En estos tiempos tan difíciles, mucha gente sin trabajo, así que pido especialmente por ellos”, sostuvo.

Beatriz: “Mientras uno tenga fe, nunca nos desampara”

Beatriz explicó que su devoción por San Cayetano comenzó cuando era niña. “Siempre, desde que fui chiquita, siempre vine y siempre nos ayuda con trabajo”, contó.

Este año llegó para pedir especialmente por su hijo y por otros familiares que se encuentran sin empleo.

Su mensaje para quienes buscan una oportunidad laboral estuvo cargado de esperanza: “Hay que tener fe, que siempre San Cayetano y Dios, todos nos ayudan. Mientras uno tenga fe, nunca nos desampara. Cuando uno tiene fe todo es posible”. Además, contó que la imagen que llevaba pertenece a su hermano, quien este año participó como servidor de la iglesia.

Celeste: agradecer porque “nunca nos falta el trabajo”

Desde el sector del Mercado San Miguel llegó Celeste, integrante de una familia vinculada a la pizzería Rasedo.

Su presencia en la procesión también fue una forma de agradecer. “Siempre agradeciendo a San Cayetano por el trabajo que nunca nos falta”, afirmó.

Celeste reconoció que el contexto laboral para los salteños es complicado, aunque consideró que el esfuerzo y la fe permiten continuar. “Un poco difícil, pero nada que no se arregle con esfuerzo. Siempre con fe para seguir adelante”, sostuvo.

Y explicó que la participación en la procesión funciona como una devolución: “Agradecer por todo y pedir igual para que nunca nos falte el pan en la casa, el trabajo”.

Otilia y Anastasia: una tradición que comenzó con los abuelos

La procesión también estuvo atravesada por historias familiares que se transmiten entre generaciones. Otilia, proveniente de Villa Primavera, contó que junto a su familia había realizado la novena en su casa antes de participar de la procesión.

Su intención fue doble: “A pedir y a agradecer y a dar muchas gracias. Y a pedir por aquellos niños que están en la calle y también para que tengan el pan de cada día”.

A su lado estaba Anastasia, quien llevaba bombos que forman parte de una tradición familiar. La mujer contó que esa costumbre comenzó con sus padres y abuelos y que uno de los bombos lo conoce desde que tenía apenas 10 años. “Esto es una tradición que llevo de mis padres, de mis abuelos”, relató emocionada.

Sus familiares ya no están, pero Anastasia decidió continuar con la tradición junto a sus hijos, hermanas y nietos. “Mientras yo estoy, lo voy a seguir haciendo junto a mis hijos, a mis hermanas que me quedan. Tengo a mis nietos y a todo lo que me sigue a mí”, expresó. Su principal pedido fue por toda su familia. “Agradecer por todos mis hijos, mis nietos y toda mi familia. Y mis hermanas. Que estén todos bien”, dijo.

Nani: “Que haya trabajo, pero que no se corte”

Nani, vecino del barrio Santa Rita y trabajador de una empresa de turismo, también llegó con una intención principalmente de agradecimiento. “Primeramente agradecer, agradecer por el trabajo, por la familia, por la unión en la familia”, manifestó. Sin embargo, agregó un pedido que se repitió durante toda la jornada: “El trabajo para todos, para que haya trabajo, pero que no se corte, como decimos los criollos”.

Nani reconoció que el turismo es uno de los sectores que atraviesa dificultades, pero aseguró que continúa luchando día a día.

En su familia, contó, tanto él como su esposa tienen trabajo. Por eso consideró que también hay motivos para agradecer.

Zulema: pedir por quienes no tienen y agradecer por quienes sí

La imagen de la Virgen del Rosario que llegó desde Iruya también acompañó la jornada. Leonel explicó que la imagen fue trasladada desde aquella localidad y que participa de diferentes celebraciones religiosas.

A su lado, Zulema resumió una de las grandes características de la procesión: “Se agradece y se pide también por la gente que no tiene trabajo y se agradece por los que tienen trabajo”.

Sobre la situación laboral en Salta, consideró que es complicada y llamó a quienes tienen empleo a aprovechar la oportunidad y continuar adelante pese a las dificultades.

Gustavo: “Está todo muy complicado”

Gustavo, de Salta Capital, llegó para pedir y agradecer al mismo tiempo. En su familia cuentan con trabajo, algo que consideró motivo suficiente para agradecer, aunque su mirada sobre la situación general fue crítica. “Está todo mal. Está muy complicado, digamos, la vida”, afirmó.

Su pedido incluyó a quienes tienen trabajo y a quienes todavía están buscando una oportunidad. “Por todo lo que no tienen trabajo, por lo que tenemos”, resumió.

Rubén Carlos Rubén: “Hay que trabajar y buscar”

Entre los fieles que acompañaron la salida del santo estuvo Carlos Rubén, vecino de la zona centro. Su intención fue agradecer por el trabajo, la salud y su familia. “Agradecer al Señor y a la Virgen por el trabajo, la salud, mi familia, de mi hijo, todo”, manifestó.

Al ser consultado sobre la situación laboral, dejó una reflexión directa: “Hay que patearla, hay que andar, hay que trabajar y hay que buscar qué va a hacer. No queda otra”.

También destacó la importancia de mantenerse unidos como familia y conservar la fe.

Un pedido especial por los jóvenes

Ya sobre el cierre de la procesión, una de las fieles que se encontraba en la zona de barrio Güemes planteó una preocupación que atravesó varios testimonios: la falta de empleo, especialmente entre los jóvenes.

La mujer pidió trabajo para quienes no lo tienen y también que quienes cuentan con un empleo puedan conservarlo. Su análisis sobre el panorama laboral fue contundente: “Completamente negativo, pésimo. Está difícil. Muy difícil”.

Para ella, la devoción por San Cayetano también es una herencia familiar. “Es una dedicación que también tenía mi padre. Ha ido pasando de generación a generación”, explicó. Y dejó un mensaje para quienes buscan su primer empleo: “Que no pierdan la fe. La fe está, digamos, el secreto de todo”.

Pedir por el primer empleo

Otra de las fieles consultadas durante el cierre explicó que su intención fue pedir especialmente por los jóvenes que necesitan ingresar al mercado laboral. “Agradecer y a pedir por los más jóvenes, por los que necesitan el trabajo hoy en día”, señaló. El primer empleo, sostuvo, se vuelve especialmente difícil en el contexto actual. La mujer contó además que participa de la procesión todos los años y que llevaba consigo una réplica de San Cayetano.

Carlos: “Sin trabajo no tenés nada”

Uno de los testimonios más emotivos fue el de Carlos, vecino de Salta Capital y devoto de San Cayetano desde su infancia. Para él, la relación con el santo comenzó gracias a su padre, quien lo llevaba desde pequeño. “Para mí significa todo. Porque sin trabajo no tenés nada”, afirmó.

Carlos explicó que las necesidades cotidianas de una familia se sostienen con el trabajo y que, por eso, considera fundamental agradecer al santo. “Es importante venir y agradecerle a través de este acompañamiento que hacemos”, expresó.

Su historia también está vinculada a los pedidos que hizo a lo largo de los años. “Mi papá me traía y nunca dejé de cumplirle. Y nunca dejó él de cumplirme”, contó emocionado.

Entre sus pedidos estuvo el pan para llevar a la mesa y, con el paso del tiempo, también una buena jubilación. Por eso, aseguró que su presencia en la procesión es una manera de devolver todo lo recibido.

A los jóvenes que están buscando trabajo les dejó un mensaje: “Que se arrimen, que agradezcan si consiguen un trabajo, que le vengan a prender una velita a este santito hermoso, porque él cumple, él no te falla”.

Walter Alcántara: “Gracias a San Cayetano por el trabajo y la salud”

Ya en las inmediaciones de Plaza España, Walter Alcántara, vecino de Villa Chacra, se acercó con un pañuelo para hacerlo bendecir.

Su intención fue agradecer. “Muchas gracias a San Cayetano por el trabajo que nos da y por la salud”, expresó.

Walter contó que acompaña la procesión todos los años y que piensa continuar haciéndolo. “Siempre acompaño la procesión, todos los años, hasta que no muera”, afirmó con emoción.

El cierre de la jornada encontró a los salteños unidos detrás de una misma figura y con pedidos que, aunque diferentes en cada historia, coincidieron en algo esencial: que nunca falte el trabajo, el pan y la salud en los hogares.

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